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CONTRALUZ

REFLEXIONES DESDE LA GUAIRA

Las grandes catástrofes unen al mundo. A lo largo de la historia de la humanidad lo hemos visto en repetidas ocasiones: epidemias, sismos, tsunamis, incendios masivos. Según sea la naturaleza del fenómeno y la distancia geográfica que nos separa del mismo, los seres humanos nos hemos solidarizado. Ya sea en espíritu, mediante la oración, ya a través de ayuda en especie o económica, pero hemos estado ahí, para hacernos presentes al lado de los hermanos en desgracia.

Esta vez no ha sido distinto: Un sismo de 7.5 grados sacudió Venezuela ocasionando pérdidas humanas y materiales de consideración. Un país que, de hecho, ya venía padeciendo limitaciones en diversos rubros a causa del régimen dictatorial al que estuvo sometido, primero con Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro, ahora sufre este revés. A través de las redes sociales atestiguamos muy de cerca las historias de dolor y de esperanza que conmueven al más bragado. Y hay que decirlo, una vez más, los Topos de México se han hecho presentes, como lo han estado en muchas otras partes del mundo, cuando se ha requerido.

Muy doloroso descubrir que el equipo de rescate mexicano tuvo que conseguir cómo transportarse a aquel país por sus propios medios. El gobierno no estuvo ahí para facilitar la manera de llevarlos a Venezuela a salvar vidas. Pero la Brigada Rescate Topos Tlatelolco, que ha enfrentado tantas cosas desde su creación en 1985, no se detuvo para conseguir un vuelo. Una aerolínea particular decidió patrocinar su movilización. La urgencia era extrema y el tiempo corría veloz.

Como ha sucedido en torno a diversas catástrofes naturales, en Venezuela han comenzado a tejerse historias que perdurarán para siempre. Ya se habla de rescates milagrosos, de binomios caninos que trabajan hasta el agotamiento por salvar una vida. Se relata el caso en La Guaira de una niña de once años que guio a los rescatistas hasta donde estaba su hermanito Moisés de nueve, luego de lo cual ella falleció. Hay tomas en video de extracciones que parecieran imposibles, como la de un niño pequeño que pudo ser arrancado con vida y salud de las fauces de la tierra, o la del hombre que, a punto de ser rescatado y al presentarse una réplica del sismo, le sugiere a su rescatista que se retire y se salve. El rescatista le propone, por su parte, quedarse a su lado para rezar juntos mientras pasa la sacudida.

Venezuela necesita el apoyo de todos nosotros. Estados Unidos suspendió sanciones a ese país para facilitar el rescate, y de muy diversos puntos del orbe comienza a fluir el apoyo que se requiere. México no ha sido la excepción. Terrible tener que reconocerlo, no han faltado los vivales que se hacen pasar por elementos de rescate para solicitar donaciones. Definitivamente es mejor canalizar nuestros apoyos directamente por conductos que los llevarán a quienes los necesitan. El grupo auténtico Rescate Topos Tlatelolco, que se halla perfectamente institucionalizado y goza de transparencia internacional, está muy activo en redes sociales: Tiene su página oficial topos.mx, y se encuentra además en Facebook, Instagram y X (antes Twitter). En cualquiera de estos sitios, identificables por su color naranja y su logo, pueden hallar información sobre centros de acopio de ayuda material, a dónde llevar donativos en especie y de qué tipo, que ellos canalizan mediante cadenas humanas hasta Venezuela. Para ello cuentan ya con el apoyo de diversas aerolíneas nacionales e internacionales que se encargan de transportar víveres, herramientas y otros enseres. Tienen una cuenta bancaria de Santander, a través de la cual, quienes estamos lejos de los centros de acopio, podemos entregar un apoyo económico que llegará sin contratiempo a cubrir esas urgentes necesidades.

La naturaleza, una vez más, pone a prueba de qué estamos hechos los humanos. Nos da la oportunidad de desarrollar esa porción medular de nosotros mismos que nos mueve a existir de la mejor manera y que se llama "amor". El amor entendido en su forma más amplia, como empatía y generosidad hacia causas que se encuentran más allá de la propia persona. Un dar porque reconozco la problemática que otros enfrentan, y deseo contribuir a resolverla. Y no el dar por tomarme la foto y coleccionar muchos "me gusta" en redes sociales. Nuestra sociedad tiende a priorizar esos aspectos tan efímeros como irrelevantes, pero que a ratos tanto nos atan. En pocas palabras, nos privan de la libertad de crecer y llegar a ser lo mejor que podríamos haber sido.

Una oración por los hermanos venezolanos. El apoyo que cada uno de nosotros pueda brindarles. Y nuestro total reconocimiento a los Topos. Sabemos que, cada uno de ellos, hasta la vida está dispuesto a dar, en esa tarea movida por el amor más grande.

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