El próximo 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. Desde que fue establecido por la ONU se convirtió en la mayor plataforma global internacional para fomentar la conciencia y la acción ambiental, en este año, nos invita a conmemorar este día haciendo un llamamiento a la acción climática y a la reducción de los plásticos.
El Día Mundial del Medio Ambiente no es un día para tomar fotos usando como siempre a la naturaleza como escenografía, va mucho más allá y es mucho más complejo. No es sólo plantar un árbol, es entender que el árbol es clima, suelo, agua, comunidad y política al mismo tiempo.
Edgar Morin menciona que un bosque no es sólo madera, tampoco es sólo carbono, hábitat, hidrología, sustento, ley, memoria o territorio. Es todo eso a la vez, cambiando constantemente a través de relaciones en escala y tiempo. Lo mismo ocurre con el cambio climático y otros sistemas, seguimos cortándolos en pedacitos limpios fingiendo que los pedazos son el todo.
El enloquecimiento del clima tiene su origen en la quema de combustibles fósiles los cuales emiten a la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono el que a su vez desequilibra el efecto de invernadero ocasionando que las radiaciones caloríficas provenientes de la tierra se detengan en la atmósfera por más tiempo. Esto calienta la atmósfera del orbe fenómeno que se conoce como calentamiento global; Cuyo cambio, genera desequilibrios en todo el planeta. Pero las cosas se complican cuando otras fuentes de gases de efecto de invernadero mucho más potentes para producir calor, aparecen en escena: La ganadería de rumiantes y la agricultura convencional contribuyen con la emisión de metano y óxidos de nitrógeno. El cambio climático llega entonces a cualquier parte del mundo y eso nos recuerda que es la única casa que tenemos, no hay otro lugar donde esconderse, por lo menos no para los ciudadanos comunes y corrientes.
La Comarca Lagunera siempre ha sido caliente. Esto lo sabemos, lo nuevo no es el calor. Es la bisagra. 45º el martes y granizada con calles vueltas ríos el jueves. Y eso es lo que nos está pasando. El clima ya no está subiendo el promedio en línea recta, está cambiando abruptamente. Y no hay remedio tenemos que adaptarnos a esta complejidad organizada. Edgar Morin la describiría así: cuando las causas se vuelven sobre si mismas y un problema deja de tener una sola causa. La sequía de tres años no espera a que termines de pagarla para mandarte la inundación de un siglo; y la inundación no pregunta si ya te recuperaste del granizo.
En este Día Mundial del Medio Ambiente no debemos hacer un llamado a soluciones sueltas, la gestión adaptativa de todas las energías podría reducir la emisión de gases de invernadero. Los tecnófilos optimistas opinan que la transición de las energías convencionales y contaminantes a las energías limpias se puede dar en el tiempo requerido para frenar el aumento de la temperatura del planeta. Este es el caso de un influyente economista ambiental como lo es Paul Hawken. Otros, sin embargo, se van al extremo opuesto del gradiente de las soluciones: tras analizar sinceramente la trampa del crecimiento económico Rokström concluye que hay que renunciar al crecimiento económico, de esta manera se alcanzaría el objetivo de reducción de dióxido de carbono. La complejidad de las soluciones es alta diría Morin, Pero el riesgo que corremos todos junto con el planeta también lo es.
Finalmente, entendamos que la naturaleza también se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza: ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla… (Galeano)