(FOTOS: ENRIQUE CASTRUITA)
En este jueves Santo, el obispo de la Diócesis de Torreón, Luis Martín Barraza Beltrán concelebró la Misa Crismal, con la que se da inicio al Triduo Pascual, que recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús, así como la institución de la Eucaristía y el sacerdocio.
La parroquia de San José, fue sede de esta celebración en la que los más de 80 sacerdotes ahí presentes, renovaron aquellas promesas que hicieron en su ordenación y en la que además, el obispo bendijo los óleos y consagró el Santo Crisma, los cuales habrán de utilizarse durante todo el año.

El templo lució abarrotado por fieles que se dieron cita para ser testigos de esta celebración especial de Semana Santa, la cual se llevó a cabo en punto de las 10:00 de la mañana.
Los cerca de 80 presbíteros que participaron en esta celebración, de los más de 100 que conforman la Diócesis de Torreón, se colocaron dentro del área llamada presbiterio, justo detrás del altar.
Previo a la bendición de los óleos, los sacerdotes renovaron las promesas que hicieron el día de su ordenación, ante el obispo teniendo como testigos a cientos de fieles, quienes oraron por ellos así como por el obispo.

Al terminar, presbíteros, laicos y personal de salud, llevaron los contenedores llenos de aceites de oliva, que fueron donados por fieles, que serían preparados por el obispo con esencias aromáticas.
El óleo para la unción de los enfermos, fue presentado por personal de salud quienes tienen la responsabilidad de atenderlos, mientras que el óleo para los catecúmenos, fue presentado por catequistas mientras que el Santo Crisma, por un par de presbíteros.
Para la preparación del óleo para los enfermos, el obispo vertió esencias de eucalipto y guayacol para brindar un olor reconfortante. El óleo para los catecúmenos, quienes habrán de recibir el bautismo, será solo de aceite de oliva.

En tanto que el Santo Crisma, que será utilizado para la confirmación, orden sacerdotal y para la consagración de nuevos altares. En su preparación, el obispo vertió esencias de gardenias, lilas, claveles, rosas y violetas. La consagración, estuvo a cargo del obispo junto con los presbíteros ahí presentes.
Al final, los recipientes fueron trasladados a la sacristía en donde serían repartidos para cada una de las parroquias de cada sacerdote. Este jueves santo cierra con la conmemoración de la última cena de Jesús con sus apóstoles, momento en el que se instituye la Eucaristía, y en el cual además se lleva a cabo el lavatorio de pies.