El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró la madrugada del sábado estado de excepción en todo el país, y hacia el final del día gran parte de las carreteras fueron liberadas de forma pacífica tras 50 días de protestas que exigen la renuncia del mandatario.
La Paz, capital política de Bolivia que había quedado aislada por el corte de rutas que la dejaron desabastecida de alimentos y combustibles, volvió a conectarse con el resto del país, generando alivio en sus habitantes, informó el ministro de Defensa Ernesto Justiniano.
"Este no es un estado de excepción para restringir la vida de la gente. Es un estado de excepción para devolverle la libertad a la gente", dijo Paz en un mensaje a la nación al declarar la medida.
El desbloqueo de rutas se realizó de forma pacífica: los movilizados se replegaron ante el ingreso de las fuerzas de seguridad y dejaron la ruta con escombros y piedras a los largo de kilómetros que demoraron la apertura de rutas por donde transitaban miles de camiones y vehículos que habían quedado atrapados, dijo Justiniano.
El sábado por la noche, el sindicato campesino Túpac katari -que cortó los ingresos a La Paz- llamó a una tregua y ordenó el repliegue de los movilizados hasta la próxima semana, según un comunicado que hizo público. Con ello, sólo los seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019) seguían en la protesta en el centro del país con una sola demanda: la renuncia de Paz.
En muchos lugares vecinos recibían con aplausos y banderas a las fuerzas de seguridad. "Esto es un respiro para todos, ya estamos cansados, era hora, los bloqueadores eran pocos pero hicieron mucho daño", indicó Edy Marca, vecino de la ciudad de El Alto.