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Casa La Morelos

Casa La Morelos, hogar de don Fernando y doña Vicenta

Desde 2022, el inmueble se ha convertido en un nuevo centro cultural

Edificación. Para la construcción de su casa (1935), don Fernando Rincón García contrató al maestro de obra Cesáreo Lumbreras (EL SIGLO DE TORREÓN / ENRIQUE TERRAZAS)

Edificación. Para la construcción de su casa (1935), don Fernando Rincón García contrató al maestro de obra Cesáreo Lumbreras (EL SIGLO DE TORREÓN / ENRIQUE TERRAZAS)

IDOIA LEAL BELAUSTEGUIGOITIA.-

Al agricultor español don Fernando Rincón García es a quien le debemos la majestuosa casa de la avenida Morelos número 1315 Poniente (los azulejos con sus números originales todavía nos contemplan en su columna de entrada).

Después de casi seis décadas de ingrata soledad, en que la casa de don Fernando estuvo tristemente deshabitada y abandonada, me alegra decirles que gracias a la visionaria emprendedora lagunera Josie Iriarte, a quien yo felicito desde estas líneas, es que la casa abre sus puertas. Hoy es un centro de estudios de arte, galería de arte y cafetería con entrada gratuita. Rescatar esta casa emblemática merece que la vayamos a visitar.

Deseo hablarles de Fernando, el agricultor que decidió contratar a Cesáreo Lumbreras para construir dicha casa. Hurgando en lo más profundo del valioso Archivo Municipal de Torreón, encontré el libro: Asamblea de Culturas del Archivo Histórico Municipal Eduardo Guerra, veamos estos interesantes y breves datos.

Don Fernando Rincón García nació el 14 de febrero de 1899 en La Coruña, España. Se dedicaba a la actividad agrícola en la Hacienda La Pinta. Ingresó a México el 19 de febrero de 1919, llegando por el puerto de Veracruz. Su esposa era la señora Vicenta Regal Sánchez. El matrimonio tuvo tres hijas: Margarita, Rosario y Magdalena. Fernando tenía 20 años cuando arribó a México; fue un verdadero valiente que cruzó el Atlántico para emprender una nueva vida en nuestro país.

Estética. Pasillo principal de Casa La Morelos (EL SIGLO DE TORREÓN / ENRIQUE TERRAZAS)
Estética. Pasillo principal de Casa La Morelos (EL SIGLO DE TORREÓN / ENRIQUE TERRAZAS)

Me intrigaba saber cómo fue que, llegando a Veracruz, don Francisco decidió establecerse en la Comarca Lagunera, pues después de trabajar arduamente en el campo bajo el sol, se decidió a construir su bellísima mansión en Torreón, específicamente en la recién inaugurada y pavimentada avenida Morelos. En su origen (1925), esta vialidad fue llamada bulevar Morelos, ya que con sus camellones, sus (desaparecidas) esculturas y sus lámparas de alumbrado público, daba a Torreón un aire de ciudad moderna y cosmopolita.

Para la construcción de su casa (1935), don Fernando Rincón García contrató al maestro de obra Cesáreo Lumbreras. Siempre tuve la curiosidad de saber cómo es que eligió el estilo arquitectónico que engalana el inmueble.

Quiso el destino que, gracias a mi tía, la señora Miren Belausteguigoitia López de Lerena, pudiera conocer a una de las hijas de don Fernando y doña Vicenta, la señora Chiquis. Yo vivo muy lejos de Torreón, pero siempre tengo en mi mente ami tierra natal y, una vez, mi mamá, Asunción, me contó que su hermana Miren la había invitado a platicar con las señoras Elena González Domene y Chiquis García viuda de Ruenes.

Finalmente, en agosto de 2025, tuve la gran dicha de conocer y platicar con la señora Chiquis viuda de Ruenes. Ella me contó que su padre vino a trabajar en el rancho Santa Teresa (hoy ejido de San Pedro de las Colonias, Coahuila). Ese rancho era propiedad del señor Francisco de Belausteguigoitia y Landaluce, casado con la señora Elvira Arocena (padres de Eneko, a quien le debemos el bellísimo Museo Arocena, pero esa es otra historia).

Volviendo a mi charla con la señora Chiquis, mientras entrecerraba los ojos como si estuviera hurgando en sus memorias, me dijo: “Mi papá vino aquí a trabajar para tus parientes (ella se refirió a don Francisco de Belausteguigoitia, un ancestro mío, que además de casarse con una millonaria heredera, tuvo una vida interesantísima, la cual contaré en otro texto).

La señora Chiquis, quien tiene ahora 90 años, recordaba cómo su papá estaba en la terraza de su casa, y desde ahí, él le decía mirando lo que era entonces la avenida Morelos y a lo lejos el cerro de las Noas: “Mira, Vicenta, a dónde te he traído, al desierto, a los montes grises, nosotros que venimos del verdor de Galicia”.

Y así miraban desde su terraza en lo alto: la Plaza de Armas, las bellas aún pequeñas palmeras del bulevar Morelos, el majestuoso Teatro Princesa (hoy desaparecido) de don Isauro Martínez, para luego disfrutar la frescura de las noches laguneras después de un caluroso día.

Don Fernando García y doña Vicenta tuvieron nostalgia por su Galicia, por las verdes montañas de su infancia y por regresar a su querida España.

Eran quizás años de incertidumbre cuando, en 1938, con el gobierno de Lázaro Cárdenas, en La Laguna aconteció el Reparto Agrario que culminó en la expropiación de los ranchos algodoneros, muchos de ellos propiedad de agricultores españoles, los mismos que fueron repartidos entre los campesinos. Entonces, don Fernando entendió que era tiempo de irse y vendió su amada casa de la avenida Morelos 1315 poniente a la familia Tueme.

No obstante, las caprichosas vueltas de la vida impidieron a don Fernando y doña Vicenta regresar a Galicia.

Tuvieron que quedarse en Torreón y se mudaron a otro domicilio por los rumbos de la majestuosa calzada Colón.

La señora Chiquisme dijo: —Mi madre, a pesar de amar profundamente Galicia, ya no quiso regresar a España. Ella había echado raíces aquí y aquí habíamos nacido nosotras, sus hijas.

—¿Qué pasó con la casa de la hacienda de su padre?—, le pregunté.

— Después del Reparto Agrario (1938), el gobierno le expropió a mi padre la Casa Grande del rancho y nos tuvimos que ir de ahí. Hace muchos años supe que nuestra casa de la hacienda la habían convertido en la escuela del ejido. No he vuelto a ver la casa del rancho ni la casa de la avenida Morelos donde fui tan feliz de niña—, me dijo.

Le dedico este texto a Josie, Miren, mi mamá Asunción, Chiquis, Elena, y a la memoria de Cesáreo, y los esposos Fernando y Vicenta.

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