Cárteles mexicanos usan países europeos como centros de producción, advierte DEA y Europol
Europa dejó de ser únicamente un destino final para las drogas provenientes de América Latina. Hoy, de acuerdo con reportes de agencias internacionales, el continente se ha convertido también en un punto estratégico de producción, almacenamiento y redistribución para los principales cárteles mexicanos, entre ellos el de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas y otras organizaciones criminales.
Documentos de Europol, autoridades de España e Italia, así como de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), coinciden en que estas organizaciones han logrado establecer narcolaboratorios y redes logísticas en territorio europeo, apoyadas por socios locales y estructuras criminales ya existentes.
El fenómeno ha sido descrito por la plataforma especializada Narco Business, que advierte que “Europa ya no es sólo un mercado de consumo, sino también una fábrica de producción”, una afirmación que resume el cambio de estrategia del narcotráfico internacional.
España e Italia se han consolidado como principales puertas de entrada de la droga hacia el resto del continente. Desde estos países, los cargamentos son distribuidos hacia naciones como Países Bajos, Bélgica y Polonia, aprovechando infraestructuras portuarias clave como el puerto de Róterdam, considerado uno de los mayores accesos de droga a Europa.
Uno de los primeros golpes que evidenció esta expansión ocurrió en enero de 2020, durante la llamada Operación Halcón, cuando la policía italiana decomisó 400 kilogramos de cocaína vinculados al Cártel de Sinaloa y a sus aliados europeos. En ese momento, las autoridades estimaron que el mercado de la cocaína en Europa estaba valuado en 10 mil millones de dólares anuales, y advirtieron que los cárteles mexicanos ya habían tomado el control del tráfico de esta droga. La operación dejó una decena de detenidos de distintas nacionalidades.
La presencia mexicana volvió a quedar al descubierto en julio de 2023, cuando la policía española arrestó en Madrid a un ciudadano marroquí identificado como operador del cártel de Los Zetas. Según la investigación, era el encargado de coordinar la distribución de droga mexicana en España y otros países europeos, principalmente en Países Bajos. En ese operativo se detuvo a cinco personas y se aseguraron 400 kilogramos de cocaína, además de 220 mil euros en efectivo.
En diciembre de 2022, un informe conjunto de Europol y la DEA confirmó que los cárteles mexicanos y grupos delictivos de la Unión Europea colaboran de manera directa en el tráfico de cocaína y metanfetamina desde América Latina hacia el Viejo Continente, reforzando una alianza criminal transnacional.
La metanfetamina, en particular, ha mostrado un crecimiento acelerado en Europa. A mediados de junio de 2024, Europol encabezó un operativo en Marsella, Francia, que permitió la incautación de 216 kilogramos de esta droga sintética, considerada una de las de mayor expansión global junto con el fentanilo. En esa acción fueron detenidas 16 personas con vínculos con el Cártel de Sinaloa.
España volvió a ser escenario clave en octubre de 2025, cuando la Policía Nacional desmanteló una red internacional integrada por ciudadanos colombianos, mexicanos y españoles que operaban para el CJNG. El país funcionaba como centro logístico para distribuir droga en toda Europa. El operativo dejó 12 detenidos en Madrid, Valencia y Talavera de la Reina, y permitió el decomiso de más de mil 200 kilogramos de cocaína y 368 kilos de metanfetamina ocultos en maquinaria pesada.
Un mes después, en noviembre de 2025, autoridades españolas, en coordinación con la DEA y cuerpos policiales de Países Bajos, desarticularon lo que calificaron como la “oficina” del CJNG en España. La llamada Operación Oyamel concluyó con la detención de 20 personas y el aseguramiento de mil 870 kilos de cocaína, 375 kilos de anfetamina, 275 mil euros en efectivo, criptomonedas valuadas en 15 mil dólares, armas de fuego, vehículos y hasta 14 kilogramos de plata.
Las autoridades europeas advierten que estos casos confirman una tendencia alarmante: los cárteles mexicanos no solo exportan droga, sino que ya operan como actores centrales del narcotráfico europeo, con capacidad para producir, financiar y distribuir estupefacientes a escala continental.