El 2026 inicia con alzas en refrescos, cigarros y combustibles
El inicio de 2026 llega con una carga fiscal considerable para el ciudadano de a pie. Los ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), publicados en el Diario Oficial de la Federación, encarecen productos de consumo cotidiano como refrescos, cigarros y combustibles, además de incrementos en tarifas municipales como el predial.
En el caso de las bebidas saborizadas, la cuota aplicable es de 3.0818 pesos por litro cuando contienen azúcares añadidos y de 1.50 pesos por litro si tienen edulcorantes.
Los cigarros pagan ahora 0.8516 pesos por unidad, lo que significa que una cajetilla de 20 cigarros alcanza un precio de alrededor de 106 pesos, un aumento de entre 20 y 22 por ciento respecto al año pasado, cuando llegaba a 87 pesos.
En los combustibles, el IEPS quedó fijado en 6.7001 pesos por litro para la gasolina Magna, 5.6579 pesos para la Premium y 7.3634 pesos para el diésel. Estos ajustes responden a la actualización anual por inflación y forman parte de la estrategia federal para fortalecer la recaudación.
El Impuesto Sobre la Renta (ISR) se mantiene con tasas progresivas de 0 a 35 por ciento según los ingresos, mientras que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) continúa en 16 por ciento. En el ámbito estatal, tanto Coahuila como Durango aplican un 3 por ciento de Impuesto Sobre Nóminas.
Estos ajustes se sienten directamente en la economía familiar. El aumento en refrescos y cigarros afecta hábitos de consumo, mientras que el encarecimiento de la gasolina repercute en transporte público y privado, elevando costos de movilidad y distribución de mercancías.
La actualización del predial y otros derechos municipales también representa un esfuerzo adicional para los hogares, que deben equilibrar sus gastos en un inicio de año marcado por compromisos financieros y deudas acumuladas tras las fiestas decembrinas.
Expertos señalan que la llamada “cuesta de enero” será particularmente pesada en 2026, pues a los ajustes fiscales se suman los incrementos inflacionarios en servicios públicos y productos básicos. La ciudadanía enfrenta así un inicio de año donde la planeación financiera y el consumo responsable serán claves para sobrellevar el impacto.