Wolf Warrior 2 (2017).
Hubo una época en la que Hollywood y China parecían el uno para el otro, protagonistas de su propia comedia romántica. Para losestudios de cine estadounidenses no se trataba sólo de otro mercado extranjero, era el que podía salvar o hundir una superproducción multimillonaria.
DEL ROMANCE A LA GUERRA
Durante los primeros años del nuevo siglo, China vio incrementado exponencialmente su número de salas de cine, correspondiente a un aumento significativo en los hábitos de consumo de películas por parte de sus ciudadanos. Era un ganar-ganar bastante práctico, donde los chinos obtenían un producto aceptable como audiencia y la industria estadounidense se veía beneficiada económicamente. La relación llegó a ser tan estrecha que los estudios concebían escenas pensadas en específicopara este público. En ocasiones había incluso alguna versión editada solamente para el mercado chino.
Sin embargo, todo esto cambió drásticamente durante los años recientes. Por un lado, los gustos del público fueron evolucionando, por lo que súperproducciones cinematográficas ya suelen ser vistas como algo más repetitivo y menos nutritivo culturalmente hablando, dadas las sobreexplotadas tramas tradicionales de Hollywood. Las franquicias extremadamente largas tampoco ayudan a disminuir esta imagen gastada de reciclaje de sus propiedades intelectuales.
Este fenómeno se ha ido presentando paulatinamente alrededor del mundo, incluso en países como México, donde de no ser por licencias tan populares —y que apelan a la nostalgia— como Lilo y Stitch, Jurassic Park o Minecraft, o largometrajes de anime como Kimetsu no Yaiba: el castillo infinito, consideradas tradicionalmente de nicho, encabezaron las listas de recaudación en taquilla nacional.
Cabe destacar que 2025 ha sido considerado “el mejor año para el anime”, consolidándolo como un fenómeno de gran alcance. Este género ha estado consistentemente en el top 10 en cines a nivel global, contrastando con la debacle del cine de Estados Unidos y entendiéndose como parte de la misma decadencia hollywoodense.

Mientras la industria nipona se ha permitido crecer exponencialmente formando artistas y desarrollando tramas, universos y personajes de manera activadesde hace décadas, Hollywood ha hecho todo lo contrario durante ese periodo, sobreexplotandosus licencias más rentables hasta el cansancio y desgastando la poca credibilidad de sus marcas más icónicas, dando poco espacio y visibilidad a nuevas caras y perspectivas frescas.
Cuando alcanzan un éxito en taquilla, el director en cuestión es reclutado por alguna productora de alto perfil con la intención de reciclar la fórmula en una extraña vorágine que lentamente va devorando a una de las industrias más significativas a nivel global,salvo algunas honrosas excepciones como Denis Villeneuve o Alfonso Cuarón.
Dentro del contexto de la guerra comercial disputada entre las dos más grandes economías del planeta desde 2016 —y agudizada durante este año con la imposición de aranceles por ambas partes—, una de las principales exportaciones culturales de EstadosUnidos, como son las producciones cinematográficas, se ha topado con el bloqueo comercial de China.
Los aranceles exorbitantes y las proyecciones limitadas en el segundo país más poblado del planeta se reflejan en una importante caída en la recaudación de taquilla para la industria hollywoodense, la cual atraviesa momentos de incertidumbre.
Esta crisis venía gestándose desde años antes de la pandemia por Covid-19, pero se agudizó durante la misma y, posteriormente, con el desarrollo incesante de la inteligencia artificial, así como con los diversos conflictos de las grandes productoras con los sindicatos de actores y guionistas.

EL DESPERTAR DEL DRAGÓN
En un 2025 en que el nacionalismo tomó fuerza en muchos países, resulta natural que a nivel global las audiencias buscaran historias y símbolos más cercanos a su identidad, aunque este fenómeno ya llevaba años de progreso en China. En su momento, Kung fu panda generó un intenso debate en la nación, ya que no se explicaban cómo una producción extranjera podía representar a China de una forma más cercana a la realidad, y de manera orgánica, que las propias películas del país.
Pero el peligro para los estudios americanos no sólo radica en ya no contar con este mercado, sino que ahora se ha convertido en una amenaza patente. Si bien el cine chino siempre ha existido, este ha ido creciendo en volumen y calidad de producción en lasúltimas dos décadas.
En años recientes se incrementó significativamente la inversión en animación, efectos visuales y formación de talento local en el país asiático, lo que se ha traducido en súper producciones del calibre de las de Disney. Incluso, la animación 3D está tan desarrolladaque compañías como Lucasfilm, perteneciente al gigante del entrenamiento y creadora de la saga Star Wars, ha utilizado esta tecnología en sus producciones más recientes.
Un ejemplo destacado es el de Ne Zha 2 (2025), que se ha convertido en la cinta animada más taquillera de la historia de China y también a nivel mundial. Se trata de una secuela de acción, mitología y aventura centrada en el folclore chino, con mensajes universales como la amistad y la familia. Lo más impresionante es que todo ese dinero recaudado vino de Asia y no necesitó de Europa ni de Estados Unidos ni de una campaña global que costara millones de dólares. El músculo técnico ya lo tenían, pero lo siguieron entrenando y ahora lo utilizan para elaborar sus propiasnarrativas.
Este éxito no es casualidad, ya que por un lado los creativos orientales perfeccionaron su técnica trabajando para los grandes de Hollywood y, por otro, producen historias profundamente enraizadas en su cultura milenaria, con un aspecto pulcro y pulido quenada tiene que envidiar a Pixar o Dreamworks.
Ne Zha 2 es el ejemplo de que China puede mantener a su demandante mercado sin necesidad de Hollywood y eso es más doloroso que cualquier arancel o restricción comercial. Es un caso paralelo a la guerra de los microprocesadores, donde el giganteasiático prácticamente ha alcanzado a Estados Unidos, demostrando estar a la altura del reto.

UNA NUEVA ERA EN LA INDUSTRIA DEL ENTRETENIMIENTO
Pero no todo es éxito, ya que China, al igual que el resto del mundo, está percibiendo una baja afluencia en las salas de cine provocada por diferentes factores, siendo el más claro el aumento de la popularidad de los servicios de streaming. Por otra parte, las películas chinas no llegan a replicar el éxito local en otros mercados y rara vez logran un impacto fuera de Asia. Sin doblajes y sin distribución estratégica, muchas cintas se ven atrapadas en su propio país.
Aunque actualmente se está desarrollando un nuevo panorama: producciones como K-Pop Demon Hunters han aprovechado ese auge del streaming para alcanzar mayores audiencias. La película coreana se ha convertido en la más vista de Netflix de toda la historia de la plataforma, manteniéndose en el top de visualizaciones desde hace semanas en diversos países. Es todo un fenómenoglobal en merchandising que ha permeado en los principales charts musicales en múltiples naciones, particularmente en Estados Unidos, donde el k-pop se ha vuelto un producto cultural importado altamente consumido.
China ha demostrado que puede competir en ingresos con Hollywood, pero depender únicamente de su propio mercado es un arma de doble filo. Aún enfrenta problemas estructurales, no obstante, las condiciones son ideales para ser aprovechadas y formar parte de la fiebre asiática que está triunfando en occidente y el resto del mundo, y llegar así a un mercado ávido por historias interesantesy frescas que renueven una industria dominada históricamente por Estados Unidos.
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