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Chihuahua democrática

Enrique Krauze

Para Maru Campos, por su valentía.

Hace exactamente cuarenta años fui testigo de una esperanzadora vuelta al ideal democrático de Madero, postergado desde su asesinato en 1913. A raíz de esa experiencia escribí un reportaje que titulé "Chihuahua, ida y vuelta" (Vuelta, junio de 1986). Pocas veces en mi vida, quizás solo cuando años después me tocó ver la caída del Muro de Berlín desde Praga, sentí una pasión por la libertad como la que encarnaban las mujeres y los hombres de Chihuahua. No solo eran, por supuesto, los partidarios del PAN ni los valientes empresarios de aquel tiempo, que se daban cuenta de la necesidad de defender el voto. Entrevisté a autoridades eclesiásticas y a sacerdotes ligados a las comunidades de base; hablé con obreros, profesores, periodistas y estudiantes. Me conmovió recoger el testimonio de Francisco R. Almada, el legendario historiador de Chihuahua, que me abrió los ojos a la tradición de orgullo local en ese bravo estado. Y mientras el PRI y su candidato Fernando Baeza afrontaban una situación difícil (una encuesta reciente favorecía al PAN en una proporción de tres a uno), un inesperado vínculo se establecía entre la derecha y la izquierda, unidos por el interés superior de la democracia.

La popularidad de Francisco Barrio, candidato del PAN, se palpaba en la calle. En Chihuahua o Ciudad Juárez, donde se concentraba el 80 por ciento del electorado, la capacidad de convocatoria del PAN saltaba a la vista: mítines concurridos, campañas de afiliación simbólica con distintivos y calcomanías, participación política incluso de los niños. El estribillo de campaña lo decía todo: "En Chihuahua... ¡ya es tiempo!". El ascenso del PAN se explicaba por el agravio general del país tras el desastroso gobierno populista de López Portillo, pero incidían también motivos particulares. En Chihuahua, "el centro" seguía siendo la fuente de todos los males, el lugar de los litigios, los permisos, las "mordidas", los dobleces, el legalismo, la dictadura de escritorio, los privilegios, la tecnocracia, la burocracia, los increíbles subsidios, el paternalismo, la gesticulación.

La izquierda contendía también en las elecciones de Chihuahua. El candidato del PSUM (Partido Socialista Unificado de México) era el profesor Antonio Becerra Gaytán. Su trayectoria había ido de la ortodoxia a la heterodoxia. Hijo de militar, profesor normalista, seguidor del legendario Othón Salazar y fundador del Movimiento Revolucionario del Magisterio, se hizo comunista en 1961. "Hay que entender el momento", explicaba como excusándose levemente, "no era solo Othón, era el MRM, el movimiento ferrocarrilero, Cuba...". Con esfuerzo autodidacta, se ganaba la vida dando clases de psicología e historia de México en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Viajó al Este. En Rumania dijo para sí: "Yo no peleo por esto". Criticó la invasión de los tanques rusos a Praga de 1968. El 2 de octubre de 1969 Becerra sufrió un secuestro político. El PAN pedía su liberación. Y -solo podía pasar en Chihuahua- ¡el obispo ofreció una misa! Un alumno suyo comentaba: "La derecha lo hizo demócrata". En los setenta participó en la autocrítica del PC ("¡Somos una secta!"). "Si a este electorado no se le reconoce -me dijo Becerra Gaytán- sobrevendrá el repliegue y la frustración. Chihuahua vive hoy la revolución de la democracia. Chihuahua puede ser la cuna de los tiempos nuevos".

Días después sobrevino el fraude. Una carta concebida en la revista de Octavio Paz, y firmada por varios intelectuales de todas las filiaciones, se publicó en varios periódicos del mundo: exigíamos, por primera vez en la historia reciente de México, nada menos que la anulación de las elecciones. El gobierno se negó a aceptarla, pero a la acción cívica -ya nacional- se sumarían individuos y sectores de toda índole, en particular universitarios. El periodismo combativo hizo su parte. Advendrían las elecciones federales de 1988 y otras batallas locales en Guanajuato, San Luis Potosí, Michoacán. Hubo héroes notables como el doctor Salvador Nava, Luis H. Álvarez y Heberto Castillo. E infinidad de héroes anónimos. Finalmente, Chihuahua resultó la cuna de los tiempos nuevos.

Hace unos días, murió a los 93 años de edad el profesor Becerra Gaytán. Estoy seguro de que este demócrata de izquierda no se identificaba con el régimen actual que ha destruido nuestro orden republicano.

Y estoy igualmente seguro de que hoy la democracia mexicana ha renacido en Chihuahua.

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