Dr. Luis Horacio Ramírez Silva, neurocirugía de calidad mundial en La Laguna. Foto: El Siglo de Torreón
La cirugía del cráneo requiere que que el especialista esté altamente preparado y que tenga presente en todo momento que es necesario ser sensible con sus pacientes. Por esa razón, el doctor Luis Horacio Ramírez Silva se ha preparado alrededor del mundo para conocer las técnicas de vanguardia y adquirir una visión de la medicina que le otorgue a sus manos seguridad a la hora de entrar a quirófano.
1. ¿Cuál fue la razón de dedicarse a la medicina y enfocarse en la neurocirugía?
Encontré en la medicina una manera de unir la búsqueda del conocimiento y el servicio a los demás.
Elegí la neurocirugía por mi fascinación por el cerebro, quizá la estructura más compleja que conocemos y donde convergen la conciencia, la memoria, el lenguaje, la personalidad y todo aquello que nos hace ser quienes somos. Operar el sistema nervioso no significa solamente tratar una enfermedad; implica proteger la historia, la identidad y el proyecto de vida de una persona.
Mi vocación se orientó a la cirugía de base de cráneo, la neurooncología y los abordajes endoscópicos mínimamente invasivos.
Para mí, la neurocirugía es una disciplina de servicio, estudio y perfeccionamiento permanente. Cada paciente me recuerda que la excelencia no consiste solo en dominar una técnica, sino en utilizarla con prudencia, humanidad y respeto por la dignidad de quien deposita su confianza en nosotros.

2. ¿Cómo aborda usted, con sus pacientes, todos los posibles resultados de una intervención?
Desde la honestidad, la claridad y la toma de decisiones compartida. Le explico al paciente la enfermedad, los objetivos del procedimiento, las alternativas y los escenarios posibles. Lo hago comprensible, sin minimizar los riesgos, siendo honesto y empático.
El paciente necesita conocimiento para decidir y sentirse escuchado, acompañado y respetado. Mi responsabilidad no termina al plantear una estrategia quirúrgica: implica reconocer sus temores, responder dudas y permanecer presente ante el desenlace.
En neurocirugía, una intervención puede influir en funciones esenciales como el lenguaje, el movimiento, la memoria, la personalidad o la autonomía.
3. ¿Cuáles son los casos que atiende con mayor frecuencia?
Tumores cerebrales como meningiomas, adenomas de hipófisis, craneofaringiomas y tumores localizados en el ángulo pontocerebeloso.
En cirugía de base de cráneo utilizo abordajes abiertos y técnicas mínimamente invasivas, particularmente los abordajes endoscópicos endonasales y transorbitarios. También trato enfermedades neurovasculares, como aneurismas y malformaciones arteriovenosas; además de hidrocefalia, traumatismos craneoencefálicos y hemorragias cerebrales, diversos padecimientos que requieren atención neuroquirúrgica urgente.

4. ¿Cómo se ha modificado su visión con sus adiestramientos en instituciones extranjeras de reconocido prestigio?
La excelencia no depende solo de la destreza técnica del cirujano, sino de un sistema: la preparación rigurosa de cada caso, el trabajo multidisciplinario, la selección adecuada del paciente, la tecnología, los protocolos de seguridad y la evaluación constante de los resultados.
Estados Unidos e Inglaterra ampliaron mi perspectiva sobre la cirugía de base de cráneo y los abordajes endoscópicos avanzados. Aprendí distintas formas de analizar un problema, planear una intervención y adaptar la estrategia a la anatomía, la enfermedad y las necesidades particulares de cada paciente. También reforzó la humildad quirúrgica.
Estas experiencias enriquecieron mi práctica profesional y despertaron el compromiso de adaptar lo aprendido, compartirlo con otros especialistas y a formar equipos capaces de ofrecer una atención de nivel internacional. Mi visión actual es más integral: ya no concibo la cirugía como un acto aislado, sino como parte de un proceso humano, científico y colectivo que comienza antes del quirófano y continúa durante la recuperación del paciente.
5. ¿Con qué técnicas avanzadas cuenta a su disposición?
Mi práctica integra la microcirugía convencional con la neuroendoscopia y los abordajes mínimamente invasivos.
Destacan los abordajes endoscópicos endonasales, para acceder a lesiones de la hipófisis y de determinadas regiones de la base del cráneo a través de las fosas nasales, sin necesidad de realizar una apertura craneal tradicional. Utilizo abordajes transorbitarios endoscópicos para acceder a tumores detrás del ojo, así como técnicas microquirúrgicas avanzadas para tumores cerebrales, lesiones del ángulo pontocerebeloso y enfermedades neurovasculares.
Estas intervenciones se complementan con planeación basada en estudios de imagen, neuronavegación quirúrgica, visualización endoscópica y microscópica, y monitoreo de funciones neurológicas durante la operación.

6. Es usted miembro de asociaciones de neurocirugía a nivel mundial. ¿Cómo se traduce esto en su práctica médica?
Permite un intercambio con especialistas de distintos países, conocer los avances de la especialidad y contrastar mi práctica con estándares internacionales. Esta participación implica el compromiso de aprender, colaborar y convertir ese conocimiento en una atención segura y fundamentada.
Mi colaboración en el Comité de Educación Quirúrgica de la North American Skull Base Society (Sociedad Norteamericana de Base de Cráneo) fortalece mi práctica mediante la revisión de estrategias de enseñanza, técnicas quirúrgicas, modelos de entrenamiento y criterios para la formación de nuevas generaciones de cirujanos de base de cráneo.
Su Comité de Historia me aporta perspectiva. Conocer la evolución de la cirugía de base de cráneo, sus grandes innovaciones y las lecciones derivadas de experiencias permite entender que el progreso médico no ocurre de manera aislada.
Esta combinación me ayuda a evaluar cada avance con rigor, incorporar aquello que ofrece un beneficio real y compartir lo aprendido con mis equipos y médicos en formación.
7. ¿Qué le gustaría que supieran las personas que aún no van a su consultorio?
Acudir con un neurocirujano no significa necesariamente que deban ser operados. Debo estudiar cada caso con rigor, explicar el diagnóstico y presentar con honestidad las alternativas: vigilancia, tratamiento médico, cirugía, procedimientos mínimamente invasivos o valoración por otros especialistas. Cuando una intervención es necesaria, procuro que el paciente comprenda sus objetivos, beneficios, riesgos y posibles resultados, para que la decisión se tome de manera informada y compartida.
Me gustaría que supieran que sus dudas y temores son legítimos. Mi compromiso es acompañarlos con conocimiento, prudencia y sentido humano durante cada etapa del proceso.

Además de la atención médica y quirúrgica, el doctor Ramírez:
- Ha sido académico, conferencista y asistente en cursos, congresos y actividades científicas.
- Colabora en la formación de médicos en Facultad de Medicina de la UA de C, y de residentes de neurocirugía en el IMSS.
- Es integrante de los comités de Educación Quirúrgica y de Historia de la North American Skull Base Society.
- Ha trabajado en el desarrollo de programas clínicos, protocolos y modelos de atención multidisciplinaria. Entre ellos se encuentra la consolidación de un programa de cirugía de base de cráneo que integra neurocirugía y otorrinolaringología en el ISSSTE y en Hospital Angeles Torreón M.O.O.N. Clinic Skull Base Surgery Center.