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Ante la posibilidad de que empresarios y gobiernos estatales de Coahuila y Durango financien con 13 millones de pesos un programa de bombardeo de nubes en la Cuenca Alta del río Nazas, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) manifestó dudas sobre la efectividad de esta práctica.
Gabriel Riestra Beltrán, director del Organismo de Cuenca Cuencas Centrales del Norte, explicó que la técnica ha sido utilizada en otros estados, pero su impacto real es difícil de medir.
“La factibilidad del bombardeo de nubes se mide cuando ya se bombardeó. La efectividad es muy difícil de comprobar, lo dicen los propios expertos”, señaló.
El funcionario detalló que el procedimiento depende de múltiples factores atmosféricos, como la altura y las características de las nubes, la presión y las condiciones del viento.
“No se puede bombardear si no hay nubes de lluvia. Además, muchas veces la nube que se interviene iba a descargar en algún punto de manera natural, aunque no necesariamente en el sitio deseado”, explicó.
Riestra recordó experiencias en Nuevo León, donde tras los bombardeos la lluvia terminó beneficiando a otras regiones.
“Los primeros que hicieron allá, la gente de Tamaulipas daba las gracias porque las lluvias cayeron en su territorio. Es un tema muy subjetivo”, comentó.
El director reconoció que la región enfrenta un panorama complicado en materia de lluvias, pues no se prevé un incremento respecto a la media de los últimos años. Esa situación ha generado preocupación y ha motivado a algunos sectores a considerar el bombardeo como alternativa para asegurar agua en el próximo ciclo agrícola.
Sin embargo, Riestra advirtió que todo procedimiento implica riesgos y que los fenómenos meteorológicos son cambiantes.
“Este año tenemos transición de La Niña a El Niño, y esos cambios pueden modificar la calidad y cantidad de nubes disponibles. El bombardeo puede ser, o puede no ser”, puntualizó.
Aunque Conagua respeta las iniciativas privadas y estatales, mantiene reservas sobre la técnica y subraya que no existe garantía de que las lluvias se produzcan en el lugar esperado.
“El mensaje es que debemos ser conscientes de las limitaciones y no ver el bombardeo como una solución definitiva”, concluyó.