Imagen: El Siglo de Torreón / Enrique Terrazas
Para un bailarín, la pasión, los nervios, siempre son lo mismo. Durante más de tres décadas, a través de la Compañía Mezquite Danza Contemporánea, el maestro Jaime Hinojosa ha visto el brote y crecimiento de una semilla que él mismo plantó en el desierto. Hoy la observa en el escenario, moviéndose en sus raíces humanas, expresando la profundidad de una vena artística.
Mezquite Danza Contemporánea celebró su trigésimo aniversario el pasado martes 9 de junio en el Teatro Nazas. Se trató de una función gratuita que incluyó a los seis bailarines de la compañía (Valeria de la Garza, Gustavo García, Mario Gómez, Francisco Montoya, Berenice Ovalle y Sara Ovalle) y un programa que, bajo el nombre Naturalezas Vivas, compuesto por tres obras: Viento solano, de Sara Ovalle; Sombras de Komorebi, de Alam Sarmiento; y Sobre la fragilidad, del propio Jaime Hinojosa.
El evento también dio espacio a la develación de una placa conmemorativa, donde el maestro Hinojosa compartió un breve mensaje para expresar que la danza lo alivia y le da tranquilidad. La compañía que fundó ha tenido una presencia constante, tanto a nivel local como regional: presentaciones en los teatros del Centro de las Artes de Ciudad de México, las temporadas “Otras latitudes” y “Consagrados” en el Teatro del INBAL y el Festival Internacional Cervantes.
Asimismo, se trata del alma máter de la Escuela Municipal de Danza Contemporánea (ESDACONT), por lo cual también se agradeció al Municipio de Torreón que ha prestado sus instalaciones para la continuidad de esta compañía. Entre los múltiples apoyos que este proyecto dancístico destacan estímulos del PECDA, del FONCA y del EFIARTES, el cual le fue otorgado recientemente en 2025.
El título de la función, Naturalezas Vivas, surgió de un poema del autor lagunero Jorge Valdés Díaz-Vélez. Jaime Hinojosa se encontró con él en Tánger, Marruecos, hace unos ocho o nueve años. El poeta le regaló un libro con sus versos y el maestro Hinojosa quedó marcado por uno de ellos.
“Y el programa, efectivamente, tiene que ver con el cambio de guía, con las migraciones”.
Naturalezas Vivas representó también la necesidad de contar, a través de los cuerpos, un mundo propio. A partir del concepto, se construyó espectáculo habitado por la vitalidad de su propia inventiva, donde elementos como el viento, la flora desértica y una amistad gestada en la música de Strauss.

UN VIENTO NORTEÑO
La primera obra presentada en el trigésimo aniversario de Mezquite fue Viento Solano, una coreografía compuesta por la maestra Sara Ovalle, quien es una de las bailarinas que pertenecen a la primera generación de la compañía. En palabras del maestro Jaime Hinojosa, la obra muestra a un grupo migratorio movido por un viento caliente.
En entrevista para El Siglo, la maestra Sara Ovalle compartió que Viento Solano consistió en una obra conjunta donde cada uno de los bailarines involucrados pudo aportar su perspectiva. A esta creación se añadió la música del neoleonés Eugenio Caballero, uno de los compositores contemporáneos más importantes de la escena mexicana.
“Su música tiene muchas capas. Entonces, conforme las íbamos subiendo, íbamos encontrando más detalles, más elementos secretos, y eso también nos ayudó muchísimo a la hora de ir encontrando los momentos claves”.
Movimientos en conjunto que asemejan a un acordeón humano que se abre y se cierra, filas humanas que se caen y se levantan, forman parte de la poética de esta obra. Sara Ovalle comparte que Viento Solano responde a una superstición sobre los pueblos norteños, donde un viento arrasa en la época de calor incendiándolo todo.
“La superstición es que, cuando la gente ve este viento que se incendia, se van a la locura. Entonces, cuando ven el viento solano, que se pone rojo el cielo, empiezan a ver fantasmas, espejismos, que los llevan a la locura y desbordan sus pasiones; toda su personalidad cambia con este viento solano”.
La partitura de la obra propone que los cuerpos puedan convertirse en fuego, jugar con la metáfora incendiada de encontrarse vulnerables ante la locura.
“Fue una función muy entrañable, la disfrutamos bastante. Siempre, por supuesto, antes de entrar al foro, está el nervio y dudar un poco antes del primer paso que das hacia el escenario. Ahorita la compañía está compenetrada; son varias generaciones las que están en escena, pero creo que ha funcionado bastante bien. Fue una celebración entre amigos”.

