Especial. Del rescate a la vida silvestre: la labor del Museo del Desierto en la conservación de especies. EL SIGLO DE TORREÓN / Isabel Ampudia
Desde su apertura en 1999, el Museo del Desierto (MUDE) en Saltillo ha evolucionado de un pequeño proyecto enfocado en una sola especie a un complejo centro de conservación que hoy alberga cientos de ejemplares.
El proyecto inició con la clara misión de proteger especies en riesgo.
Con apenas cinco ejemplares del perrito de la pradera mexicano, el MUDE en 1999, inauguró el concepto de “Desierto Viviente”, enfocado en brindar refugio a fauna regional que requiere intervención humana para sobrevivir, recordó Fernando Toledo, director de esta área de conservación.
El perrito de la pradera mexicano, comentó, es una especie que está en la Norma Oficial Mexicana (NOM), misma que está protegida, y el MUDE además de ser semillero, es el único que reproduce esta especie bajo cuidado profesional.
Surge Desierto Viviente
Posteriormente, surgió la idea de Desierto Viviente, el cual tiene como objetivo crear un espacio para poder recibir fauna, la cual es regional desierto chihuahuense, principalmente de aquella que necesita apoyo de los humanos para poder garantizar que va a seguir la especie.
Tras su inicio en 1999 con el perrito de la pradera, en 2004 inicio el herpetario, área de reptiles donde se alberga principalmente diversas especies serpientes.

“De ahí a la fecha hemos crecido mucho, y mucho basado en las necesidades de las especies. Tenemos bisonte americano, que es una especie que está en la NOM, borrego cimarrón, que también es una especie que está en la norma, al igual que el oso negro, estamos hablando de puras especies de la norma.
Oso negro, referente del MUDE
Comentó que en el caso del oso negro, se tiene una situación muy particular, pues a raíz del crecimiento de las ciudades, de las sequías en el estado, los ejemplares se han acercado hacia la ciudad, atraídos por la basura.
Tan solo en el 2022, el MUDE trabajó con 35 ejemplares que fueron capturados en algún punto de la ciudad y fueron traslocados, fueron liberados otra vez.
“La idea es que todos los ejemplares puedan tener su oportunidad aquí, pero si son animales que están sanos y hay programas de reintroducción y hay manera de que se regresen a su hábitat, que es donde deben estar las especies”, puntualizó.

El regreso del lobo mexicano
Resaltó que en el caso del lobo mexicano, era una especie que estaba extinta ya en vida libre, solo quedaban ejemplares bajo cuidado profesional en algunos zoológicos en la Ciudad de México, y en algunos ranchos en Estados Unidos.
Por lo anterior, indicó que de ahí da inicio el Programa Binacional para la Recuperación del Lobo Mexicano, que es todavía entre Estados Unidos y México, y en donde varias instituciones albergan a estos ejemplares.
“A veces nos toca reproducir, a veces no nos toca, a veces tenemos poquitos, a veces muchos, porque los lobos están en ese programa y si el día de mañana me hablan y me dicen te toca mandar estos lobos a una institución de Estados Unidos o aquí en México, normalmente es por reproducción o por comportamiento, pues nosotros tenemos que acatar esas recomendaciones y mandar o recibir estos ejemplares”, explicó.
Resaltó que el programa inició con siete lobos, a la fecha se manejan números como de 600 ejemplares.

Añadió que recientemente se registró una proliberación en Durango, en un área nueva para el lobo mexicano.
“Hay que recordar que ya existe un grupo en vida libre en México, entre Sonora y Chihuahua, en Estados Unidos ya existen también grupos en libertad, en Estados Unidos estamos hablando de alrededor de 300 ejemplares ya en libertad, y en México ahorita en libertad el número no es muy alto, yo creo que entre 25 y 30 más o menos es el número”, mencionó.
Tras ser liberados, explicó que se van con collar GPS, mismo con el que además de conocer su ubicación, también permite conocer su comportamiento; y la idea es poder llegar a un número más alto en México.
“En Estados Unidos son 300, aquí han de ser 25 o 30. La idea es poder incrementar estas poblaciones en vida silvestre. En total estamos hablando que entre los que hay libres y hay en instituciones, alrededor de 600 ejemplares”, mencionó.

