Sin duda, el Arocena es una de las instituciones culturales más relevantes de la ciudad. El día 27 de agosto el museo llegó de manera brillante al veinte aniversario. A lo largo de dos décadas construyó una sólida propuesta para el arte. Pero es necesario precisar que el arte no sólo es contemplación y goce, sino educación en sentido amplio.
El museo nos permite dialogar con otras épocas, ver diversas perspectivas, reflexionar y maravillarnos con las más variadas expresiones artísticas. A decir de Lope de Vega, tenemos el privilegio de la vista. La numeralia es contundente: más de 1 millón y medio de visitantes. 600 mil alumnos atendidos, 117 exposiciones temporales, 65 mil cinéfilos y más de 100 mil participantes en cursos y talleres. El museo es referente y también espacio abierto. A lo largo de dos décadas hemos disfrutado exposiciones como la colección Femsa, Moctezuma, Guadalupe, Botero y hasta temas de fútbol. De la misma manera, las salas permanentes permiten acercarnos al arte europeo y virreinal. Es decir, nos conectan con la tradición. Por otro lado el Arocena refuerza la identidad local. Llevó el pan francés, las gorditas y la carne asada a la sala de exhibición. Lo mismo hizo con la arquitectura y hasta las cantinas históricas, siempre tan celebradas en Torreón. En estos años el museo fortaleció el sentido de pertenencia y sobre todo, el orgullo de contar con un lugar de primer nivel.
En su momento hubo dudas de si el museo estaría en España o la ciudad de México, pero como acto de justicia quedó aquí. Después de todo la riqueza algodonera es el origen primigenio de la colección.
La inauguración fue el domingo 27 de agosto de 2006 y acudieron 2 mil 169 visitantes. Todo un acontecimiento. Aunque el principal promotor del museo, Eneko Belausteguigoitia no tuvo hijos, a la larga su hijo fue el Museo Arocena. A través de la institución privada enlazó generaciones, historias y sobre todo, ofreció en Torreón un museo de calidad mundial como los que se pueden visitar en otras partes del mundo. No exagero, basta con repasar su colección y la propuesta de exhibiciones a lo largo de dos décadas. Su ambiciosa apuesta permitió rescatar tres edificios notables: el Casino de La Laguna (2006), el antiguo Banco Chino (2010) y la Casa Arocena (2012).
Hacia el futuro sólo falta integrar el inmueble que perteneció al Banco de La Laguna. Hago votos para que así sea y la institución siga en crecimiento.
Para conmemorar el vigésimo aniversario el museo inauguró el pasado 28 de agosto, la exposición “Toulouse – Lautrec. El mundo nocturno de Montmartre”, la cual reafirma el sentido universal del Arocena. De esta manera podemos apreciar a uno de los grandes de la Belle Époque francesa. La curaduría de la exposición quedó a cargo de Rosa Perales Piqueres, quien además ofreció una excelente conferencia previa a la apertura. Vale destacar ese espíritu lagunero que de vez en vez participa de lo insospechado, dado que la exposición del renombrado artista francés, lo mismo se presenta en París, Nueva York, Madrid y ¡Torreón! Justo esta propuesta reafirma el compromiso del Arocena por estar a la altura de las circunstancias y ofrecer obras de talla internacional.
Qué mejor manera de pasar un tarde disfrutando el museo. Tan sólo el domingo que me di una vuelta ya habían recibido a 400 visitantes. Felicidades al personal del museo y que vengan muchas exposiciones más.
Nos vemos en @uncuadros