Eclipse solar anular (ESPECIAL)
Febrero de 2026 se presenta como un mes particularmente activo para la astronomía observacional.
Según el Instituto de Ciencias Planetarias, estos eventos no solo tienen valor estético, sino que permiten comprender de manera directa la dinámica del Sistema Solar y la interacción gravitacional entre sus cuerpos, especialmente cuando varios objetos coinciden en la misma región del firmamento.
Los principales eventos astronómicos de febrero
De acuerdo con el sitio especializado en astronomía Star Walk, uno de los fenómenos más relevantes ocurre el 1 de febrero, cuando se registra la Luna llena, conocida tradicionalmente como Luna de Nieve. De acuerdo con la NASA, esta denominación proviene de registros históricos asociados a las intensas nevadas del hemisferio norte, aunque su observación desde México destaca por su brillo y su cercanía visual con el cúmulo estelar del Pesebre, en la constelación de Cáncer.
El 17 de febrero se produce un Eclipse Solar Anular, fenómeno en el que la Luna cubre el centro del Sol y deja visible un anillo luminoso. Según la Asociación Astronómica Americana, este eclipse tiene su franja principal sobre la Antártida y océanos australes, pero en otras regiones del planeta se percibe como un eclipse parcial. En México, su seguimiento se limita a transmisiones especializadas y simulaciones astronómicas.
El 19 de febrero, Mercurio alcanza su máxima elongación, es decir, su mayor separación aparente respecto al Sol. De acuerdo con el Observatorio Europeo Austral, este momento representa una de las mejores oportunidades para observar al planeta más pequeño del Sistema Solar durante el amanecer o el atardecer.
Alineaciones planetarias y encuentros con la Luna
El 24 de febrero, la Luna aparece cerca de las Pléyades, uno de los cúmulos estelares más estudiados. Según la Unión Astronómica Internacional, este tipo de aproximaciones aparentes permite observar contrastes entre objetos del Sistema Solar y estructuras estelares profundas.
El evento más llamativo ocurre el 28 de febrero, cuando seis planetas y la Luna se alinean en una misma franja del cielo. De acuerdo con el Instituto Max Planck de Astronomía, este tipo de configuraciones no implica una alineación física real, pero sí una coincidencia visual producto de la perspectiva desde la Tierra.
Además, febrero conmemora fechas clave para la historia científica, como el aniversario del nacimiento de Galileo Galilei y el descubrimiento de Plutón, recordatorios de cómo la observación del cielo ha redefinido el lugar de la humanidad en el universo.
Lejos de ser eventos aislados, estos fenómenos confirman que el cielo nocturno permanece en constante movimiento y que cada observación ofrece una ventana directa a la dinámica cósmica que rodea a la Tierra.