Nuestra guerra de Independencia duró de 1810 a 1821 y se le reconocen 4 etapas: inició, con el Grito de Dolores de Miguel Hidalgo -1810-1811-; su organización - 1811-1815- la lucha de José María Morelos; resistencia -1815-1821- destacando Vicente Guerrero y Javier Mina y la consumación -1821- con el ejército Trigarante de Agustín de Iturbide, acompañado por Vicente Guerrero.
Con la posindependencia vino la Reforma, siguió la Revolución, los maximatos políticos y ahora tememos la dictadura. No aprendemos.
Francisco Bulnes, 1847-1924-, escribió: “Las grandes mentiras de nuestra historia”, desnudando las realidades de los inicios de México.
Describe la pérdida del 50% de nuestro territorio con datos y asentando los errores que cometieron los políticos mexicanos. Para no variar.
En 1830, el ejército en EUA nos aventajaba con superioridad en número, riqueza organización, disciplina y voluntad; Los presidentes Bustamantes y Santa Anna, exigían a los jefes del ejército que fueran bustamantistas o santanistas; así, nuestro ejército no tenía jefes conocedores, ni disciplina y recursos u organización administrativa; tampoco soldados con voluntad de pelear y sin guerreros expertos.
Los únicos militares de genio de la época fueron Lucas Alamán y Luis Mora, quienes advirtieron que “una guerra con Estados Unidos sería desastrosa”.
Sin embargo, en 1830, hubiéramos perdido menos territorio del que nos quitaron en 1846. El “si hubiera”, constantemente aparece en nuestra historia, por nuestras flaquezas y el mismo Bulnes, argumenta razones.
“En 1830, la población de México representaba el 60% de la de Estados Unidos y para 1846, el 45%”.
“La riqueza de Estados Unidos era la mitad de la poseída en 1846”.
“El fusil de percusión, utilizado en 1846, fue inventado en 1840”.
“En 1830, México tenía 7 barcos medianos y pequeños de guerra; los tejanos ni uno”.
“En 1846, nuestra nación no contaba con un peso en la caja y el ejército sólo había recibido -durante el año fiscal- la cuarta parte de su presupuesto y estaba disgustado, desmoralizado. En 1830, el ejército había sido pagado íntegramente (…) y quedaba en la caja un sobrante de dinero en efectivo de 800,000 pesos”.
“En 1830, el clero no había erogado en préstamos voluntarios y forzosos y en salvar la religión comprando condotieros las enormes sumas que habían desaparecido de sus arcas en 1846”.
Además, describe cómo los políticos mexicanos equivocaron sus tácticas, primero por soberbia, luego por falta de visión política hacia unos EUA divididos entre norte -industrial antiesclavista- y el sur -algodonero esclavistas-.
Una guerra de desgaste, desde 1830, con diplomacia buscando la no intervención, hasta la oposición del norte, hubiera dado oportunidad a que Jackson y luego Polk no fueran electos y los sureños no alcanzaran el voto federal que necesitaban para nivelar al Senado. Un voto/Estado menos, les impediría sus propósitos expansionistas Antes, en 1821, el gobierno colonial concedió a Moisés Austin permiso para colonizar Texas, condicionándolo: Se autorizaba el establecimiento de 300 familias provenientes de Luisiana; deberían profesar la religión católica; demostrar buena vida y costumbres; jurar, obedecer y defender al rey de España, observando la Constitución Política Española de 1812.
Moisés Austin, en 1821, no cumplió y a su muerte, su hijo Esteban, solicitó la revalidación de todo lo concedido al padre, recibiendo además facultades casi omnímodas que aprovechó para fortalecerse y preparar la separación.
Es irónico que Agustín de Iturbide, en su “Manifiesto a la Nación”, afirmaba que México era “el país más rico del mundo”.
Le invito a reflexionar el cómo continuamos con discursos demagógicos y estériles en la gobernanza del México del presente, aunque el enriquecimiento ilícito de los gobernantes -que ya desde entonces se daba- ahora haya rebasado límites, creciendo con asombrosa impunidad.
Es claro que ahora, como aquellos años, desconocemos nuestra historia y, dolorosamente, lo que antes justificábamos por la ignorancia, ahora la promovemos con nuestra desidia, desdén y acomodaticio confort. “El pueblo tiene el gobierno que merece”.
“México, creo en ti”, parte del “Credo” del poema escrito en 1940, por el autor zacatecano Ricardo López Velarde, alias “el vate”, expresa la fe del mexicano en nuestro país, que se entremezcla con el dolor, la desesperanza y la pérdida de identidad nacional.
Nemesio Gracía Naranjo pronunció la famosa frase: “¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!”, que erróneamente se le atribuye a Porfirio Díaz y que es utilizada con harta frecuencia para justificar las pifias cometidas en la administración pública de nuestro país.
Nuevamente vivimos declaraciones politiqueras con engaños de los irresponsables y/o ineptos, tal como hemos sido gobernados a través del tiempo. Claro que hay excepciones, pocas como para que hubiéramos cambiado de rumbo.
Corresponde al sector social con mayor educación escolarizada de México, buena parte de la responsabilidad en los desatinos del presente, por mantenernos omisos en la participación ciudadana.
¿Reaccionaremos algún día?
ydarwich@ual.mx