Siglo Nuevo OPINIÓN NUESTRO MUNDO TENDENCIAS

TENDENCIAS

Corpse Chic, la estetificación del feminicidio

La glorificación estética de la muerte femenina se expande en programas como America’s Next Top Model o en campañas publicitarias de marcas de lujo, representan y normalizan la violencia de género y alimenta una cultura de consumo, una emergencia social

Publicidad para la marca Cesare Paciotti. Imagen: eBay

Publicidad para la marca Cesare Paciotti. Imagen: eBay

MÓNICA RODRÍGUEZ CORONA

“La muerte de una mujer hermosa es, sin duda, el tema más poético del mundo”, escribió Edgar Allan Poe. Y es que en Occidente se ha extendido, a lo largo de los siglos, la erotización de la muerte femenina en el arte y la literatura como parte de un recurso estético que luego fue adoptado por los creativos de marcas de moda, quienes lo explotaron hasta el cansancio. No obstante, con las altas tasas de feminicidios, la “bella muerte” es una fuente de inspiración que no tiene cabida en el contexto actual.

La reciente aparición del documental de America’s Next Top Model (ANTM), en Netflix, ha reabierto heridas que la industria de la moda tardó muchísimo en querer curar. ANTM fue un reality show de concurso de modelaje muy popular que duró de 2005 a 2013. En 2007 presentó un reto de sesión fotográfica que pronto se convirtió en el máximo exponente de la tendencia conocida como Corpse Chic (cadáver glamoroso) a nivel masivo.

El desafío, titulado “Escenas del crimen”, consistía en representar a víctimas de crímenes inspirándose en la estética oscura de las series de investigación forense que estaban de moda en esa época, como CSI. Las concursantes, entonces, encarnaban a mujeres asesinadas en diferentes circunstancias: una abandonada en la cajuela de un carro, una asfixiada, una víctima por hachazos, otra por estrangulamiento en un bosque, otra arrojada desde un balcón… Moretones, sangre y un maquillaje perfectamente realizado; una iluminación increíble entre disparos fotográficos mientras las llenaban de cumplidos como “qué hermosa”, “qué sexy”, “esto es high fashion”. El programa convirtió el trauma del asesinato femenino en entretenimiento, donde el éxito dependía de qué tan “bella” podía verse la modelo mientras simulaba ser un cadáver como parte de un “reto de actuación”, como lo justificó la misma Tyra Banks, modelo, conductora y productora ejecutiva del show.

Publicidad para la marca Jimmy Choo.
Imagen: Jimmy Choo
Publicidad para la marca Jimmy Choo. Imagen: Jimmy Choo

ANTM no fue un caso aislado. En ese mismo año las páginas de The New York Times publicaron la campaña de la marca de accesorios Cesare Paciotti con la imagen de una modelo desvanecida en un sillón. La marca de zapatos Jimmy Choo fue más allá y presentó a una mujer encajuelada para su temporada otoño-invierno en la revista ELLE. Louis Vuitton, en 2010, mostró a Lara Stone tendida, inerte, con la mirada perdida en una pose de “muñeca rota” sobre hierba crecida, mientras que, en 2014, la publicidad de Marc Jacobs consistió en modelos tumbadas e inexpresivas a un lado de la cantante Miley Cyrus en un paraje desértico.

Pero fue la editorial de Vogue Italia, en abril de ese mismo año, la que más revuelo levantó al mostrar en varias páginas una sesión fotográfica presuntamente inspirada en películas de terror, donde las modelos aparecían muertas o heridas, siendo perseguidas y aterrorizadas por un asesino. La editora en jefe, Franca Sozzani, se escudó —de manera muy poco convincente— en que la intención era “reiterar que los horrores son mayores en la vida real”.

ORÍGENES

Pero ¿cómo llegamos hasta este punto? Demos algunos saltos históricos y empecemos por el periodo artístico europeo que puso este tema en el foco: el Romanticismo. A finales del siglo XVIII, los artistas buscaban en la melancolía, el amor no correspondido, la locura y la muerte sus principales tópicos de estudio. Luego, el prerrafaelismo del siglo XIX dejó uno de los representantes por excelencia de la bella muerte: Ofelia (1851), una pintura de John Everett Millais.

Resultados del reto de modelaje 'Escenas del crimen' de ANTM. Imágenes: Instagram/ @americasnexttopmodelf
Resultados del reto de modelaje "Escenas del crimen" de ANTM. Imágenes: Instagram/ @americasnexttopmodelf

Pero la verdadera raíz técnica del Corpse Chic llegó bajo el lente de Man Ray, un fotógrafo surrealista del siglo XX que empezó a usar maniquíes como modelo para desarticularlos, moverlos y posarlos a su antojo. El cine negro abonó su estética contrastante a esta corriente artística, pues la mujer tendida en el asfalto tras su asesinato se volvió una pose recurrente, generando una  composición visual impactante en la cultura occidental.

