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YAMIL DARWICH

Estamos por iniciar un nuevo semestre escolar; tiempo en que los menores se prepararán para integrarse profesionalmente, en un futuro cercano, a la productividad. Consideremos los factores que estarán contribuyendo al éxito de esos futuros egresados, desde educación básica, licenciatura y posgrados.

Hay factores a considerar y que en muchas ocasiones no tomamos en cuenta al momento de definir el cómo vamos a apoyar a nuestros estudiantes a que logren sus objetivos de vida; tiempo futuro en el que deberán ser personas de bien, que contribuyan con su presencia y acciones a la sociedad en que se desenvuelven.

El concepto social, habrá que ampliarlo al plano universal en un mundo acortado por la comunicación y la interconectividad internacional.

Entre esos factores, se encuentran: la suficiente salud integral; el cuidado y desarrollo de las mejores condiciones personales para su desempeño físico e intelectual, empezando por la alimentación equilibrada y sana y el ejercicio físico, ya que será sometido a un esfuerzo importante. ¿Recuerda aquello dicho por Juvenal: "mente sana en cuerpo sano"? Facilitarles el transporte y acceso a los centros educativos y, buscar -aun haciendo un esfuerzo económico extraordinario- dotarlos de los equipos de comunicación computarizada.

Las instituciones de educación deben ser estudiadas, analizadas para buscar la mejor alternativa acorde a las posibilidades familiares y, para ello, analizar sus propuestas, ya que todas presentan su mejor cara y algunas hasta la maquillan al carecer de recursos y verdad.

En el factor escuela no dude preguntar, cuestionar, inspeccionar y confirmar la realidad.

En el mundo que vivirán, requerirán de capacidades de comunicación que solo ofrece la tecnología electrónica; desde computadoras actualizadas, con capacidades instaladas y programas necesarios para la instrucción; equipamiento de aulas con tales equipos y tener interconexión suficiente para poder navegar en la búsqueda de la información. De no ser así, no es buena alternativa.

Asegure incluyan la formación en lenguas extranjeras e intercultural, con acceso a programas de intercambio internacional.

Cuídese de las ofertas educativas que, como "abonos chiquitos", no ofrecen las condiciones adecuadas para formar al estudiante. Hay excepciones a revisar y no acepte planes que no se cubran con su presupuesto.

Becas de todo tipo son utilizadas como "ganchos" que terminan por ahogar el presupuesto familiar y conducir, al mediano plazo, al fracaso; revise los ofrecimientos de apoyos extraordinarios, que luego no llegan y ante todo que les garanticen los apoyos ofrecidos para todo el período de instrucción.

Evite cometer el error de elegir las escuelas "baratas" que ofrecen becas y que no cuentan con los mínimos necesarios; esas son "mercantiles promotoras del fracaso"; al otro extremo, existen aquellas que provocarán que el estudiante, ya graduado, deba hipotecarles su futuro, firmando compromisos de abonos que solo cubrirán renunciando a los mínimos necesarios para cimentar su propia vida.

Por desgracia, están aquellas que gradúan personas sin la preparación adecuada para competir con otros mundanos.

No acepte el chantaje del hijo (a) que eligió escuela por seguir a los amigos.

Muy importante: revisar que el profesorado tenga la capacidad de promover y acompañar al muchacho (a) en su desarrollo humano. Ya no es posible continuar con aquellos principios pasados de "el maestro enseña y el estudiante aprende" o las llamadas "clases magisteriales", donde el expositor habla y repite o, en su defecto, dicta lo que preguntará en el examen.

La educación debe ser interactiva, dinámica y práctica. Renuncie a las escuelas que solo instruyen y no educan. Cuídese de los "ganapanes".

Hoy día, el facilitador debe ser el "acompañante" que facilita el camino al alumno, ayudándolo en la persecución del conocimiento; su función más importante es guiarlo a través de las fuentes que existen en los bancos de datos y direcciones electrónicas de especializados, con información actual. Él profesor también buscará nueva información y aplicaciones.

Anteriormente decíamos que el profesor enseñaba, hoy debe perseguir, investigar y analizar -junto al alumno- los "saberes" que ya existen en el mundo y luego buscar su aplicación con ejercicios prácticos; ese, muestra el horizonte que persiguen juntos, aplicando el propio ejemplo de buen ser.

Conoce y sabe utilizar las herramientas de cómputo que desarrollan la competitividad internacional del "aprendiz" y las utiliza para hacerlo crecer, ser más, imaginar metas de éxito personal y renunciar a la conformidad del confort. Pregunte por ellos.

Ayudarlo y orientarlo a aplicar sus potencialidades y trabajar aquellas que no tiene plenamente desarrolladas; todo, haciéndolo en comunión profesor/alumno, como aquellos sabios indios -la India- que se mantenían permanente unidos con "hilos de plata".

Aún más: reta al enseñante a entender y aplicar todas las herramientas intelectuales, metodológicas y éticas que existen; y Usted, pendiente, desde un plano discreto y secundario, ofreciendo el mejor y mayor apoyo posible.

Recuerde que la diferencia entre riqueza y pobreza está en la educación. ¿Qué decide?  

ydarwich@ual.mx

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