Atrapado en los 70’s
Muchas cosas han cambiado desde los años setenta hasta la presente década de los veinte, un periodo donde se van cumpliendo los cincuentenarios de cada álbum, cada suceso y cada hecho memorable de aquella época dorada.
En medio de esa transformación cultural, tecnológica y musical, la radio permanece como uno de los pocos sobrevivientes que siguen conectando al presente con el pasado.
Es difícil medir la magnitud de estos cincuenta años. A veces pienso en la fortuna de haber nacido precisamente en esta etapa para vivir tal evolución musical, cinematográfica y tecnológica; el simple hecho de transitar de lo analógico a lo digital con toda la mutación cultural que ello representa.
Suele pasar que, tal como pensaron nuestros padres y como los hijos de nuestros hijos lo transmitirán, asumimos que los tiempos de la niñez y la juventud fueron la mejor época en comparación con el presente. Por eso abundan en las redes las añoranzas por los juegos de la infancia, mientras vemos con nostalgia cómo ese mundo va desapareciendo.
Lo mismo ocurre con el rock. Hace poco, durante las transmisiones del mundial de fútbol, apareció en pantalla Mick Jagger. Los de mi generación nos emocionamos y les dijimos a nuestros hijos: ¡mira, mira nomás! Ellos, en cambio, solo vieron a un ancianito y preguntaron: "¿Y ese quién es?".
Nos resulta increíble que no lo sepan, pero en realidad no tienen por qué; ellos tienen sus propios ídolos musicales y, cuando salen en la televisión, somos nosotros los que no sabemos quién es ese muchacho lleno de tatuajes.
Así es como todo se transforma y nos vamos quedando atrapados emocionalmente en una era analógica, material y artesanal, donde el arte se hacía con las manos y se disfrutaba sin prisas.
Sin embargo, en medio de este torbellino digital que nos sorprende por todas partes, hay un sobreviviente que se mantiene intacto: la radio.
Sigue siendo el único medio que, en esencia, opera igual que hace cincuenta años a través de ondas que viajan por el aire, un aparato receptor y transmisiones en vivo.
Sigue vigente porque mutó su espacio de consumo; hoy la escuchamos principalmente en los trayectos en auto y a la misma hora. Los embotellamientos se han convertido en los mejores aliados de la radio actual, un público cautivo que el medio debe aprovechar para mantenerse en el gusto de un auditorio que se resiste a dejarla morir.
Aun así, resulta lastimoso y hasta paradójico notar que hoy es rarísimo ver a alguien escuchando la radio directamente desde un aparato de radio.
Desconozco la raíz exacta de esto, y sin duda es tema para un estudio sociológico más profundo, el porqué hemos dejado de consumir el medio en su formato original cuando las transmisiones ahora se reciben mediante bocinas inteligentes o teléfonos celulares.
Es un misterio fascinante, sobre todo cuando veo que en algunas tiendas se siguen vendiendo esos aparatos analógicos con perillas que se niegan a morir, resistiendo como reliquias en los estantes.
De todas las industrias del entretenimiento que nacieron o brillaron en la década dorada, la radio es la que mejor ha resistido el paso del tiempo.
Mientras la televisión, el cine, la prensa escrita y los formatos para comprar música sufrieron metamorfosis sin retorno, la radio sigue siendo ese refugio invisible que nos conecta con el pasado, demostrando que no todo lo moderno supera a la tradición.
Precisamente, desde nuestro propio espacio en Radio Torreón 96.3 F.M., transmitido completamente en vivo los miércoles a las ocho de la noche, seguimos buscando conectar con ese público que nació y creció escuchando las frecuencias de la Comarca Lagunera en los setenta.
Con orgullo comparto que ya cumplimos treinta programas y tres emisiones especiales con invitados, un trayecto en el que nos hemos dedicado a desempolvar éxitos que tenían décadas en el olvido, rescatando del baúl de los recuerdos esos temas ignorados por la radio comercial actual.
Estar en la cabina y transmitir la música de la época dorada de nuestras vidas es una experiencia muy especial. Agradezco profundamente la oportunidad brindada y el trato de verdaderos amigos que siempre recibo de los operadores de controles, Tabo Zarco y Samir Reyes. Muchas gracias, muchachos; llevar un poco de esta nostalgia a nuestros escuchas es una labor gratificante.
Y ya que hablamos de aliados de las ondas radiales, el buen José Legaspy, gran divulgador cultural de nuestra comarca, nos hace partícipes de una excelente propuesta para continuar con esta melomanía.
Se trata de la mesa de análisis "Paul Is Life", un espacio dedicado a explorar la vida, obra y el enorme legado musical de Paul McCartney. La cita para compartir ideas, anécdotas y reflexiones sobre el exbeatle entre apasionados de la buena música será este próximo sábado 25 de julio a las 4:45 p.m., teniendo como escenario la Biblioteca José García de Letona, justo a un costado de la Alameda Zaragoza.
Amigos, sigamos dándole vida a los recuerdos; la gente madura y de buen gusto en la región comparte ese sentimiento tan especial que nos hace seguir, sin remedio, atrapados en los 70.
Contacto: saulgarciamtz@hotmail.com