¿Cada cuánto tiempo debes lavar tu automovil?
Tu automóvil es una de tus inversiones más importantes y, a lo largo del tiempo, destinas una cantidad considerable de dinero a su mantenimiento. Sin embargo, pocas veces se piensa en algo tan básico como el lavado del auto como parte de esa inversión.
¿Cada cuánto debería lavarse realmente y qué tan importante es hacerlo con regularidad?
En algunos casos, la necesidad de un lavado es evidente. Basta con recorrer un camino de terracería lleno de polvo o dejar el coche estacionado bajo un árbol “ideal” para que las aves lo conviertan en su blanco. Pero más allá de estas situaciones puntuales, el lavado del auto debería formar parte de un plan general de mantenimiento.
Lavar de forma constante tu auto puede ayudarte a proteger la pintura, reducir la aparición de óxido, prolongar su vida útil y conservarlo en buenas condiciones.
¿Cada cuánto es suficiente lavar el auto?
La mayoría de los especialistas recomienda lavar el auto aproximadamente cada dos semanas durante todo el año.
Quienes suelen conducir por caminos rurales o zonas naturales también deben prestar especial atención. Los excrementos de aves, por ejemplo, son altamente ácidos y pueden dañar la pintura si no se eliminan a tiempo. Lo mismo ocurre con restos de insectos y la savia de los árboles, que conviene retirar lo antes posible.
En cambio, si usas poco el auto, no lo conduces a diario o lo guardas en un garaje protegido del clima, puede pasar más tiempo entre lavados.
¿Cómo cuidar correctamente el interior?
El interior del vehículo está menos expuesto a la suciedad exterior, pero también requiere limpieza. Aspirar con cuidado permite eliminar residuos como pelo de mascota, migas, insectos o restos de hojas, especialmente en las ranuras de los asientos y las alfombrillas.
Si aparecen manchas, se puede recurrir a un limpiador específico para tapicería o a una mezcla sencilla de agua tibia con detergente suave.
En el caso de los asientos de piel, es fundamental limpiarlos y acondicionarlos para evitar que se resequen y se agrieten. Lo recomendable es hacerlo al menos cada tres meses, o cada dos si el auto se usa intensamente o está expuesto con frecuencia al sol.