El arte pictórico presente en “la 18”
Uno de los capítulos más interesantes del movimiento muralista mexicano es el que se da en la etapa del cardenismo, que abarca los años de 1934 a 1940. Este periodo, que no es el mejor en la vida política del país, es, sin embargo, uno en el que se da un significativo desarrollo en la educación, la ciencia y el arte. En este contexto surgen los tres “monstruos” del muralismo mexicano: José Clemente Orozco (Ciudad Guzmán, Jalisco, 1883), Diego Rivera (Guanajuato, Guanajuato, 1886) y David Alfaro Siqueiros (Camargo, Chihuahua, 1893).
En tales circunstancias surge el Instituto 18 de Marzo, conocido coloquialmente como “la 18”. Esta institución, la más importante del estado de Durango en educación media superior y de las mejor acreditadas de toda la república, nace gracias a la voluntad política del presidente Lázaro Cárdenas, quien escuchó la petición de padres de familia, maestros y alumnos de construir en Gómez Palacio una escuela de segunda enseñanza. El instituto fue inaugurado en mayo de 1940; ha cumplido 86 años de dar a la Laguna y a México cientos de generaciones de estudiantes que se han convertido en profesionistas.
“La 18” ha trascendido en la vida social por su cuerpo de oradores, su banda de guerra, sus equipos de basquetbol y futbol, su rondalla y su estudiantina, pero sobre todo por la capacidad, inteligencia y talento de quienes han sido sus alumnos.
Simultáneamente a la inauguración de este prestigioso centro escolar, una joya del arte pictórico quedó grabada en los muros de las escalinatas que conducen a la parte superior del edificio ubicado frente al parque Morelos. Son los murales en los que Manuel Guillermo de Lourdes, Francisco Montoya de la Cruz y Horacio Rentería Rocha plasmaron su vocación patriótica al grabar, en distintas escenas, la rutinaria y transformadora labor del pueblo mexicano en las trincheras de la agricultura y la educación en uno de los momentos de mayor efervescencia nacionalista del país: la etapa cardenista. En aquellas imágenes también plasmaron alegorías infantiles para exaltar la vocación de la niñez mexicana en su permanente anhelo de superación.
Al inaugurar Lázaro Cárdenas el Instituto 18 de Marzo, también se integró a la vida educativa y cultural de nuestra Comarca Lagunera lo mejor del muralismo del siglo XX, al develarse los trabajos pictóricos de estos tres grandes maestros, con los cuales “podemos maravillarnos al observar la vida y obra del pueblo de México; la incansable labor del hombre del campo; del maestro transformando la ignorancia en conocimiento; del obrero en la fragua, convirtiendo la naturaleza en herramientas para el crecimiento; de la niñez en su desarrollo pleno; la alegoría a la patria, a la unidad de la gente del pueblo y la alegría que otorgan la paz, el trabajo y el estudio”, dejó escrito Manuel Ramírez López en su Crónica gomezpalatina.
Los murales del Instituto 18 de Marzo han sido declarados patrimonio cultural de Gómez Palacio, de Durango y de México, pero están en peligro de desaparecer por la falta de atención y mantenimiento, pues han sufrido los naturales daños que producen los años de existencia.
Es urgente que el gobierno del estado y las autoridades federales y locales acudan cuanto antes a la rehabilitación de esta magnífica obra pictórica que representa un motivo de orgullo para quienes nacimos y somos de Gómez Palacio. Hace 15 años fueron objeto de una restauración, pero el tiempo es implacable y nuevamente estas obras de arte requieren de auxilio y asistencia de quienes deben dárselo.