Julieta Sánchez, Pamela Sánchez y Evelyn Sánchez.
Cada fin de semana, el asfalto se convierte en pista para cientos de corredores que madrugan con tenis, número en el pecho y ganas de superarse. Las carreras que se organizan a lo largo del año recorren las principales arterias de la región y han logrado que el deporte sea una invitación abierta para niños, jóvenes, adultos y familias completas, que encuentran en cada kilómetro un motivo para cuidarse y convivir.
A lo largo del trayecto, los laguneros salen a las banquetas para echar porras, aplaudir y animar a quienes pasan. Los gritos de aliento, los carteles hechos a mano y los vasos de agua que se ofrecen al paso hacen de cada competencia una fiesta compartida, donde la meta se celebra por igual para todos y la sana convivencia se vuelve parte del recorrido.