La importancia de los ingresos fiscales por exploración y producción de petróleo y gas natural para las finanzas públicas de México ha caído de manera relevante durante la última década.
Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) muestran que estos recursos pasaron de representar 13.1 por ciento de los ingresos totales del Gobierno en 2015 a sólo 4.1 por ciento en 2025.
Especialistas explicaron que la caída se explica por dos vías: la reducción y posterior eliminación del Derecho por Utilidad Compartida (DUC) que debía pagar Petróleos Mexicanos (Pemex) por extraer y vender petróleo y gas, y la baja en la producción y exportación de dichos hidrocarburos.
En 2019, estos ingresos aún aportaban 10.9 por ciento del total, pero para 2020, año en el que se implementó por primera vez la reducción en la tasa del DUC -y que terminó bajando de 65 por ciento a 30 por ciento en 2024-, su participación en las entradas gubernamentales disminuyó a 5.0 por ciento y desde entonces ha seguido en descenso.
Para Pemex, la reducción del DUC significa un menor pago de impuestos y derechos petroleros, pero genera costos fiscales millonarios, señaló en entrevista Katherine Olvera, investigadora de energía del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
A finales de 2024 se anunció un nuevo régimen fiscal para Pemex que cambió el DUC por el denominado Derecho Petrolero para el Bienestar.
"El cambio más importante es la tasa del derecho que se le cobraba a Pemex, pasó a 30 por ciento en 2025 y este cambio quiere decir que Pemex le da menos ingresos al Gobierno porque la tasa de derecho baja", indicó Olvera.