Fotos: Fernando Compeán
En el marco de las celebraciones por el Día Mundial de los Museos, el Museo Regional de La Laguna (MUREL) albergó durante la noche de este miércoles un conversatorio titulado ‘Museos y espacios de lo común’, donde se discutieron distintos puntos sobre el papel de estos recintos en las ciudades y sociedades.
La mesa, iniciada en punto de las 18:30 horas, contó con la participación del arquitecto Antonio Méndez Vigatá, director del Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE); Carlos Sáenz Peña, encargado de Medios y Programas de Cine en el Museo Arocena; Alfredo Esparza Cárdenas, artista y director de la Galería Rastro; María Cristina Luna Tamayo, coordinadora académica de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM; y Miguel Ángel Ciprés Guerrero, director del MUREL. Además, la reconocida periodista Marcela Pámanes fue la encargada de moderar el encuentro.
La primera pregunta realizada por Pámanes consistió en la palabra “museo” enfrenta actualmente una caducidad o, si por el contrario, todavía es un término vigente. Antonio Méndez Vigatá recordó el origen de la palabra, que proviene del griego “mouseion”; es decir: “templo de las musas”. Agregó que los museos fungen como puentes que relacionan el presente con épocas anteriores y reflejan parte de la identidad de un sitio. Consideró que la palabra es adecuada, ya que existen museos de todo tipo y el reto consiste en adaptarse a los intereses de cada población.
“El asunto de la pregunta es cómo un museo puede mantenerse vivo con cambios de generaciones, las cuales tienen variaciones en sus propios intereses. Si visitáramos el Louvre como estaba hace 150 años, seguramente sería una experiencia nada grata, porque tenían la costumbre de poner los cuadros muy juntos; no existía esa curaduría que normalmente se hace ahora”.
Por su parte, Carlos Sáenz concordó con que el museo tiene múltiples significados que se transforman con el tránsito de los años. En la actualidad, el museo es visto como un espacio vivo y comunitario, ya no sólo como un sitio donde observar a distancia ciertas piezas u obras de arte.
En este tenor, Alfredo Esparza Cárdenas expresó la dificultad que representa acercar públicos nuevos a los museos. En el mundo, expuso, hay museos petrificados y museos con la capacidad de adaptarse, a través de estrategias que ponen atención en las necesidades de la ciudad, de los barrios y los artistas.
“Depende de la vocación del museo, eso es importante. Y efectivamente, mucha gente no va a los museos porque no está en su horizonte de necesidades. Pero, por ejemplo, una ciudad como esta, que para el tamaño que tiene cuenta con una gran diversidad de museos y espacios de exhibición, es plural. En esta prioridad, intervienen un montón de agentes, que van desde las escuelas hasta los espacios autogestionados que pueden establecer enlaces con las instituciones”.
María Cristina Luna Tamayo agregó que, más que refundar, una de las funciones del museo hoy en día sería resignificar su entorno y el ámbito en que se habita desde lo artístico y lo cultural. Expresó que no considera que el problema radique en el significado de la palabra museo, sino en la forma en la que las personas o los usuarios se vinculan a un recinto de este tipo.
Miguel Ángel Ciprés Guerrero citó casos como el Museo de Memoria y Tolerancia de Ciudad de México, el cual es un museo que no debería haber existido, pues los crímenes y holocaustos de los que hable no deberían de haber sucedido en la historia de la humanidad.
“Los museos han mutado. En la actualidad, los museos han dejado de ser espacios pedagógicos y ahora son espacios de experiencia; hay que partir de ese punto. Los museos cambian todo el tiempo. ¿Por qué cambia un museo? Porque la gente cambia”.