México mantiene una tendencia creciente en inversión extranjera directa gracias a la integración comercial con América del Norte.
La inversión extranjera directa en México ha mantenido una tendencia creciente durante las últimas cuatro décadas, consolidando al país como un destino estratégico para el capital internacional. Un estudio de la Dirección General de Finanzas del Instituto Belisario Domínguez (IBD) subraya que la integración económica de América del Norte, primero con el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) y ahora con el T-MEC, ha sido el motor principal de esta expansión.
El documento titulado “Evolución de la inversión extranjera directa a México durante 1980-2024 con énfasis en la comparación antes y después de la entrada en vigor del TLCAN y el TMEC” muestra que, antes del TLCAN, entre 1980 y 1993, la inversión extranjera directa registraba una tasa media de crecimiento anual de 8.87%. Con la entrada en vigor del tratado, los flujos se multiplicaron más de tres veces, al pasar de 10 mil 646 millones de dólares en 1994 a 34 mil 617 millones en 2019, con
una tasa media de 4.83% anual. Desde la puesta en marcha del T-MEC en 2020, la tendencia se ha mantenido positiva, con un crecimiento medio anual de 4.08% entre 2021 y 2023. Estos datos reflejan que, pese a los retos globales, México continúa siendo un polo atractivo para la inversión internacional.
El estudio destaca que Estados Unidos sigue siendo el principal origen de la inversión extranjera en México, aunque su participación relativa ha disminuido: de 61% en el periodo previo al TLCAN, a 48.1% durante su vigencia y 42.7% en la etapa del T-MEC. En contraste, Canadá ha fortalecido su presencia, pasando de 1.6% antes del TLCAN a 9.3% en la actualidad. Además, se observa una creciente diversificación de los flujos provenientes de otras regiones, cuya participación conjunta pasó de 37.4% antes del TLCAN a 48% bajo el T-MEC.
Por sectores económicos, la industria se mantiene como el principal destino de la inversión extranjera. Entre 2020 y 2024, concentró 55.7% de los recursos, mientras que el sector servicios captó 43.6%. Esta distribución confirma que la manufactura y los servicios avanzados continúan siendo los pilares de la atracción de capital en México.
El análisis del IBD concluye que la inversión extranjera directa no solo ha crecido en volumen, sino que también ha cambiado en composición y origen, reflejando un México más integrado a la economía global y con una base de inversionistas más diversa. La evolución de la IED muestra cómo los tratados comerciales han sido determinantes para multiplicar la llegada de capital y cómo el país se ha consolidado como un socio estratégico en América del Norte y más allá.