Atrapado en los 70’s
Dicen que la nostalgia tiene banda sonora, pero en la Comarca Lagunera del cierre de los años setenta, la nostalgia también tenía la forma de una correa negra ajustable colgada al hombro. Hablo de la legendaria radiograbadora portátil Sanyo M-3500, lanzada al mercado en 1979. Un verdadero tanque de la ingeniería japonesa que desafió la estética tradicional con su soberbio diseño de doble vista: por un lado, un frente negro impecable con el compartimento del casete y el dial, y por el otro, un acabado color plata metálico. Era una joya de dos caras hecha para presumirse al caminar por nuestras calles.
Me viene a la mente la época de la secundaria, cuando el buen Honorio Gómez —quien vivía en la colonia Ampliación Los Ángeles— entraba al salón de clases portando su Sanyo con orgullo. Los mejores recuerdos se daban cuando un maestro no asistía o, mejor aún, los viernes a última hora. Ahí se armaba el verdadero alboroto estudiantil. Nos quedábamos maravillados con la potencia y nitidez que emanaba de su bocina y su tweeter independientes.
En aquellos tiempos, el cuadrante de la Frecuencia Modulada en nuestra región era un desierto plano: solo existían dos estaciones en FM. Una era Estéreo 95, que programaba música variada en inglés sin interrupciones, y la otra era Radio Estéreo, dedicada a melodías instrumentales para relajar las oficinas, también sin locutores. Ante esa oferta, el verdadero arte consistía en hacer guardias nocturnas para capturar las frecuencias norteamericanas que viajaban miles de kilómetros y entraban nítidas gracias a la limpieza del cielo lagunero de aquellos años.
En los viernes de alboroto escolar sonaban los ritmos del momento: la música disco para bailar y, por supuesto, esa oleada de baladas de corte suave y melancólico que nos tocaban las fibras. Imposible olvidar aquella joya grabada de la AM, una balada country de manufactura impecable titulada “Just When I Needed You Most” de Randy VanWarmer, ideal para los momentos románticos. O el célebre dueto de la cantante Teri DeSario junto a Harry Wayne Casey —líder de KC and the Sunshine Band— en la romántica “Yes, I’m Ready”. Lo curioso era que en la misma cinta pasábamos de escuchar a KC en solitario con “Please Don’t Go” a escuchar su voz acoplada con Teri. También se colaba algo de Classic Rock, un término que apenas empezaba a usarse en las estaciones de nostalgia de Estados Unidos, pero que para nosotros en La Laguna era completamente desconocido.
En la escuela, las clases de música eran obligatorias y estaban bajo la tutela de la inolvidable maestra Rosa Darwich. De esas aulas recuerdo mucho a una compañera —si la memoria no me falla y no me traiciona el dato, creo que era Olivia González Zamarrón—, quien con mucha gracia lograba sacar en la flauta dulce las notas de aquella bellísima balada de Captain & Tennille, “Do That to Me One More Time”. Viendo las cosas a la distancia, si esas clases de música se hubieran mantenido con un rigor más estricto, digamos, más obligadas a nivel general, otro gallo nos cantaría hoy en día. No estaríamos sumergidos en la terrible decadencia musical que padecemos en la actualidad, donde la falta de formación ha dejado el terreno plano para propuestas sin pies ni cabeza.
Honorio era un auténtico niño DJ. En el patio de su casa, usando esa misma grabadora Sanyo como el cerebro de todo, construyó su propio sonido disco para amenizar los eventos. Le adaptó una tornamesa y fabricó él mismo unos bafles enormes de metro y medio de altura que replicaban la emblemática forma hexagonal de las bocinas originales de la grabadora. Incluso armó unas torres con luces de colores que él mismo activaba de forma manual con interruptores caseros. Yo lo acompañé a muchas tardeadas estudiantiles junto a Gerardo Hernández, “El Gerilla”. Mientras Honorio y “El Gerilla” estaban al mando de los controles, yo me encargaba de pasarles algún disco o, siendo sincero, simplemente me dedicaba a ver a las muchachas bonitas, pues siempre fui un joven tímido y nunca fui muy adepto al baile.
Conseguir una grabadora así era una odisea; no se vendía en comercios establecidos, había que buscarla en la “fayuca”. Quienes no alcanzaban el presupuesto se conformaban con la Sanyo 1800, un modelo de una sola cara que parecía la mitad de la otra y con una calidad muy inferior.
Eran los días donde la tecnología empezaba a volverse personal. El complemento perfecto para esas jornadas era la camarita Kodak 110. Todo el proceso era un ritual que exigía un cuidado casi sagrado: desde buscar un rincón oscuro en la casa para colocar el cartucho a salvo de cualquier rayo de luz que pudiera velarlo, hasta repetir la misma precaución al retirarlo tras capturar las 12 o 24 fotografías disponibles. No sabías si la toma había quedado movida o borrosa hasta el momento final del revelado. Al terminar el rollo, lo guardábamos con recelo en su tubito protector y caminábamos por la Morelos. Era un deleite detenerse ante los aparadores de Chácharas y Juguetes o de Discorama, antes de enfilar directo a Foto De Llano, allá en la entrañable esquina de la avenida Morelos y la calle Rodríguez en el centro de Torreón. Ahí dejábamos el rollo y, mientras esperábamos los días para el revelado, aprovechábamos para ir a ver alguna película al Cine Torreón, al Nazas, al Comarca 2000 o a la Sala 2001.
Al evocar estas líneas, resulta imposible no rememorar a todos mis queridos compañeros de la Escuela Secundaria Federal Número Uno. Aquellos salones de la Federal Uno albergaron grandes recuerdos y entrañables añoranzas que se quedaron atrapadas para siempre en la memoria de este radioescucha contumaz. La tecnología ha cambiado y las aulas hoy tienen otros rostros, pero el valor de esos momentos congelados en el tiempo no se pierde.
Si a usted también se le activó la memoria con estos recuerdos de las calles y las aulas laguneras, lo invito a que me acompañe el próximo miércoles en punto de las 20:00 horas en mi programa Atrapado en los 70’s, a través de Radio Torreón 96.3 FM. Volveremos a encender la consola para viajar en el tiempo y revivir la música y las anécdotas que marcaron a nuestra querida Comarca. Mientras tanto, nos leemos la próxima semana!