Foto: Ramón Sotomayor
La artista lagunera Mónica Fernández ha trasladado sus trazos de las galerías hacia las páginas de un libro. En él, recopila toda una década de trabajo a través de distintas obras. Lo tituló ‘El discurso del silencio’, en referencia a las conversaciones que suele tener con el arte cada que se planta ante un lienzo en blanco. Este volumen será presentado el próximo miércoles 18 de febrero, en punto de las 19:00 horas, en la Galería de Arte Contemporáneo del Teatro Isauro Martínez (TIM).
“Se me hizo muy buena idea recopilar todo lo que tenía de 10 años para acá y tenerlo todo junto para ver la cronología, cómo han ido cambiando los cuadros y todo el proceso de la pintura, por eso fue la idea de sacar este libro”, apunta la artista en entrevista.
Durante la velada, Mónica Fernández será acompañada por la reconocida periodista y colaboradora de Siglo Nuevo, Marcela Pámanes. Entre ellas se gestará un diálogo, donde se abordarán los caminos y las transformaciones que el arte de Fernández ha experimentado en la última década.
“Yo creo que los cambios son sutiles, pero sí se pueden ver. Tengo mi sello muy marcado, pero he explorado con diferentes tipos de formatos; mi obra ha salido de México y ha estado expuesta en otros lados. Tengo una etapa de cuadros rotos… quería contar todo para yo misma ver cómo ha ido la evolución de la obra”.
Es en esta etapa cuando distintos cuestionamientos han abordado el pensamiento creativo y pictórico de la artista. Esas interrogantes surgen tras largas horas de silencio, surcando el relieve de ideas y explorando colores. Aunque la finalidad siempre es una: disfrutar de lo que la pintura ofrece.
“Es muy simpático, porque cada obra tiene diferente conversación. Hay unas obras que empiezan desde el título a crear la obra. Otras obras empiezan por la gama de colores y luego sale el título. Pero siempre hay una conversación entre lo que quiero decir y si está funcionando o no. Es como si estuviera hablando conmigo misma todo el tiempo”.
Se trata de que los planes emerjan y luego complementar esa visión con los sucesos presentados durante el proceso creativo. Las obras de Mónica Fernández se han caracterizado por tener a rostros de mujeres, figuras femeninas con miradas ausentes, aunque en realidad la verdadera protagonista es una historia que la artista pretende contar.

“La mujer siempre ha sido como el sello, pero no es la protagonista. La protagonista es como una historia que quiero contar, y la cuento a través de imágenes de mujeres, porque es donde vivo. Pero por ejemplo, este año estuve hablando mucho del poder de la palabra, del poder de las palabras que nos han dicho desde que crecemos, las que recibimos y las que nosotros hemos dicho, pero sobretodo las que no se dicen y los incendios que provocan; las palabras no dichas no quiere decir que no existan, siguen existiendo, sólo están guardadas y eso provoca que haya incendios dentro de nosotros, que las cosas se rompan, se corten relaciones o que no estés en contacto contigo mismo”.
Entonces, la creación de Mónica Fernández sostiene un tema, lo aborda a través de la mujer y se convierte en algo de lo que la artista desea hablar. “Todos tenemos un lugar. Creo que el lugar es el arte, no el género”.
‘El discurso del silencio’ es un título que refiere a todo aquello que no se dice, a lo que no logra emerger. Una frase capaz de esclarecer que, incluso en el silencio, en la postura de reservarse las palabras, siempre se dice algo, siempre hay un discurso que leer.
“Las palabras no dejan de existir porque no se pronuncien, siempre están. A veces se guardan, a veces no; salen de alguna manera”.
Lo mismo ocurre con los trazos: siempre hay algo qué decir en esas pinceladas que no se dan.
“Claro, y los colores, y lo que se quiso decir y no se dijo. Y a lo mejor en un momento salen, transformados en otra cosa”.