Diputado Gerardo Aguado llama a proteger la integridad electoral
La discusión sobre la reforma electoral en México no puede darse como si el país viviera en condiciones normales, advirtió el diputado Gerardo Aguado, al señalar que el proceso electoral más reciente estuvo marcado por violencia, asesinatos de candidatos, amenazas, control territorial del crimen organizado y denuncias de injerencia criminal en campañas.
El legislador del Partido Acción Nacional (PAN) sostuvo que reducir el debate a ajustes administrativos o recortes presupuestales es una visión limitada y evasiva frente al verdadero problema estructural que enfrenta la democracia mexicana: la infiltración del dinero ilícito en la política.
Aguado afirmó que el financiamiento público a los partidos no es un privilegio, sino un mecanismo diseñado para impedir que intereses privados o estructuras criminales capturen la competencia electoral. Advirtió que disminuir los recursos legales y fiscalizables, sin establecer candados firmes contra el dinero ilegal, puede generar incentivos perversos que favorezcan a quienes tienen acceso a financiamiento ilícito.
“Y eso no fortalece la democracia, al contrario, la distorsiona.”
Subrayó, al señalar que una reforma electoral sin controles robustos corre el riesgo de convertirse únicamente en un rediseño de reglas formales que ignora el principal desafío institucional del país.
Desde la postura de Acción Nacional, el diputado señaló que no acompañarán ninguna reforma que no incorpore como eje central mecanismos claros para combatir el financiamiento criminal, como la fiscalización en tiempo real con acceso a inteligencia financiera, la nulidad de elecciones cuando se acredite dinero ilícito, la pérdida de registro de partidos que postulen candidatos vinculados a estructuras criminales y sanciones penales y electorales para dirigentes que avalen estas candidaturas.
El legislador también cuestionó la falta de consistencia de fuerzas políticas como Morena y el Partido del Trabajo, al señalar que en el pasado defendieron con firmeza las prerrogativas cuando les beneficiaban, pero hoy promueven su reducción desde el poder.
Finalmente, Aguado sostuvo que el debate no debe centrarse en el número de curules o escaños, sino en cómo garantizar elecciones libres, limpias y seguras.
“Reformar el sistema electoral sin abordar de manera frontal la infiltración del crimen organizado sería reformar el árbitro sin limpiar el terreno de juego. México necesita una reforma que fortalezca la integridad electoral, no una que debilite controles en un contexto de vulnerabilidad institucional”, concluyó.