Durango cerró 2025 con más empleo, pero con alta informalidad
Durango concluyó el 2025 con un mercado laboral en expansión moderada, con avances en la reducción de la desocupación y la subocupación, pero con un incremento preocupante en la informalidad. El dinamismo de la construcción y la manufactura contrasta con la caída en los servicios, mientras que los micronegocios siguen siendo el principal soporte del empleo en la entidad.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) reportó que la población económicamente activa (PEA) en Durango alcanzó 902 mil personas en el cuarto trimestre de 2025, lo que significó un incremento de 22 mil respecto al mismo periodo de 2024. De ellas, 881 mil se encontraban ocupadas, 28 mil más que un año antes, aunque con una disminución en los servicios diversos.
La tasa de participación fue de 60.6 %, ligeramente inferior a la de 2024 (61.0 %). La PEA femenina sumó 370 mil personas y la masculina 532 mil, lo que refleja que 47 de cada 100 mujeres y 76 de cada 100 hombres en edad de trabajar participaron en la actividad económica.
El sector terciario concentró 58.8 % de la población ocupada, mientras que el secundario absorbió 27.7 % y el primario 12.8 %. La industria manufacturera mostró un repunte con 9 mil empleos adicionales, y la construcción sumó 11 mil más. En contraste, los servicios sociales y diversos registraron caídas de 2 mil y 3 mil personas, respectivamente.
En promedio, la población ocupada trabajó 41.3 horas semanales. Casi la mitad (48.7 %) laboró entre 35 y 48 horas, aunque este porcentaje bajó respecto al año anterior. Los micronegocios siguen siendo el principal motor de empleo no agropecuario, con 46.7 % de la ocupación, y crecieron en 31 mil personas. En cambio, los establecimientos grandes perdieron 11 mil empleos.
La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales retos: 479 mil personas trabajaron en condiciones informales, lo que representó 54.4 % de la población ocupada, un aumento de 47 mil respecto a 2024. En el sector informal se concentraron 242 mil personas, equivalente a 27.5 % del total, con un incremento de 33 mil. La informalidad afectó tanto a hombres como a mujeres, aunque el crecimiento fue más marcado en los varones.
La subocupación mostró una mejoría: 46 mil personas, equivalentes a 5.3 % de la población ocupada, frente a 6.3 % del año anterior. La reducción se dio principalmente en los hombres, que pasaron de 37 mil a 29 mil en esta condición.
La población desocupada fue de 21 mil personas, con una tasa de 2.3 %, menor a la de 2024. La desocupación femenina descendió a 2.2 %, mientras que la masculina se ubicó en 2.4 %. En términos absolutos, las mujeres desocupadas fueron 8 mil y los hombres 13 mil.
En cuanto a la posición en el trabajo, 68.7 % de las personas ocupadas fueron subordinadas y remuneradas, aunque con un descenso de 10 mil respecto al año anterior. El trabajo por cuenta propia creció en 24 mil personas y alcanzó 20.2 % de la ocupación, mientras que el empleo sin remuneración aumentó en 13 mil.
La población no económicamente activa (PNEA) fue de 588 mil personas, equivalente a 39.4 % de la población de 15 años y más. De ellas, 93 mil se declararon disponibles para trabajar, aunque sin buscar empleo activamente, lo que representa un potencial de incorporación futura al mercado laboral.