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Con recital matutino, el lagunero Irving Vargas mostró su pasión por el piano

El médico lagunero, Irving Vargas comparte su talento a través del piano

Con recital matutino, el lagunero Irving Vargas mostró su pasión por el piano

Con recital matutino, el lagunero Irving Vargas mostró su pasión por el piano

SAUL RODRÍGUEZ

Sube al escenario en el restaurante del hotel Marriott, donde ya lo aguarda un piano Yamaha de cola.

Son las 10:00 horas del sábado 1 de agosto y el lagunero Irving Vargas departe notas a los comensales. Sobre las teclas, ejecuta obras de su autoría, obras de su propia creación. Para él, la música medicina, una cura sonora para el alma.

Es médico egresado de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), pero la música lo ha acompañado desde muy pequeño. Recuerda el primer teclado que sus padres compraron en un supermercado. Pero el romance no se gestó de inmediato; Irving comenzó a tocarlo ya en la adolescencia. Raúl di Blasio y Richard Clayderman fueron sus primeros referentes.

Notas que sanan

A los veinte años de edad, Irving Vargas ingresó a la Casa de la Cultura de Lerdo, para tomar clases de piano con el maestro. Aprendió a leer partituras y en él despertó un interés por aprender a ejecutar la pieza Nocturne Op. 9 no. 2 (1832), de Chopin. Pero su maestro Ángel Santes le advirtió que se trataba de una obra de nivel intermedio, que debería concentrarse en piezas más sencillas.

“Pero yo quería tocarla. Y eso me hizo practicarla y practicarla, y en tres meses logré sacar esa canción. Sin embargo, nada más estuve un mes en clase, porque ya estaba en la carrera de Medicina. Un año después me meto otra vez a clases de piano con otro maestro (Arnulfo Acosta), un mes nada más otra vez. Después empecé a tocar por mi cuenta.

Mientras devoraba los grandes libros sobre medicina que le exigía la universidad, Vargas se daba tiempo entre tareas de dedicarle algunos minutos al teclado. A veces más, a veces menos tiempo, pero practicaba. Entonces llegó 2016, el momento en que tuvo que salir de la mancha urbana de La Laguna y dirigirse a la comunidad de La Purísima, municipio de Cuencamé, Durango, para realizar su servicio social. Hasta ese rincón rural de La Laguna, Irving llegó acompañado de su instrumento.

“Ahí hice mi servicio y empecé a componer piezas mías. Empecé a ver que se me facilitaba el hecho de componer canciones. A partir de ahí hice unas creaciones y las empecé a pulir hasta hace poco, hasta hace unos dos años.

El evento en el Marriott es su segundo recital. Hace unos meses hizo su debut ante el público en Casa Nava de Ciudad Lerdo. Ha titulado a este concierto “Corazón de Sofía”, título de unas de sus piezas y cuya inspiración recae en la figura de su hija mayor.

El recital de hoy consta de 10 piezas, de las cuales 9 son mías. Y una no es mía, es una canción popular: El día en que me quieras, de Carlos Gardel”.

Un camino artístico propio

Como compositor, Irving Vargas se considera natural. Frente a cualquier piano, su imaginación fluye y articula armonías de distintos matices. Pero más que recurrir a la escritura en un pentagrama, el pianista se graba para registrar el material en composición.

“Entonces, en mi celular tengo muchas grabaciones de potenciales canciones que podría llegar a pulir y terminar de adornar. Así es, fluido. Me pongo en el piano, empiezo a tocar algo, me gusta, me grabo y después voy agregando cositas. También me gusta retarme”.

Irving Vargas dedica su escritura musical a su hija Sofía, a su esposa Mely, a conocidos. Desde “Corazón de Sofía” hasta “Vals para Leslie”, sus composiciones son prueba de que el conocimiento científico no está peleado con el arte y, que de alguna manera, la música tiene algo de medicinal.

“Yo consideraría que deberían conectarse mucho más. De hecho, muchos colegas médicos son músicos. Y es ahí donde nos preguntamos qué relación habrá. También hay algunos que son pintores, que escriben. Yo me he encontrado con músicos y no hemos descubierto una relación tan fuerte; sin embargo, a mí me gustaría que se relacionara más. Siempre he dicho que la música me apasiona, me ha ayudado en la medicina y la medicina me ha ayudado en la música. No sé cómo poderlo explicar, es algo complejo”, concluyó.

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