Bordan en Ibero Torreón nombres de personas asesinadas por buscar a sus familiares desaparecidos
Ayer tuvo lugar una nueva sesión del bordado colectivo organizado por el Voluntariado con Buscadoras de Ibero Torreón, un espacio de organización estudiantil que acompaña a los colectivos de búsqueda de la Región Laguna de diversas maneras.
¿Por qué bordar?
El bordado de nombres de personas desaparecidas, frases, imágenes o en este caso, personas asesinadas por buscar a quienes desaparecieron, ha sido por años un acto de resistencia llevado a cabo por colectivos de búsqueda y personas solidarias a lo largo de México y otros países que han sufrido una crisis de desaparición, como lo son Argentina. Chile o Uruguay.
“El bordado colectivo es un espacio milagroso. Usamos nuestras manos para darle vida a los nombres de quienes no están; nuestras palabras para acompañarnos en la lucha; nuestros cuerpos para ocupar un espacio físico de resistencia.” - Santiago Delgado
Bordar surge como una alternativa de acompañamiento a quienes buscan y en el que se puede dialogar sobre el tema, compartir experiencias y construir comunidad.

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Familias de personas desaparecidas realizarán diversas actividades este 30 de agosto en TorreónEn el caso de este proyecto, se expusieron bordados realizados a lo largo del último semestre, resultado de una investigación, aún en curso, de nombres de personas que han sido asesinadas en México por dedicarse a la búsqueda de sus familiares. De los trabajos trabajos expuestos, los aún no terminados fueron tomados por quienes asistieron para continuar con el bordado.
“Lo que intentamos hacer con esta actividad es abrir espacios de diálogo dentro de la universidad donde se visibilice el tema de desaparición, donde tanto las personas que son conmovidas por el tema puedan acercarse, como las que no lo conocen puedan verlo y conocerlo.”- Ariane Huitrón
La iniciativa surgió en enero de este año y comenzó con el bordado de nombres de víctimas de feminicidio.

Negación al olvido: un trabajo colectivo
Daniela Martínez, coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la universidad, comenta que esta actividad abona al no olvido y se opone a la narrativa impuesta por el Estado.
“Es peinar la historia a contrapelo como diría Walter Benjamin, a través del bordado también hacemos frente a esa narrativa horrenda del estado y abonamos al no olvido, ¿que también es a lo que le apuestan no [el Estado]? Que las señoras se mueran y dejen de buscar y desde acá pues les ayudamos a sostener la memoria”.
Además, explica que el bordado ha permitido que se acerquen personas que antes no lo hacían por miedo -resultado de la misma narrativa gubernamental- al creer que acompañar a las personas buscadoras representa un riesgo por las posibles razones detrás de la desaparición. Hace énfasis en que esto está cambiando gracias al esfuerzo de los colectivos de búsqueda y el apoyo de instituciones, medios y personas solidarias que se han sensibilizado con la crisis.
“Hemos encontrado más disposición dentro de la universidad para acompañar la búsqueda, se siente muy bonito ver cada vez a más personas queriendo entregar un poquito de tiempo y de lo que son, para que vean que sí importan, que si las vemos, vemos su dolor”.

Para Ariane Huitrón, estudiante y acompañante del Voluntariado con Buscadoras, esta posibilidad de tener alcance hacia quienes no conocen el tema representa una oportunidad para hacer comunidad mientras se continúa exigiendo justicia y se nombra a quienes nos faltan.
“Es una labor que se tiene que hacer en comunidad para acompañar y resistir más fuertes".
En ese sentido, frente a la complejidad de la situación, el tener un espacio para compartir surge como un sostén para continuar en esta resistencia.
“Por cómo es el tema y lo desolador y pesado que puede ser, representa un espacio donde me puedo sentir acompañada y escuchada […], donde puedo también ver y conocer personas dentro de la universidad que también se ven conmovidas por el tema”.

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Labores de búsqueda no se han llevado a cabo, por lo que Guadalupe Pérez, solicitó información que justifique ese incumplimientoSantiago Delgado, coordinador de los proyectos de voluntariado del Centro Universitario Ignaciano, encuentra en esta actividad un camino hacia la esperanza.
“Bordar es reconocer la injusticia y la falta con la esperanza de que nuestra voluntad renazca en todos los nombres de quienes nos faltan. Hasta encontrarles”.

Una propuesta estudiantil
Aparte de Ariane, alumna de Comercio Exterior y Aduanas, tanto el bordado como otras actividades del Voluntariado con Buscadoras están organizadas por estudiantes de las carreras de Derecho y Comunicación con el apoyo del Centro Universitario Ignaciano y el Programa de Derechos Humanos.
Estuvieron presentes también alumnos y alumnas de licenciaturas como Hospitalidad, Mercadotecnia e Ingeniería Civil, entre otras colaboradoras de la universidad.
Además, se expuso un contador realizado por dos estudiantes de Diseño Industrial y Arquitectura. Este tiene el objetivo de actualizarse de manera diaria con el número de personas desaparecidas.

¿Cuándo es la próxima sesión de bordado?
Realizada de manera periódica, el bordado colectivo es un espacio no sólo abierto a la comunidad de Ibero, sino a cualquier persona interesada en integrarse. Si te interesa, te recomendamos estar pendiente del Instagram del Centro Universitario Ignaciano.
Los bordados hasta ahora terminados serán expuestos el próximo lunes 31 de agosto durante la proyección del documental Nostalgia de la Luz en el Edificio A del campus.

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