Secretaría de Salud alerta sobre signos de cáncer infantil en México
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer infantil representa entre 0.5 y 4.6% de todo el cáncer en el mundo, mientras que en México es una de las principales causas de muerte por enfermedad en niñas y niños de entre 5 y 14 años. En el país, anualmente alrededor de 6 mil niños son diagnosticados con esta enfermedad y más de 2 mil menores fallecen.
Aunque mundialmente hasta un 80% de los pacientes diagnosticados tienen probabilidad de curarse, en México reportan que la tasa de sobrevida a largo plazo es del 50%. Estas menores tasas pueden explicarse por varios factores como diagnóstico tardío, incapacidad para efectuar un diagnóstico preciso, falta de acceso a tratamientos, abandono de las pautas terapéuticas, muerte por toxicidad y recaídas evitables.
Durante las últimas dos décadas, México ha sufrido una transición epidemiológica, donde el cáncer infantil se ha convertido en la principal causa de muerte relacionada a enfermedad en el grupo de 1 a 19 años. Tres de cada cuatro pacientes (75%) son diagnosticados en etapas avanzadas de la enfermedad, lo que incrementa considerablemente el tiempo y costo de tratamiento y disminuye de manera importante la posibilidad de curarse.
Diagnóstico temprano y señales de alerta
A diferencia del cáncer en personas adultas, en pediatría no se cuenta con pruebas de tamizaje que permitan detectar la enfermedad antes de la aparición de manifestaciones clínicas, por lo que la única forma de realizar un diagnóstico oportuno es con el reconocimiento de datos de alerta o signos y síntomas tempranos de la enfermedad.
Cuando el cáncer es detectado en fase temprana, es más probable que responda a un tratamiento eficaz, elevando la probabilidad de sobrevida con un tratamiento oportuno y menos intensivo. Es posible mejorar considerablemente la vida de niñas, niños y adolescentes con cáncer si la enfermedad se detecta oportunamente y se evitan retrasos en el tratamiento.
Adicionalmente a otros síntomas comunes debe buscarse intencionadamente: crisis convulsivas de reciente aparición, deterioro del rendimiento escolar, cambios de conducta sin explicación, déficit motor, pérdida de fuerza en extremidades, edema de cuello, cara y miembros superiores.
Así como somnolencia sin explicación, adenopatías (indoloras, duras, adheridas a planos profundos, mayores de 1.5 cm de diámetro que no responden a tratamiento), vómitos explosivos, dolor en extremidades progresivo, que no cede con analgésicos y que despierta al paciente.
La presencia de uno o más de los signos y síntomas descritos en la infografía, con una duración de 15 días o más, debe considerarse como dato de sospecha de cáncer infantil. La referencia con especialistas es prioritaria para investigar la causa de estos signos y síntomas.
Protocolo nacional y atención médica
En el marco del Mes de la Concientización del Cáncer Infantil, la Secretaría de Salud, a través del Consejo de Salubridad General, promueve el Protocolo Nacional de Atención Médica (PRONAM) para el diagnóstico temprano de cáncer en niñas, niños y adolescentes, que brinda herramientas para reconocer signos y síntomas de alerta, favorecer la detección oportuna y fortalecer la atención integral.
Reconocer señales
Reconocer las señales de alarma y acudir oportunamente a los servicios de salud es fundamental para favorecer el diagnóstico temprano del cáncer infantil y brindar el tratamiento que requiere cada paciente, señaló la médica adscrita al Servicio de Oncología Pediátrica del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG), Ana Cecilia Ochoa Drucker.
Ochoa Drucker detalló que este padecimiento comprende las neoplasias malignas que se presentan desde el nacimiento hasta los 18 años. Aunque representa alrededor del 3% de los casos de cáncer en el mundo, destacó su relevancia debido a que constituye la primera causa de muerte por enfermedad en la edad pediátrica, es decir, cuando se excluyen las causas accidentales.
Explicó que entre los principales signos que deben llamar la atención de madres, padres y personas cuidadoras se encuentran fiebre persistente, palidez, cansancio, aparición de moretones o lesiones en la piel sin una causa traumática, sangrados, dolor en alguna parte del cuerpo que aumenta con el paso del tiempo y la presencia de masas o aumento de volumen, particularmente en el abdomen u otras zonas del cuerpo.
La especialista del HIMFG sostuvo que entre las neoplasias más frecuentes se encuentran las leucemias, que representan aproximadamente el 50% de los casos de cáncer infantil; les siguen los tumores del sistema nervioso central y los linfomas. La leucemia linfoblástica aguda es la más frecuente y su edad media de presentación se ubica entre los dos y cinco años.
“Una de las acciones más importantes es la atención oportuna. Cuando tenemos alguna referencia de un centro de primer o segundo nivel con sospecha de cáncer, la mayoría de las veces valoramos al paciente el mismo día”, explicó.
Respecto al tratamiento, informó que puede incluir quimioterapia, cirugía y radioterapia, además de alternativas como inmunoterapia, terapias blanco y, en determinados casos, trasplante de células progenitoras hematopoyéticas.