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CONTRALUZ

RELACIÓN EDUCACIÓN Y FELICIDAD

Preocupante noticia de la semana que termina son los bajos resultados de México en la prueba PISA. Los niveles de comprensión lectora y matemáticas disminuyeron, en tanto hubo un ligero incremento en ciencias, que de ninguna manera nos permite solazarnos por los resultados globales. Son malos y no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Han surgido análisis sesudos de expertos en la materia a través de diversos medios noticiosos. Tuve oportunidad de escuchar el mensaje de Aurelio Nuño, ex secretario de Educación, quien interpreta los pobres resultados en el examen como un colapso en educación. Fundamenta su opinión en factores como la reducción de becas a estudiantes, desaparición de escuelas de tiempo completo, disminución en la calidad del material educativo, en particular los libros de texto gratuito, y el haber regresado el control de la base magisterial a los líderes sindicales. Y por el mismo orden diversos líderes de opinión hablan de cómo la prueba PISA refleja el estado de cosas en la educación. Hay sin embargo otro aspecto que no encuentro revisado hasta ahora, y en el que quiero hacer énfasis:

En alguna charla de café me insistía un convencido de la 4T de que la trigonometría no tiene usos prácticos, y que daba igual incluir que suprimir esa materia de la currícula escolar. Considero, por mi parte, que, aunque el estudiante de nivel medio no vaya a seguir una carrera relacionada con las matemáticas, el desarrollo del pensamiento lógico matemático que proporciona el estudio de materias afines tiene una utilidad en la vida diaria. Nos permite analizar los diversos problemas que enfrentamos siguiendo un orden lógico, entender cómo surgieron y con qué elementos contamos para resolverlos. Tal vez la mayoría de nosotros no percibamos el beneficio que representan las matemáticas en nuestra toma de decisiones cotidiana, pero en definitiva existe.

Algo similar sucede con la rama de ciencias. Aunque mejoramos un poquitín, aun así, salimos bajos en relación al resto de los países convocados por la OCDE. Hay algo muy simple, que tal vez yo, de formación científica, tenga muy en claro: Aprender sobre el mundo que nos rodea nos permite apreciarlo de otra manera. Profundizar para entender la formación de un nuevo ser genera en nosotros respeto por la vida en todas sus formas; sumergirnos en el mundo de las abejas para entender por qué es crucial su papel en la base de cualquier ecosistema nos llama a cuidar nuestro entorno. Visualizar bajo el microscopio la extraordinaria comunicación neuroquímica que se da entre dos neuronas cuando aprendemos algo nuevo nos convence de mejorar nuestro a prendizaje.

En cuanto a comprensión lectora hallé un concepto enorme en valor, que reza así: "La comprensión lectora sirve para entender que detrás de cada palabra hay un mundo". Interpretar con claridad lo que leemos nos facilita las tareas de la vida cotidiana, como entender instrucciones de un dispositivo o de una aplicación; facilita conocer un contrato de trabajo o una hipoteca antes de firmar. La comprensión lectora nos transporta a otros mundos a través de la literatura. En sus líneas aprendemos sobre empatía y desarrollamos mejores modos de ser y de vivir.

Entonces, aprender acerca de funciones trigonométricas, o de la bomba sodio-potasio en la contractilidad muscular, no es ocioso. Entender los principios que mandata nuestra Constitución, o descubrir las maravillas que contiene la poesía de Becquer o de Gioconda Belli, de ninguna manera son adquisiciones elitistas ni vanas ni ridículas. Son conocimientos que permiten ampliar el disfrute de una vida buena, segura y productiva, con certeza jurídica, y además feliz.

Encontré la referencia de un metaanálisis llevado a cabo por investigadores chinos en el 2025 y publicado en la revista "Frontiers" que confirma la relación que hay entre educación y bienestar subjetivo. Además de un par de reportes norteamericanos en las revistas Springer y Science Direct, que dan cuenta de algo similar, la estrecha relación que hay entre el nivel de preparación académica y el logro de una felicidad eudemónica, esto es, la que se halla asociada a la gratitud, la generosidad y una elevada autoestima.

Con lo anterior podemos afirmar que la educación impacta directamente en el desarrollo de una óptima inteligencia emocional.

Queda al aire una serie de preguntas: ¿Qué tanta relación tendrá en nuestro país la baja reportada en índices de escolaridad con el incremento en problemas de angustia y depresión en adolescentes y jóvenes? Independientemente del logro de herramientas para una mejor vida que proporciona la educación. ¿Hasta dónde el aprender más acerca del mundo que nos rodea y de nosotros mismos es clave para una vida más dichosa? Al tiempo…

https://contraluzcoah.blogspot.com/.

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