Si la situación del PAN es difícil, la del PRI es desesperada. En esa tesitura, el llamado a las oposiciones para unir fuerzas contra Morena en las elecciones de 2027, hecho por líder del partido tricolor, Alejandro Moreno, resuena en el vacío... excepto en Acción Nacional. El PRI perderá su registro si en los comicios de junio próximo obtiene menos del 3 % de la votación, como ya sucedió con el PRD en 2024. Moreno ha cumplido con creces la promesa de marcar, con su desaseado y porril ascenso al cargo, «el inicio de una nueva etapa para el priismo». La extinción también lo es.
Los resultados del exgobernador de Campeche al frente del PRI son difíciles de igualar: entre las elecciones intermedias de 2021 y las generales de 2024, perdió 158 diputaciones federales, 10 gubernaturas y casi 5 millones de afiliados; la cifra equivale al 80 % del padrón priista. La imposición de Moreno también provocó la ruptura con cuadros históricos y liderazgos importantes. Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán, quien lo enfrentó en el proceso interno del PRI en 2019 y acusó a su secuaz, Rubén Moreira, de haberla amenazado si ponía un pie en Coahuila, ahora es diputada por Movimiento Ciudadano.
El partido «ganador», que «circunstancialmente» es oposición y cuyo destino manifiesto es gobernar, según lo representó Moreno en su toma de posesión, el 18 de agosto de 2019, terminó subordinado al PAN cinco años más tarde. Por primera vez en su historia, el partido hegemónico de antaño no presentó candidato presidencial en 2024 y dio su apoyo a Xóchitl Gálvez. La votación del PRI cayó a 5.7 millones (9.5 % del total de sufragios válidos), casi un tercio menos de los que recibió en 2018, cuando Morena ganó la presidencia con López Obrador.
No obstante los errores de la 4T, el desgaste propio del ejercicio del poder, las campañas de la derecha y de los grupos de presión y los intentos —internos y externos— para desestabilizar al Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el PRI y el PAN permanecen anclados en la intención de voto. Los partidos tradicionales no solo no han crecido en los dos últimos años, sino que, de acuerdo con la encuesta de Enkoll para El País y W Radio (01.09.26), las preferencias por el PAN y el PRI descendieron del 16 al 12 % y del 9 al 8 % con respecto a 2024.
La preferencia por Morena bajó del 48 al 41 % en el último año, pero ese retroceso no favoreció al PAN ni al PRI. Mientras ambos partidos preparan el relanzamiento de la alianza que tan magros resultados arrojó en 2024, Movimiento Ciudadano avanza precisamente por no juntar sus siglas con las de la vieja partidocracia. El respaldo popular por el movimiento naranja subió al 12 %. En las elecciones presidenciales de 2024, MC fue el tercer partido más votado con 6.2 millones de papeletas.
Moreno insiste en que la única manera de vencer a Morena es que las oposiciones se coliguen. El PAN deshoja la margarita después de haber dado el caso por cerrado. Otra debilidad del PRI es su limitada presencia territorial, pues solo gobierna dos estados (Coahuila y Durango), cuya población los ubica en los lugares 15 y 25 del país. MC lidera Jalisco y Nuevo León, donde el padrón de electores supera a las cuatro entidades en poder del PAN. En este escenario, la alianza PAN-PRI le acarrearía más votos a los naranja.