Al menos en el MUDE se han tenido alrededor de 20, y más de 20 nacimientos, pues desde el 2009 que inicio este programa, año con año hay movimiento, a veces para enviar, en otras ocasiones recibir algún ejemplar, y en otro momento reproducir, cualquiera que sea el caso, siempre fue exitoso.
“Este año, el año pasado y antepasado desafortunadamente la reproducción de lobo bajó mucho porque faltan instituciones que puedan recibir o que puedan tener lobos. Si se ponen a reproducir, incrementa el número de lobos, no pueden estar todos juntos, hay que separar machos de hembras para que no haya reproducciones que no queremos, pero luego como que llegas a un tope de que dices, ya no hay una institución que tenga espacio para poner lobos”, expuso.
Por lo anterior, dijo que se ha detenido un poco la reproducción de los lobos, y con ello se registran atrasos en las liberaciones, pues para liberar un ejemplar se tienen que hacer muchos estudios, como es el caso de que el hábitat sea adecuado, y que haya alimentos sobre todo.
“Desafortunadamente ya en todos lados hay humanos, en todos lados está la mano del hombre con ganadería, agricultura, minería, entonces se busca que haya lugares, por así decirlo, medio vírgenes, en donde la gente no vaya a tener interacciones con estos animales, ya que normalmente acaban muertos”, preciso.
Subrayó que el lobo no es malo, por el contrario, los lobos tienen un papel fundamental en el ecosistema, hay más beneficio que haya lobos en vida libre a que no los haya, sin embargo es muy complicado el poder concientizar a la gente, y es parte de lo que hacen en el MUDE, independientemente de cuidar a los animales que llegan, poder concientizar a 350 mil visitantes que tienen al año.
Más de 50 especies atiende el MUDE
A la fecha, manifestó, se cuenta con alrededor de 50 especies diferentes, y a la fecha suman más de 500 animales los que atiende, desde serpientes hasta tortugas, por ejemplo, pero también se reciben a muchas especies que la misma gente abandona, y se los entrega ya sea la Secretaría del Medio Ambiente o la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
“Cuando los ejemplares están sanos y llegan sanos, lo que menos queremos es que pasen tiempo fuera de su hábitat. Se han reintegrado osos, muchas aves rapaces, la idea es que se estén liberando constantemente”, afirmó.
Otra de las especies con la cuenta el MUDE, es la del borrego cimarrón, a la fecha se cuenta con un grupo de 20 ejemplares, los cuales año con año reproducen.

“La idea es poder irlo canalizando, como lo que hicieron en Cuatro Ciénegas, con la Fundación Pro Cuatro Ciénegas con los Bisontes, y es irnos como ligando a estas asociaciones para poder ir llevando ejemplares de fauna silvestre a lo que era su hábitat. En dicho municipio, son 3 mil 700 hectáreas donde están los bisontes, lugar donde se han liberado también osos, en algún momento ahí liberamos un águila real hace algunos años, que llegó aquí al museo hace mucho tiempo, se rehabilitó, se fue a la Ciudad de México, al Colegio Militar, donde le hicieron una rehabilitación conductual para posteriormente poderla reintegrar a vida silvestre”, resaltó.
Advirtió que es un trabajo a largo plazo, y a corto plazo es poder trabajar con estos animales que llegan muchas veces lastimados.