La industria de la moda recrearía estas escenas, pero eliminando el dolor que transmitían el cine o las artes visuales para que el consumidor mirara a la mujer muerta con una distancia meramente estética. En estas imágenes, la modelo, en su papel de cadáver, no muestra signos de lucha o dolor; su expresión de labios entreabiertos y mirada perdida imita el éxtasis. Su identidad desaparecey lo importante es cómo la visten y rodean de artículos de lujo: collares, joyas, bolsas, zapatos. El cuerpo se vuelve un contenedor de mercancía, reduciendo el impacto moral del crimen ante el glamur de la ropa de diseñador.

DESENSIBILIZACIÓN Y RESISTENCIA

La antropóloga Rita Segato expone en su Pedagogía de la crueldad que la romantización del feminicidio desensibiliza el horror del acontecimiento real y lo transforma en un mero shock de ventas. La exposición reiterada a este tipo de campañas publicitarias vaacostumbrando a la sociedad a mirar a la mujer como un objeto para el placer visual del hombre, incluso en los estados de mayor vulnerabilidad o en la muerte. Se les deshumaniza para que el espectador pueda consumirla sin culpa.

Ante este nivel máximo de cosificación en la moda, fueron los colectivos feministas quienes levantaron sus voces exigiendo a las marcas que dejaran de usar el “feminismo de camiseta” mientras financiaban campañas que reproducían el feminicidio simbólico que convierte el abuso y la violencia en estilos visiblemente atractivos o aspiracionales, glamurizando el trauma real del que millones de mujeres ya han sido víctimas o al que pueden estar expuestas.

Esto es muy peligroso, pues no se puede matar a alguien si primero no se le deshumaniza. La filósofa Hanna Arendt lo expone de manera contundente cuando plantea que “el primer paso para el exterminio es la muerte civil y jurídica del individuo. Si la sociedaddeja de ver a una persona como ser humano, matarla deja de ser un crimen en la mente del perpetrador”.

Fotografías para una campaña de Vogue Italia en 2014. Imagen: Vogue/ Steve Meisel
Fotografías para una campaña de Vogue Italia en 2014. Imagen: Vogue/ Steve Meisel

EN LATINOAMÉRICA

Tomemos en cuenta que tan solo América Latina tardó 30 años para que el término feminicidio fuera reconocido legalmente en sus diferentes países, siendo que desde 1970 la socióloga Diana Russell lo había acuñado bajo la descripción de “todo asesinato cometido contra las mujeres por el hecho de ser mujer”.

En los noventa inició la ola de feminicidios en Ciudad Juárez y para el año 2000 estos casos ya eran globalmente reconocidos por la negligencia del Estado mexicano. Siete años después, México y Costa Rica finalmente incluyeron esta figura legal en sus códigospenales, Guatemala y Colombia en 2008, Chile en 2010, Perú y Salvador en 2011 y Nicaragua en 2012.

Aunque el término ya es conocido, las políticas para combatirlo siguen siendo insuficientes. Los casos siguen en aumento. Según los últimos datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2024 se registraron tres mil 820 feminicidios y cinco mil 502 feminicidios frustrados. A nivel global, ese mismo año más de 83 mil mujeres y niñas fueron asesinadas, según cifras de ONU Mujeres y UNODC. De hecho, el continente americano tiene la segunda tasa de feminicidios más alta, superada sólo por África.

Mientras esta siga siendo una emergencia global, el feminismo nos recuerda que la representación es política. Y, aunque en los últimos años la moda ha evitado el uso literal del Corpse Chic, sigue mostrando una violencia sutil. Por ello, la vigilancia sobre cómose representa el cuerpo femenino debe ser constante. Cualquier coqueteo estético con la muerte de las mujeresno es arte, es complicidad. 

Instagram: @monicorona

Leer más de Siglo Nuevo

Escrito en: Tendencias Corpse Chic estetificación del feminicidio glorificación estética muerte femenina PROGRAMAS America’s Next Top Model campañas publicitarias marcas e lujo normalizar VIOLENCIA DE GÉNERO The New York Times glamurizando America’s Next Top Model (ANTM) Netflix orígenes desensibilización y resistencia romanización Latinoamérica Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Siglo Nuevo

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Publicidad para la marca Cesare Paciotti. Imagen: eBay

Clasificados

ID: 2460536

elsiglo.mx