Aumentan agentes de ICE en aeropuertos de EU por cierre parcial de gobierno
La decisión del presidente Donald Trump de ordenar el despliegue de agentes federales de inmigración en aeropuertos de Estados Unidos para asistir en labores de seguridad durante un estancamiento presupuestario ha generado preocupación de que su presencia pueda intensificar las tensiones entre los viajeros frustrados por las prolongadas esperas y el personal de seguridad molesto por la falta de pagos.
Trump dejó en claro el domingo que proseguirá con el plan de que agentes de control migratorio asistan a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) en lo referente al resguardo de salidas o la revisión de identificaciones de pasajeros, a menos que los demócratas accedan a destinar fondos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). Los demócratas exigen cambios importantes en las operaciones federales de inmigración y no han dado indicios de ceder.
Cientos de miles de trabajadores de seguridad nacional, incluidos elementos de la TSA, el Servicio Secreto de Estados Unidos y la Guardia Costera, han trabajado sin goce sueldo desde que el Congreso no llegó a un acuerdo para renovar el financiamiento del DHS el mes pasado.
“Mala idea”, opinó la senadora republicana Lisa Murkowski, sobre el nuevo plan de seguridad aeroportuaria que, según Trump, comenzará a partir del lunes.
“Lo que tenemos que hacer es resolver los asuntos del DHS, tenemos que pagarle a los agentes de la TSA", declaró Murkowski a los reporteros en el Capitolio, donde el Senado celebró una inusual sesión de fin de semana. "¿De verdad quieren tener aún más tensiones de lo que ya estamos enfrentando?”.
Los senadores avanzaron la nominación del senador republicano Markwayne Mullin para convertirse en el próximo secretario de Seguridad Nacional en una votación que se mantuvo prácticamente en proporción partidista: 54 votos a favor y 37 en contra con dos demócratas que se sumaron a la mayoría republicana.
Una votación para su confirmación podría darse incluso el lunes. Mullin ha intentado sostener que sería una mano firme tras el turbulento periodo de Kristi Noem, la primera secretaria del DHS del segundo mandato de Trump.
Zar fronterizo encabeza el esfuerzo de seguridad en aeropuertos
El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, designado por Trump para estar al frente del más reciente esfuerzo de seguridad aeroportuaria, también ha estado sosteniendo reuniones con un grupo de senadores de ambos partidos para discutir el cierre parcial de gobierno. Si bien describió esas sesiones como “buenas conversaciones”, señaló que “aún no estamos en un punto en el que haya un acuerdo total”.
En tanto, Homan dijo en distintos programas dominicales que el aumento en el papel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en los aeropuertos —sus funciones específicas y número de agentes— estaba sujeto a conversaciones con funcionarios de la TSA y del ICE. La portavoz del DHS, Lauren Bis, indicó que se desplegaría a “cientos” de agentes del ICE pero, por motivos de seguridad nacional, no reveló a qué aeropuertos.
“Es parte de un proceso”, afirmó Homan. La prioridad, explicó, eran “los aeropuertos grandes donde hay una larga espera, como de tres horas”.
Ese fue el caso el domingo en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta. Algunos viajeros esperaron en fila durante casi seis horas en el principal punto de control de seguridad, donde a media tarde había únicamente dos agentes de la TSA para revisar identificaciones. Muchos perdieron sus vuelos y se apresuraron a reservar vuelos posteriores o para anotarse en listas de espera que ya tenían decenas de nombres.
Homan dijo que los agentes de inmigración, por ejemplo, podrían cubrir las salidas que vigilan actualmente los agentes de la TSA, lo que los liberaría para trabajar en los controles de seguridad. Otra opción, añadió, era que agentes del ICE revisen las identificaciones antes de que las personas entren a las áreas de control.
“Vamos a ser un multiplicador de fuerza”, sostuvo Homan, aunque también reconoció que había límites.
“No veo a un agente del ICE mirando una máquina de rayos X, porque no estamos entrenados para eso”, dijo. Prometió elaborar “un plan para el final del día, sobre con qué aeropuertos empezamos y a donde se les enviará”.
Pero Everett Kelley, presidente de la American Federation of Government Employees, que representa a más de 50,000 empleados de la TSA, condenó el plan de Trump y señaló en un comunicado que los agentes del ICE no están entrenados ni certificados en seguridad aeroportuaria.
“Nuestros miembros en la TSA se han presentado todos los días, sin recibir un cheque de pago, porque creen en la misión de mantener a salvo a la población que viaja en avión", manifestó Kelley el domingo. "Merecen que se les pague, no que se les reemplace por agentes armados sin capacitación, que han demostrado lo peligrosos que pueden ser”.