De ir por el pan a ser campeón, el camino de Joel Huiqui hasta dirigir a Cruz Azul
La historia de Joel Huiqui parece haber sido escrita por el guionista de una novela o una película. Todo comenzó durante un viaje para visitar a su familia, mientras trabajaba en una tercera división de Ciudad Juárez, una tarde que realizó una parada en la panadería del barrio.
Esa 'deliciosa' decisión, lo llevó a encuentro fortuito y una conversación inesperada, que terminaron por cambiarle la vida al hoy DT campeón de la Liga MX.
Hace no muchos años, Huiqui trabajaba dirigiendo en divisiones inferiores de Ciudad Juárez. Pero el destino le tenía preparada una coincidencia inesperada.
Durante una visita a la Ciudad de México, el exdefensa entró a una panadería de su colonia y se encontró con Antonio Reynoso, vicepresidente de Cruz Azul. La plática fue breve, aunque significativa: pudo abrirle nuevamente las puertas de la institución donde creció.
“¿Qué andas haciendo?”, le preguntaron. Huiqui respondió que seguía trabajando en Juárez y del otro lado apareció la invitación que cambiaría todo: sumarse al club, aunque fuera inicialmente en fuerzas básicas. La respuesta no se hizo esperar: “En lo que sea le entro”.
Así comenzó el regreso. Inició colaborando en categorías juveniles, más tarde se integró al cuerpo técnico de Nicolás Larcamón. Tras la salida del estratega argentino en plena crisis deportiva, y casi sin pensarlo, tuvo en las manos la oportunidad más importante de su carrera.
Lo que siguió parece escrito para película. Huiqui tomó el mando de una Máquina 'atascada' en una racha negativa de nueve encuentros sin ganar. Apenas siete partidos después, terminó levantando el título del Clausura 2026. En el camino venció a Atlas, Chivas y finalmente a Pumas, para darle al club su décima estrella.
Este logro toma mayor importancia por lo que significa para Huiqui: el técnico sinaloense conquistó el campeonato en su primera experiencia al frente de un equipo de Primera División.
Además ocupa un peldaño especial en la historia, pues se convirtió en uno de los pocos entrenadores mexicanos capaces de romper el dominio de ganadores extranjeros en la Liga MX.
Después del campeonato y tras finalizar las eufóricas celebraciones, Huiqui confesó que su sueño estaba cumplido, pero dejó muy en claro que desea mantenerse en el banquillo cementero.
Por otra parte, la directiva también dejó abierta la puerta para darle continuidad a un proyecto que pasó de la incertidumbre absoluta a alcanzar la gloria.