Cazzu defiende la exposición pública de su hija por el verso 'a lo Christian Nodal'
La polémica no nació de una entrevista ni de una fotografía. Nació de un verso. En la canción Rosita, la frase “yo me dejo y me caso contigo a lo Christian Nodal” encendió las redes y desató interpretaciones. Mientras algunos lo tomaron como una simple referencia dentro del género urbano, otros lo leyeron como una pulla directa a la historia sentimental de Christian Nodal y su pasada relación con Cazzu.
La artista argentina no respondió con una tiradera ni con una declaración breve. Publicó un extenso y reflexivo mensaje donde dejó claro que su incomodidad no gira en torno a una ruptura o un “engaño”, sino a algo más profundo: la exposición, la hipocresía y, sobre todo, la protección de su hija.
En su mensaje, Cazzu dibuja una metáfora poderosa: una pantalla dividida. De un lado, lo que el público ve; del otro, lo que sucede en la intimidad. Allí habla de la diferencia entre “Cazzu” y “Julieta”, su nombre real, y de la constante negociación entre ambas.
Pero el punto más sensible aparece cuando habla de maternidad.
“La verdadera víctima tiene una cara regordeta y una piel tersa como un pancito amasado por Dios”.
Sin mencionar nombres, la cantante deja entrever que su prioridad no es defender su ego ni responder a indirectas musicales, sino proteger a su hija de la narrativa pública. “Primero madre”, escribe, antes que artista, antes que personaje.
Para Cazzu, lo que duele no es el verso en sí, sino lo que representa dentro de un contexto mediático donde —según su visión— los hombres del género prefieren el silencio, la complicidad o la burla antes que la empatía.
“No soy tan básica”
La trapera también rechaza la idea de que su molestia provenga simplemente de una separación.
“¿Una separación? ¿Un engaño? ¡Vamos! No soy tan básica”.
En cambio, señala lo que denomina “Crónica de un abandono”, sugiriendo que la discusión pública se ha centrado en lo superficial mientras lo verdaderamente delicado —la responsabilidad afectiva y la exposición familiar— queda fuera del debate.
La respuesta de Nodal
Por su parte, Christian Nodal reaccionó restando gravedad al asunto y defendiendo el uso de su nombre como un recurso común dentro del género urbano:
“Se ocupan dos neuronas para entender que la referencia es hacia mí mismo… Estamos hablando de una canción para perrear en pleno 2026, no de un tratado de ética y filosofía”.
El cantante aseguró que la mención tiene un tono incluso burlón hacia su propia fama de “alma enamorada” y negó que se trate de un ataque.
Más allá del verso
En su texto, Cazzu va más allá del nombre propio. Critica lo que llama “la legendaria camaradería entre varones”, cuestiona el silencio cómplice dentro de la industria y lanza una reflexión sobre el ego, la fama y la revolución de las mujeres.
Lejos de asumirse víctima, se define como una mujer fuerte, con convicciones, pero también como madre consciente del impacto que el espectáculo puede tener en su hija.
La controversia, entonces, ya no se limita a una barra en una canción. Se convirtió en una discusión sobre límites, exposición y responsabilidad en una industria donde lo personal y lo comercial suelen mezclarse sin filtro.