Dennis Cooper / Cacheo
A los trece años, Dennis descubre las fotografías de un hermoso joven mutilado y al parecer muerto en un sádico acto sexual. El misterio de aquellas imágenes (belleza, sexo y muerte) le fascina, y acaban por convertirse para él en la fórmula del deseo. Y también son un catalizador para su obsesión por el asesinato.
Si somos nuestros cuerpos, el sexo es el último conocimiento posible. Pero no basta, y el más allá del sexo es la muerte, la mutilación, el descuartizamiento. ¿Qué es un asesino, sino aquel que quiere saberlo todo acerca de alguien, obtener la última información que se esconde en los cuerpos? Y Dennis, que se llama como el autor de la novela, irá a Francia y luego a Holanda, desde donde enviará a uno de sus antiguos amigos -y cómplice y amante— el relato de los crímenes que comete, entregado por entero a la realización de sus —atroces— deseos. Pero ¿son reales los asesinatos tan exhaustivamente descritos, o son una compleja maniobra de seducción del escritor Dennis para atraer a su cómplice, a su amante, a su lector? «Tan obsesionante como Sade, y tan alejado de la moral convencional como Bataille, Cooper no cesa de meditar en su literatura sobre la violencia y la perversión.
Es uno de los pocos escritores jóvenes americanos con una voz absolutamente original» (Edmund White, The New York Times Magazine).
SOBRE EL AUTOR
Dennis Cooper, uno de los escritores norteameri-canos más transgresores de las últimas décadas, ha sido comparado con Sade, Bataille y Genet. Además de varios libros de poesía y un volumen de cuentos, es autor de tres novelas, Contacto, Cacheo y Tentativa, publicadas en la colección Panorama de Narrativas. Cooper, un autor necesariamente polémico, ha cosechado encendidos elogios en su país: «Extraordinario. Uno de los pocos nuevos escri-tores norteamericanos dueño de una voz absolu-tamente personal» (Edmund White); «Un escritor de casta» (William Burroughs).
También en España ha merecido intrépidas rese-ñas: «Cooper ha escrito una fenomenología del deseo cuando atraviesa los límites de lo soporta-ble moralmente. Sade lo intentó hace siglos y le salió bien. Cooper repite experiencia y sale muy bien librado» (J. Ernesto Ayala-Dip, El Correo); «Se adentra con autenticidad, valentía y talento en las zonas más oscuras del hombre contempo-ráneo» (Juan Marín, El País); «Una inteligente di-gresión sobre la valiosa perversión del deseo. Absolutamente fascinante» (Sergi Sánchez, Avui); «Ha aprendido a tensar su escritura hasta conse-guir que cada nota suene con la ferocidad de una motosierra» (Benjamín Prado, Diario 16).