ESPIGAS Y HOMENAJE A NATSU NAKAJIMA
El segundo número de la función correspondió a Sombras de Komorebi, del creador escénico Alam Sarmiento. Se trata del resultado de una investigación enfocada en el silencio, la escucha y la película Días perfectos (2023), de Wim Wenders. Además, también es una especie de memoria dedicada a la bailarina japonesa Natsu Nakajima, maestra que ha sido de gran relevancia para la trayectoria de Sarmiento.
“Ella acababa de morir cuando empezamos a planear esto. Entonces, surgió de todas esas cosas y, tanto las espigas como el paisaje sonoro, que no eran originarias de esa pieza, las tomo del trabajo de colaboración con Mace Medina (con quien trabajó en la puesta escénica Metanoia)”, compartió Alam Sarmiento en entrevista.
Para esta pieza, el creador escénico se apoyó en la música de Mauricio Castroarena, el paisaje sonoro de Roberto de Valle y el diseño y la realización escenográfica de Manuel Sifuentes. Escribir para danza, afirma Sarmiento, le ha sido enriquecedor. Su acercamiento a esta disciplina, a través de la danza butoh y de maestros como Tadashi Endo, la misma Natsu Nakajima, Eugenia Vargas y de colegas como Carlos Cruz.
“Desde el origen he tenido mucha influencia de la danza. Para mí siempre ha sido otro lenguaje en el cual, obviamente, no soy experto, pero me gusta toda esta parte abstracta, simbólica, corporal, pero sobre todo donde creo que, a través de la presencia de los artistas escénicos, podemos regresar a esta sensación de vida, de carne, de lo efímero que implica vivir”.
En Sombras de Komorebi, la propuesta escénica de Alam Sarmiento abordó la idea de detenerse y observar lo que normalmente no se observa. El creador se refiere específicamente al reflejo de las sombras que se crean a través de la luz que traspasa el follaje de los árboles.
“Hay una especie de movimiento que se genera en el piso, donde el sol está sobre todo en el cenit, y hace que se vea una especie de danza abajo, en el piso. La palabra japonesa ‘komorebi’ tiene que ver con este efecto de cuando la luz pasa a través de las ramas y las hojas de los árboles. Pero además, lo que propongo, además de mirar lo más sencillo, lo más simple como lo es la sombra de un árbol, es que me interesa mucho el silencio y la idea de lo efímero de la vida, de los ciclos de todo aquello que es y deja de ser en algún momento”.

AMISTAD Y STRAUSS
El maestro Jaime Hinojosa afirma que la raíz creativa de su obra Sobre la fragilidad, responde a su amistad con el escritor mexicano José María Pérez Gay, fallecido en 2013. Recuerda haberlo visitado cuando estaba enfermo, despertarle alguna sonrisa. Fue en esas visitas cuando el escritor le mostró la música de Richard Strauss. A Hinojosa le impactó la sonoridad del compositor alemán.
Luego, cuando reordenaba su biblioteca personal, el maestro Hinojosa se encontró con un periódico que relataba el deceso de su amigo. Fue una señal. En esas partituras, Hinojosa se encontró con la poética de una musicalidad romántica y decimonónica, en el marco de un cambio de siglo.
“Fue uno de los trabajos que más me han gustado; he hecho muy pocos. Por ahí alguien dice que todos los escritores escriben un libro o tres libros y todos los demás giran en torno a ellos, los coreógrafos también. Yo creo que tenemos dos o tres coreografías y todas son variaciones del mismo tema. Esta me gustó muchísimo”.
Escénicamente, el maestro Hinojosa propuso un abismo. Para ello se valió de una rampa con altura de 1.8 metros, con un descanso arriba, corto, de tres metros de largo por 1.5 centímetros de ancho, donde no había posibilidad de moverse.
“Quería la versión más pura del movimiento que tuviera que ver con el deseo de llegar a una parte. Finalmente caen, vuelven a subir, vuelven a caer, vuelven a subir”, finalizó.