FOTO: Ramón Sotomayor
Una negligencia médica durante su nacimiento prematuro le arrebató la vista. Los médicos debieron haberle puesto un antifaz, pero no lo hicieron; la retina del bebé se quemó y desprendió. Con ese mundo a oscuras, a los padres se les recomendó la música clásica para que Carlos pudiera estimularse.
“Y entre los casetes de música clásica se les escapó uno de ópera. No era algo a lo que estuvieran habituados. Y entonces vieron que esa música me llamaba la atención y de ahí se dio mi acercamiento. Mis héroes, si para un niño eran Spiderman o Superman, para mí eran los tres tenores: Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, se convirtieron en mis héroes”.
Fue así como el canto llegó a la vida del pequeño Carlos Alberto en su natal Chihuahua. “¡Voy a ser tenor!”, solía decirle a su familia desde la convicción de su inocencia.
Pronto el sueño de conocer a sus ídolos se hizo realidad. A los cuatro años se encontró con Pavarotti en el concierto que el italiano ofreció en Chichén Itzá. Entonces, había ganado un concurso del programa televisivo Se vale soñar, con Verónica Velasco.
“De ahí seguí cantando durante toda mi niñez. Digamos que el canto se convirtió en una forma de vida y yo siempre dije, desde mis cinco años, que quería ser tenor”.
Más tarde, a los quince años de edad, pudo conocer a Plácido Domingo. Carlos le expresó su deseo de ser tenor; el maestro celebró sus cualidades y lo instó a prepararse y cuidar su instrumento.
“A los 20 años me fui a estudiar ópera al Taller de Ópera de Sinaloa. Allí me formé y hoy puedo decirte que tengo una actividad en este mundo de la ópera, en el mundo lírico y el mundo del crossover”.
El talento de Carlos Alberto Velázquez le ha permitido pisar escenarios nacionales como el Palacio de Bellas Artes, el Auditorio Nacional, la Arena Ciudad de México y el Teatro Metropolitan. Y actuar a nivel internacional en Alemania, Chile, España, Perú y Estados Unidos. Entre las óperas donde ha participado destaca El elixir de amor (1832), de Donizetti; La traviata y Rigoletto (1851), de Verdi; La bohème (1896), de Puccini; Fausto (1859), de Gounod.
Ahora, será también quien protagonice el concierto Juan Gabriel Sinfónico, proyecto donde la Camerata de Coahuila colaborará junto al director Raúl García y el cual incluirá el repertorio orquestal más representativo del llamado Divo de Juárez. Las funciones están programadas para el 19 y 20 de febrero, en punto de las 20:00 horas, en el Teatro Nazas.
“Siento que la ópera y la música popular no van peleadas. Se necesita esta unión. Para empezar, somos mexicanos y yo creo que el mexicano debería tocar música mexicana. Y entonces, cantar a un compositor tan demandante y emblemático como lo es Alberto Aguilera Valadez, Juan Gabriel. Y digo ‘lo es’ porque lo sigue siendo; cuando cantamos su música, él sigue vivo”.
Carlos Alberto Velázquez se encuentra en el Instituto de Música de Coahuila (INMUS), donde por la mañana ensayó por primera vez junto a los músicos de Camerata de Coahuila, a quienes reconoce su calidad. Lo acompañan el maestro Raúl García y personal de la orquesta. Enfatiza que siempre es un reto cantar una obra de Juan Gabriel, porque es alguien que se encuentra en todos los mexicanos.
“La misión de un artista es hacer sentir a la gente, sea en el mariachi, en la ópera, donde tú quieras. Tenemos que hacer que la gente sienta y que se sienta identificada. Y creo que con programas como estos, se acerca mucho la gente a la música clásica. Habrá gente que a lo mejor, yendo a un Juan Gabriel Sinfónico, sea la primera vez que vea a una orquesta”.
Sobre la primera vez que escuchó a Juan Gabriel, el tenor vuelve a dirigirse a su infancia y a la escucha de un casete que contenía la grabación del Divo de Juárez en Bellas Artes. En esa cinta se guardaban muchos de los éxitos que ahora Carlos interpretará junto a Camerata.
“Fíjate cómo es curioso, yo estaba más habituado a escuchar música clásica (no porque mi familia la escuchara, sino porque, al darse cuenta de que me llamaba la atención, me compraban ese material). Entonces venía el concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes; yo escucho la música de Juan Gabriel, pero escucho coros, a las sopranos, a los tenores, a todos cantar, una orquesta, entonces eso me atrapó”.
Cabe señalar que, a lo largo de su carrera, Carlos Alberto Velázquez ha recibido la instrucción de maestros como Carlos Serrano, Enrique Patrón de Rueda, Teresa Rodríguez y Manuel Vera. Y precisamente, Enrique Patrón de Rueda fue quien dirigió los conciertos de Juan Gabriel en Bellas Artes del 9 al 12 de mayo de 1990, tres años antes del nacimiento del tenor Carlos Alberto.
“Terminando un concierto de Juan Gabriel Sinfónico haz de cuenta que hicimos una función operística, es igual de demandante”.