Natalia Herrera y Alexandra Chávez.
El regreso a clases marca un nuevo comienzo lleno de expectativas, cuadernos en blanco y sonrisas tímidas que poco a poco se transforman en conversaciones, risas y complicidades.
Entre pasillos y aulas se reencuentran viejas amistades y nacen otras nuevas, esas que empiezan con un saludo casual y terminan convirtiéndose en grandes historias compartidas. Es tiempo de adaptarse, de aprender, de crecer y de disfrutar cada experiencia que este nuevo ciclo trae consigo, recordando que la escuela no solo forma conocimientos, sino también lazos que perduran más allá del salón de clases.
La lente de El Siglo captó a algunos estudiantes de la Ibero en sus momentos de esparcimiento.



