El Gobierno español reconoció este domingo que varias secciones médicas de la ciudad norteafricana de Ceuta están "especialmente tensionadas" y los profesionales asumen un "sobreesfuerzo" tras atender a cinco mil 800 inmigrantes los últimos 15 días, aunque negó un colapso sanitario.
La ministra de Sanidad, Mónica García, citó urgencias, medicina interna y atención primaria como las más saturadas, durante una visita a la ciudad autónoma española después de que una avalancha de 80 mil personas, según datos del Ejecutivo, entrara de manera irregular desde Marruecos los pasados 30 y 31 de julio, aunque la mayor parte regresó al país vecino.
De todos los atendidos, tres mil 500 recibieron asistencia primaria y dos mil 300 fueron vistos por personal del hospital local, indicó en una comparecencia de prensa.
Según García, el sistema sanitario de Ceuta ha sido capaz de no suspender ni alterar la actividad asistencial de la población ceutí y establecer circuitos diferenciados para atender a los inmigrantes, aunque ha recibido críticas de sectores médicos por su gestión.
La presión asistencial fue descendiendo desde el primer día, cuando se atendió a mil 149 personas, hasta las 193 de este sábado en los distintos dispositivos sanitarios.
Actualmente hay 101 pacientes ingresados en el Hospital Universitario de Ceuta, de los que 28 son inmigrantes, la mayoría con patologías leves y solo uno en la unidad de cuidados intensivos, según los datos de Sanidad.
El hospital dispone de 175 camas en condiciones normales, aunque durante la emergencia se ampliaron hasta 212, por lo que la ministra consideró que se encuentra aproximadamente al 50 % de ocupación.
Insistió en que los datos no permiten hablar técnicamente de colapso, si bien admitió que la situación "no es normal" y que determinados servicios soportan una presión mayor.
Además, se reforzaron los servicios con 60 contrataciones hasta el 31 de agosto, cuando se evaluará si es necesario mantenerlas.
RIESGO EPIDÉMICO 'MODERADO'
La ministra situó la principal urgencia sanitaria fuera del hospital y centro de salud por las condiciones en las que permanecen miles de inmigrantes, por ejemplo en chozas improvisadas levantadas en las playas.
Reclamó a las autoridades locales de Ceuta que habiliten y cedan más espacios donde puedan permanecer en condiciones adecuadas de higiene, alimentación, agua y aislamiento para prevenir y controlar posibles brotes epidémicos.
El riesgo epidémico es "moderado" entre los inmigrantes y "bajo" entre la población ceutí. "Los migrantes no traen enfermedades", aseguró, aunque reconoció que las condiciones de hacinamiento e insalubridad pueden favorecer que enfermen.
Sobre las críticas de profesionales sanitarios que aseguran estar desbordados, García reconoció el agotamiento después de 15 días de presión extraordinaria.