Ministros de Comercio del G7 en la reunión celebrada en París el 6 de mayo de 2026. Imagen: Embajada de Francia en Estados Unidos
La reunión ministerial del G7 —compuesto por Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Japón— comenzó este 6 de mayo en París bajo la sombra del impacto económico del cierre del estrecho de Ormuz y las tensiones comerciales con Estados Unidos, así como con la frustrada reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la mesa.
El ministro de Comercio Internacional de Francia, Nicolas Forissier, dio por inaugurada la sesión con sus homólogos del denominadoGrupo de los Siete —entre los que figura Jamieson Greer, de Estados Unidos—, contando con la presencia del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic.
“Nos estamos alejando de un sistema de comercio internacional equilibrado y estable que se basaba en la interdependencia positiva y en reglas acordadas mutuamente, y ahora nos encontramos en un entorno más difícil e inestable, marcado también por la competencia desleal”, advirtió Forissier.
POSTURA DEFENSIVA
“Nos esforzaremos por prevenir cualquier medida de coerción económica y estamos preparados, si fuera necesario, para actuar contra tales medidas”, advirtieron en un comunicado conjunto los titulares de Comercio del G7 tras la reunión.
“Expresamos nuestra profunda preocupación ante las medidas de coerción económica, incluidas las restricciones arbitrarias a la exportación, que pueden provocar rupturas en las cadenas de suministro —especialmente de minerales críticos— y perjudicar la seguridad y resiliencia económicas”, agregaron en el documento.
Los representantes de siete de las mayores economías del mundo convergieron en la necesidad de cooperar para “garantizar el fracaso de cualquier intento o amenaza de utilizar las dependencias económicas como armas”.

MANEJO DE MINERALES CRÍTICOS
Uno de los ejes de la asamblea fueron las tierras raras y otros minerales críticos. Las primeras son esenciales para la fabricación de baterías de coches eléctricos o pantallas táctiles, y China está a cargo del 80 por ciento de la producción global, de acuerdocon Nicolas Forissier, quien en una rueda de prensa abogó porque haya “una coordinación perfecta” entre la iniciativa del G7 y la estadounidense, sin la necesidad de crear una nueva institución.
“Estamos trabajando y debatiendo eficazmente con nuestros amigos estadounidenses, quienes han lanzado su propia iniciativa sobre estos temas con los que debemos, a la vez, colaborar y —así lo espero— converger. Por lo tanto, este trabajo no debe quedarse en un simple intercambio político o entre administraciones”, indicó tras un encuentro previo a la reunión del G7.
El responsable de Comercio Internacional de Estados Unidos, Jamieson Greer, no estuvo físicamente en dicha sesión previa, pero dejó un video pregrabado. En el mismo, insistió en que la política comercial de la administración del presidente Donald Trump sebasa en intereses de política doméstica que puedan responder, en primer lugar, a problemas como la desindustrializacióndel país.
Quien sí atendió a la junta organizada por la patronal francesa Medef fue el ministro de Comercio Internacional de Canadá, Maninder Sidhu.
“Canadá está ayudando a construir las cadenas de suministro de minerales críticos de las que dependen las economías del mundo: litio, cobalto, níquel y cobre”, resaltó Sidhu, quien aseveró que su país es “el único socio del G7 y miembro de la OTAN que posee los 12 minerales críticos identificados por la OTAN como esenciales para la defensa”.
El anfitrión de esta reunión empresarial, el presidente del Medef, Patrick Martin, comentó que “las empresas francesas no piden ni el cierre ni el repliegue (...); lo que piden son reglas del juego equitativas y una competencia leal, una doctrina legible”.

COMERCIO ELECTRÓNICO
Respecto a los pequeños paquetes del comercio electrónico —muchos de ellos tramitados por empresas chinas—, los ministros reconocieron la necesidad de reforzar la cooperación entre las áreas de Comercio y Finanzas del G7 para promover condiciones de competencia equitativas, mejorar la gestión de riesgos aduaneros y garantizar la seguridad de los productos.
También formó parte de la agenda oficial la frustrada reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tras la reunión ministerial de finales de marzo en Yaundé, Camerún, donde no se llegó a un acuerdo sobre la moratoria del organismo que exime al comercio electrónico de derechos de aduana, en medio de tensiones entre Estados Unidos y economías emergentes como India y Brasil.
“Abogamos por una reforma significativa de laOMC y subrayamos la importancia de una moratoria permanente sobre los derechos de aduana en las transmisiones electrónicas”, subrayaron los ministros, quienes también abordaron la sobrecapacidad industrial que falsea la competencia.
En ese sentido, concordaron en trabajar para hallar “las mejores formas de luchar contra (...) las subvenciones industriales generalizadas, opacas y nocivas”, así como contra “las prácticas de las empresas estatales que distorsionan el mercado y todas las formas de transferencia forzosa de tecnología”.

AMENAZAS DE ARANCELES Y ORMUZ
En la reunión surgieron dos temas que no formaban parte de la agenda oficial: la amenaza de aranceles adicionales contra la Unión Europea (UE) por parte de Estados Unidos y los impactos comerciales del bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra entre el paísnorteamericano, Israel e Irán.
Para el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, la UE y Estados Unidos coinciden claramente en que ambas partes deben respetar el acuerdo alcanzado el verano pasado en Turnberry (Escocia, Reino Unido).
El político eslovaco recordó que en la UE está en marcha el proceso de ratificación del convenio firmado por la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en el que pactaron un arancel general del 15 por ciento para las importaciones de Estados Unidos de productos europeos.
Sin embargo, el propio Trump amenazó a inicios de mayo con un arancel del 25 por ciento a la importación de vehículos europeos, como una manifestación de su descontento porque el acuerdo alcanzado en Escocia está aún pendiente de ser ratificado por las instituciones del viejo continente.
El anfitrión de la cita G7, el ministro francés Forissier, contemporizó sobre estas amenazas y señaló que se trata de declaraciones que no han sido refrendadas ni puestas en marcha.
Respecto a Ormuz, el comisario europeo de Comercio aseguró que la CE hará todo lo posible para asegurar que los agricultores “tengan suficientes fertilizantes y a precios aceptables”. “Según lo que escucho de parte de nuestros socios, el impacto podría situarse entre el -0.2 por ciento y el -6 por ciento, al menos para el PIB de la Unión Europea”, advirtió.
Forissier, por su parte, abogó por una lógica de acción común en los flujos comerciales que evite malas sorpresas como el cierre del estrecho de Ormuz por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Debemos de seguir intercambiando informaciones y reflexionar rápidamente para tener alternativas para blindar las rutas de comercio internacional ante situaciones así”, alertó.
Redacción S.N.