Toallas (PXHERE)
Lavar las toallas cada tres días, secarlas por completo y evitar sobrecargar la lavadora son medidas recomendadas para mantener la higiene del hogar y reducir la acumulación de microorganismos.
Aunque las toallas parezcan limpias después de utilizarlas, pueden acumular microorganismos debido al contacto constante con la piel y a la humedad que conservan tras cada uso. Por ello, mantener una rutina de lavado adecuada es importante para la higiene del hogar.
La experta en limpieza Caroline Solomon recomienda lavar las toallas de manos, rostro y baño cada tres días. En una entrevista con el diario británico Daily Mail, explicó que esta frecuencia ayuda a mantenerlas limpias y a reducir la acumulación de residuos y microorganismos.

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La limpieza profunda es una de las claves para el mantenimiento y la prolongación de la vida útil de un colchónLa recomendación también implica prestar atención al proceso de lavado, al secado y a la cantidad de prendas que se introducen en la lavadora, pues estos factores pueden influir en el cuidado de las telas.
¿Por qué es importante lavar las toallas con frecuencia?
La humedad que permanece en las fibras, el contacto con el cuerpo y las condiciones del lugar donde se cuelgan favorecen la acumulación de microorganismos. Por eso, una toalla puede necesitar lavarse aunque no tenga manchas visibles ni desprenda malos olores.
Elizabeth Scott, directora del Centro de Higiene y Salud en el Hogar de la Universidad Simmons, ha advertido sobre la presencia de microorganismos procedentes de las personas en este tipo de textiles.
Entre los que pueden encontrarse en las toallas están bacterias como Staphylococcus, Escherichia coli y Salmonella. Su presencia no significa que todas las toallas estén contaminadas con estos microorganismos, pero sí evidencia la importancia de mantener hábitos de higiene adecuados.
¿Cómo deben lavarse las toallas para limpiarlas correctamente?
Solomon aconseja utilizar agua tibia o caliente, siempre que las indicaciones de la etiqueta de la prenda lo permitan. Algunos tejidos requieren agua fría para evitar daños, por lo que es importante revisar las instrucciones del fabricante antes de seleccionar la temperatura.
En cuanto al programa de lavado, la experta recomienda utilizar un ciclo normal y el detergente habitual, sin sobrecargar la máquina.
De hecho, es preferible lavar las toallas por separado de otras prendas y dejar suficiente espacio para que puedan moverse durante el ciclo. Cuando la lavadora está demasiado llena, el agua y el detergente pueden distribuirse con menor facilidad entre los textiles.
Dónde conviene secar las toallas después de usarlas
El secado es otro aspecto importante para evitar que las toallas permanezcan húmedas durante periodos prolongados. Solomon recomienda colgarlas en un tendedero al aire libre, en lugar de dejarlas dentro del baño, siempre que las condiciones lo permitan.
Los baños suelen concentrar humedad, especialmente cuando se utilizan duchas con agua caliente y la ventilación es insuficiente. Si una toalla tarda demasiado en secarse, las condiciones pueden favorecer el crecimiento de microorganismos y la aparición de malos olores.
Además, conviene evitar colgarlas cerca del inodoro. Al accionar la descarga, pueden dispersarse pequeñas gotas y partículas en el entorno, por lo que mantener los textiles alejados de esa zona es una medida adicional de higiene.
Lo ideal es extender las toallas para facilitar la circulación del aire y permitir que se sequen por completo antes de volver a utilizarlas.

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Para el cuidado de las fibras, Solomon también menciona el vinagre como una alternativa que algunas personas incorporan a su rutina de lavado. Puede ayudar a reducir ciertos residuos minerales o de detergente, aunque sus resultados dependen del tejido, del agua y del procedimiento utilizado.
Una de las opciones descritas consiste en diluir una cucharada de vinagre en agua fría, sumergir la toalla durante aproximadamente 30 minutos y enjuagarla antes del lavado habitual. Otra posibilidad es añadirlo al compartimento de la lavadora destinado al producto correspondiente, siempre que las indicaciones del fabricante del aparato lo permitan.
Sin embargo, el vinagre no debe considerarse un sustituto del detergente ni de los productos desinfectantes cuando estos sean necesarios. Tampoco debe mezclarse con cloro o productos que lo contengan, debido al riesgo de liberar gases tóxicos.
En conjunto, lavar las toallas cada tres días, evitar las cargas excesivas en la lavadora y procurar que se sequen completamente son medidas que pueden contribuir a mantener estos textiles en buenas condiciones y reducir la acumulación de suciedad y microorganismos.
E.G.