Historias de supervivencia.
El MUDE también es escenario de historias que reflejan la resilencia animal, como es el caso de “Mandy”, una osa gravemente herida por arma de fuego.
“Los osos, es impresionante la cantidad de osos atropellados, mordidos por perros, incluso heridos por arma de fuego. Nos han llegado dos ejemplares que han necesitado cirugías, han necesitado varias cosas. Uno de ellos ya se regresó a vida silvestre”, platicó.
Mandy, es un caso muy particular, se trata de una osa que agarraron matando gallinas, caso que sonó mucho al ser señalada como una osa asesina de gallinas.
“Llevaba ya como 20 o 30 gallinas que mataba. Cuando nos avisaron y se capturó, vimos que traía, le faltaba este hueso submandibular, esta parte, traía un agujero hacia la boca, no tiene lengua y un agujero en el paladar. Todo eso causado por un balazo, no se sabe ni qué calibre ni nada, pero fue un arma de fuego”.
Recordó que era un animal que estaba caquéxico, desnutrido y muy delgada, sin embargo decidieron atenderla.
La razón fue simple, sus heridas no estaban infectadas y ya estaban cicatrizadas, ella había matado tantas gallinas porque tenía hambre y quería comer, razón suficiente por lo que se decidió hacer todo lo posible para que Mandy sobreviviera y darle una mejor calidad de vida.
“Se le hicieron varias cirugías. Originalmente se le puso un parche de plástico, así de ridículo, para que pudiera empezar a comer y agarrar peso, porque como estaba tan flaca, pues no iba a aguantar una cirugía”, expuso.
Posteriormente, indicó que se le realizó una cirugía reconstructiva, a través de ir haciendo colgajos de piel, se le logró cerrar el agujero que tenía abajo en la mandíbula.
En la actualidad Mandy está muy bien, no es un animal que puedan regresar a vida libre porque evidentemente no va a tener las ventajas sobre los otros animales al no tener lengua, tomar agua para ella, necesita un recipiente grande en donde pueda meter completamente la cabeza y realmente la alimentación y todo le va a costar más trabajo.
“Se le dio una segunda oportunidad y es un ejemplo de lo atroces que pueden ser algunos seres humanos y de que los animales que tienen ganas sobreviven y les va muy bien”, apunto.
Mandy se encontró en una granja de pollos ubicada en el municipio de Ramos Arizpe, y por simple que parezca la explicación, ella se metió a esa granja porque vio gallinas, comida fácil, sin embargo no podía comérselas porque traía un agujero en la boca.
“Ya es un animal adulto. Con nosotros tendrá unos cuatro años, pero es una osa que ya se considera adulta. Podría funcionar muy bien para reproducción, sin embargo, bueno, no hay necesidad de reproducir osos. Si yo reproduzco ahorita osos, a pesar de que es un animal que está en la norma, voy a ocupar ese espacio para recibir osos silvestres que vienen lastimados. Entonces no reproducimos osos”, precisó.
Fuego: principal enemigo del oso negro
Explicó que cuando una osa esta en celo, por lo regular no la dejan salir, la razón es porque se busca tener más espacio para poder seguir recibiendo estos animales, atenderlos y regresarlos a vida silvestre.
“No se trata de eso. Todo se maneja bajo un plan de manejo, que puede ir cambiando según las necesidades. Si yo digo, bueno, ya quiero reproducir osos, lo tengo que justificar. ¿Por qué quiero reproducir osos? ¿Qué se va a hacer con esos osos? Y ahí es cuando puedes hacer las modificaciones, ¿no? Pero en este caso no es algo necesario, no necesitamos hacerlo”, apuntó.
Por lo expuesto, dijo que hay una ventaja, y es que en los últimos dos años no han estado en un solo manejo ni en una captura de osos, lo cual puede ser muy bueno porque llovió el año pasado y el antepasado, lo cual genera que hay alimento, ya hay agua en la sierra, y los osos bajan menos a la ciudad.
“Este año no sabemos cómo nos va a ir. Está haciendo ya mucho calor. Va a empezar temporada de incendios, eso hace que los animales se desplacen por todos lados, y bueno, esperemos que no nos toque participar en muchas capturas de osos, pero bueno, vamos a estar coordinados con autoridades estatales, Secretaría de Medio Ambiente del Estado, Profepa, y también trabajamos mucho con Policía Ambiental de municipio de Saltillo”, advirtió.
Puntualizó que en temporada de incendio, muchas especies son afectadas, desafortunadamente el oso es el que se ve más afectado. Pumas, coyotes, o gato montes, es más difícil que los encuentren, sin embargo los osos bajan a la ciudad buscando agua, la diferencia es que las otras especias son como más cautelosas.
“Los reptiles realmente no llegan, se mueren de inmediato en un incendio. Las aves son las que se pueden salvar porque salen volando”.
Un caso muy particular, fue el que ocurrió tras el devastador incendio en la Sierra de Arteaga en el 2011, y con ello, el rescate de Camila y Capi, a los cuales se les hace todo un festejo en Semana Santa.
“En ese incendio había fotografías de muchos animales muertos, serpientes, osos incluso, coyotes, gatos monteses. Hay incendios que son de manera natural, pero muchos tienen que ver también con la gente que se va a la sierra, que prenden fogatas”, afirmó.
Entre tortugas y cocodrilos
Por curioso que parezca, en el MUDE las tortugas representan uno de los grupos más numerosos dentro de la colección, donde de acuerdo al último inventario, se contabiliza 86 ejemplares, la mayoría son tortugas acuáticas exóticas, principalmente la llamada “tortuga japonesa”, que comúnmente es comprada como mascota cuando es pequeña.
Sin embargo, señaló, ante el debido desconocimiento sobre sus cuidados, muchas mueren, o cuando crecen, son abandonadas por falta de espacio, lo que ha provocado que terminen bajo resguardo del MUDE.
En el caso de las tortugas terrestres, dijo que tampoco pueden ser liberadas, ya que no pertenecen al ecosistema local, por lo que liberarlas implicaría un riesgo ambiental, al tratarse de especies exóticas que podrían alterar el equilibrio natural.

Recordó que una situación similar ocurrió con el cocodrilo de pantano, un ejemplar que no es nativo de Coahuila, y el cual no se descarta que fue adquirido legalmente en una tienda, tal y como como lo demuestra una marca en sus escamas que indica su origen en criadero.
“Originalmente medía entre 15 y 20 centímetros. Con el paso del tiempo creció hasta alcanzar 80 centímetros, lo que llevó a sus dueños a liberarlo irresponsablemente en la presa Palo Blanco al ya no poder mantenerlo”, declaró.
Dicha decisión fue un grave error, ya que explicó, el cocodrilo no estaba adaptado a las condiciones climáticas de la región, y, al ser una especie de zonas cálidas, difícilmente habría sobrevivido a una helada intensa, por lo que su destino probable era morir por el frío, o ser capturado o eliminado.
Tal y como se dio a conocer, una vez que se localizó, se implemetó un operativo en el que inicialmente se creía que había dos ejemplares, pero solo se logró capturar uno, en la cual participó como experto en la materia con el respaldo del MUDE, y tras varios días de monitoreo no se detectó otro.
Reveló que actualmente el cocodrilo permanece en el MUDE, donde se evalúa si será resguardado de forma permanente o trasladado a otra institución, decisión que corresponde a PROFEPA.

Aseveró que el principal reto para su permanencia es el espacio, ya que estos animales pueden crecer hasta tres metros, lo que implica la necesidad de construir un acuaterrario, es decir, un hábitat que combine agua y tierra, lo cual representa una inversión considerable y una planificación a mediano y largo plazo, debido al crecimiento continuo del ejemplar y las limitaciones de espacio dentro del museo.