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YAMI DARWICH

La pregunta: ¿por qué de los besos entre humanos?, buen tema para dialogar en los días previos al de "San Valentín".

Es evidente que el beso, con el encuentro de los labios de los participantes, es una muestra de afecto y plena aceptación, aunque existen otros distintos, como el dado en la mejilla entre amigos cercanos y que representa alegría y la felicidad por el encuentro.

Es una caricia corporal y, entre todas, el beso de los labios es la manifestación del enamoramiento, que se ha manifestado a través de los siglos, hasta transformarlo en rebuscado con distintas "técnicas" que aplican los amantes y que algunos autores han descrito para la supuesta "ilustración" de ilusos.

Cuando estudiamos la fisiología humana, en relación al beso en los labios, encontramos una razón fundamental: son dos pliegues musculocutáneos que rodean el orificio de la boca, recubiertos con piel, tejido subdérmico, músculo, glándulas y mucosas, presentando una red de vasos sanguinos -es la explicación del color rosado a rojizo- y enormes redes y terminaciones nerviosas; de ahí la enorme sensibilidad que poseen, incluida la detección de temperatura - los acercamos para evaluar lo caliente o frío de los alimentos-.

Actualmente, sabemos que los besos corporales, incluidos los labios, despiertan procesos hormonales que ayudan a despertar la sensación de bienestar y placer -oxitocina y dopamina, entre las principales-; además, favorecen otras reacciones corporales, hasta la erección de los pelos de la piel -"ponerse chinito"-.

Besar en los labios a la pareja, desde el punto de vista de la psicología, ofrece enormes beneficios al ego, autoestima y es sentimiento gratificante con la percepción de ser aceptado; es zona considerada como erógena por excelencia, abriendo la posibilidad para el avance en las fases de la sexualidad profunda: el coito.

Los interesados en el tema clasifican al beso de labios como: Osculum -boquita o beso-, el amistoso; Basium: probablemente de origen Celta -para describir el acto de besar- aplicado a lo afectivo y/o romántico y Suavium, el apasionado.

Lo cierto es que, el beso verdadero y realmente nutritivo física y espiritualmente, es aquel que se entrega con espontaneidad y naturalidad, así que le propongo no haga mucho caso a los tecnicismos y entréguese al placer que ofrecen.

Los antropólogos nos dicen que los besos se iniciaron como una forma de intercambiar alimento de boca a boca, dejando al receptor con la posibilidad de recibirlo fraccionado y más fácil de deglutir; lo cierto es que era un acto de afecto, de amor de los padres a los hijos y el apoyo de los más fuertes a los humanos más desamparados -ancianos o enfermos-.

Hoy día, lo vemos entre los simios que se besan ante la complacencia de los observadores en zoológicos.

Otros especialistas, han afirmado su función física y emocional, afirmando que, entre los humanos, se ha practicado desde hace unos 300,000 años, cuando la aparición del Homo Sapiens en la tierra.

Lo que empezará como medio para alimentar, terminó en el beso apasionado del ser humano moderno.

Hay poca información sobre el beso en las distintas etnias e imperios en la historia del mundo, aunque existen algunas tablillas que lo documentan en la antigua Mesopotamia y Egipto, hace unos 4,500 años.

En la India, para la curiosidad y el placer de los lectores, el beso era "oler con los labios", asentado en los libros Védicos, aunque estuviera señalado como "acto propio en los matrimonios".

La cultura grecorromana aporto el análisis del beso y el acto amoroso -Platón sobresaliendo- y le dieron la suficiente seriedad como para clasificarlos y describirlos; de ellos, mantenemos el criterio para diferenciarlos.

La edad media está plagada de citas amorosas, historias que han traspasado las barreras del tiempo y la cultura -Romeo y Julieta, Tristán e Isolda o el mismísimo Casanova- alimentando la imaginación y el deseo.

Los sexólogos pioneros en estudio de la sexualidad: William Masters y Virginia Johnson, estudiaron científicamente la respuesta sexual humana en el siglo XX, realizaron diferentes experimentos y pudieron medir los efectos del beso para el acto sexual profundo y las fases del coito. Otro tema interesante.

Actualmente, investigadores de la Universidad de Oxford y del Instituto Tecnológico de Florida, hacen investigación sobre el tema, buscando como potenciar sus efectos para la calidad de vida humana.

Desde luego que, como en todos los casos, existen opositores al acto de besarse, siendo su principal argumento, que son medio de contaminación y contagio; gran verdad, cuando pensamos en el caso de los diferentes herpes y la mononucleosis infecciosa, conocida como la enfermedad del beso.

Sé que son informaciones del besuqueo que hacen verlo con frialdad, sin embargo, lo invito a que evite tantos tecnicismos y disfrute del beso toda la vida, aunque no está por demás cuidarse al darlos. ¿Qué le parece?

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