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Decisión dividida frente a la incertidumbre

Valeria Moy

El jueves pasado Banco de México volvió a disminuir la tasa de interés de referencia en una decisión dividida. Tres integrantes de la Junta de Gobierno votaron a favor de la disminución de 25 puntos base para dejarla en 6.75% y dos hubieran preferido mantenerla en 7%. Esa división dice mucho sobre el momento que atraviesa el país: ni la inflación está completamente controlada ni la actividad económica está lo suficientemente fuerte para soportar tasas elevadas. Sin embargo, el objetivo del banco central es solo uno: mantener el poder adquisitivo de la moneda mexicana.

Banxico ha transitado de una política claramente restrictiva hacia una postura más laxa. Desde marzo de 2024, cuando la tasa estaba en 11.25%, el banco ha acumulado 14 recortes para llevarla al nivel actual. La lógica detrás de los movimientos era razonable: el proceso desinflacionario llevaba buen curso y la economía ya resentía el costo de tener altas tasas de interés. Sin embargo, la inflación ha repuntado en fechas recientes.

La inflación anual de la primera quincena de marzo se ubicó en 4.63%, su nivel más alto desde finales de 2024. La subyacente -que refleja mejor los movimientos de mercado- se mantiene alrededor de 4.46%, todavía lejos de la meta de 3%. El componente no subyacente presionó enormemente debido al incremento del precio de las frutas y verduras, empujado, a su vez, por el precio del jitomate. Banxico está recortando tasas mientras la inflación sigue por arriba del rango objetivo y mientras el propio banco reconoce que el balance de riesgos "mantiene un sesgo al alza".

La inflación es un dato que se tiene sobre el pasado, y la meta inflacionaria de Banco de México tiene que dirigirse al futuro. No se trata únicamente del incremento en el precio del jitomate o de la papa, se trata de leer el momento y reconocer la enorme incertidumbre que el conflicto en Irán -y el cierre del estrecho de Ormuz- ha traído sobre el comportamiento de los precios.

Los precios del petróleo ya respondieron, también los del gas natural, y los de los fertilizantes. No se sabe aún hasta donde llegarán. Para México, esto implica una presión doble: por un lado, aumentan los costos de transporte, electricidad y producción; por el otro, se encarecen importaciones clave que terminan trasladándose a precios al consumidor. La inflación energética suele filtrarse rápidamente hacia alimentos, servicios y mercancías. En ese contexto, recortar tasas resulta más riesgoso porque un nuevo choque de oferta puede volver a elevar la inflación justo cuando todavía no converge a la meta.

¿Por qué recortar entonces? El banco central reconoce que la actividad económica está mostrando una debilidad significativa este inicio de año. El consumo se modera, la inversión no despega y el entorno externo se ha vuelto mucho más complejo desde la decisión previa de la junta. La incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos, la volatilidad financiera y el conflicto en Medio Oriente representan riesgos adicionales para México.

Banxico enfrenta un dilema: proteger la recuperación económica o reforzar la lucha contra la inflación. Ninguna de las dos tareas es sencilla. Pero de nuevo, su objetivo es solo uno.

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Escrito en: Signo del zodiaco Mhoni Vidente Horóscopo Astrología

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