Economía mexicana enfrenta fragilidad estructural: IMEF
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) cerró el año con un diagnóstico poco alentador: la economía mexicana concluyó 2025 sin un impulso claro, atrapada entre la debilidad del sector industrial y el enfriamiento de los servicios. Los indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero de diciembre reflejan una pérdida de tracción que, más allá de las cifras, se traduce en un entorno de fragilidad estructural que impacta directamente en hogares, trabajadores y pequeñas empresas.
El indicador manufacturero mostró una ligera mejora al pasar de 45.8 a 46.2 puntos, un avance marginal de 0.4 unidades respecto a noviembre. Sin embargo, el sector acumula 21 meses consecutivos en zona de contracción, lo que evidencia un debilitamiento prolongado de la industria. La serie tendencia-ciclo apenas subió 0.1 puntos, situándose en 46.3, lo que sugiere una desaceleración menos intensa pero sin señales firmes de recuperación. Además, el subíndice ajustado por tamaño de empresa retrocedió 0.7 puntos, acentuando la desigualdad entre grandes corporativos y pequeñas y medianas empresas, que suelen ser las más vulnerables en periodos de contracción.
El sector No Manufacturero, que había logrado superar el umbral de expansión en meses anteriores, retrocedió en diciembre de 50.3 a 49.5 puntos, volviendo a terreno contractivo. La serie tendencia-ciclo se mantuvo en 50.0 puntos, justo en el límite, reflejando una pausa en el proceso de recuperación. Aunque la medición ajustada por tamaño de empresa se mantuvo en expansión con 50.9 unidades, la leve disminución de 0.3 puntos muestra que incluso los servicios, motor clave de empleo en México, enfrentan un freno en su dinámica operativa.
La contracción manufacturera prolongada limita la creación de puestos de trabajo formales, mientras que el enfriamiento de los servicios afecta a sectores como comercio, turismo y transporte, donde se concentra gran parte de la fuerza laboral. La falta de confianza en la recuperación económica reduce el gasto de los hogares, que enfrentan precios elevados y salarios que no crecen al mismo ritmo. Las grandes empresas logran resistir mejor los ciclos contractivos, mientras que las Pymes, que representan más del 70% del empleo en México, sufren mayores dificultades para sostener operaciones, pagar nóminas y acceder a financiamiento.
El panorama descrito por el IMEF apunta a que México inicia 2026 con un desafío doble, el de reactivar la industria y consolidar la expansión de los servicios. Sin políticas públicas que fortalezcan la productividad, impulsen la innovación y reduzcan la brecha entre grandes y pequeñas empresas, la economía corre el riesgo de permanecer en una fase de bajo crecimiento.