“Gráfico que muestra el crecimiento de usuarios de Internet en el periodo 2021-2024, según datos de INEGI publicados en 2025”.
Hace apenas 10 años, la conversación en torno al entretenimiento en México, se trataba de la televisión abierta, la televisión de paga y unas pocas actividades presenciales. Pero en 2026, el panorama comenzó distinto. Hoy podemos afirmar que el teléfono inteligente se ha convertido en el principal punto de acceso al ocio y la interacción social para millones de personas.
Adquiere notoriedad el cambio cultural que se ha producido detrás de las pantallas. Pues los mexicanos han transformado la forma en que utilizan su tiempo libre. Han desplazado buena parte de sus actividades de entretenimiento hacia espacios digitales con posibilidad de personalización.
Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, ENDUTIH 2024, México ya cuenta con más de 100 millones de usuarios de Internet. El promedio nacional de uso alcanza entonces las 4,4 horas diarias.
El entretenimiento digital se convierte en costumbre
Los datos corroboran que Internet forma parte de la rutina cotidiana de la mayoría de los adultos mexicanos. La ENDUTIH reveló que el 89% de los usuarios utiliza Internet con fines de entretenimiento. Así se coloca entre las actividades más frecuentes junto a la comunicación y a las redes sociales.
Esto refleja una diferencia respecto a años anteriores. El entretenimiento deja de depender de horarios fijos o de una programación definida por terceros, ya que las plataformas digitales ahora permiten elegir qué consumir, cuándo y desde qué dispositivo.
El cambio fue capaz de reducir el protagonismo de los formatos tradicionales de consumo pasivo y favorecer experiencias más personalizadas. Refleja cómo la posibilidad de interactuar, comentar, competir o compartir contenido convirtió al usuario en participante activo y lo separó del rol de espectador.
El norte de México como región conectada
Cuando se analizan las cifras por entidad federativa, aparece un patrón que no es posible ignorar. Buena parte de los estados con mejores indicadores de conectividad, se encuentran en el norte del país. Esta realidad ayuda a responder por qué las nuevas formas de entretenimiento digital han encontrado su adopción en ciudades como Monterrey, Saltillo y Torreón.
En este sentido, Nuevo León registró 83.7% de población usuaria de Internet en los datos más recientes, situándose entre las entidades con mayor penetración digital del país. Pero el caso más llamativo es el de Sonora. De acuerdo con datos difundidos en 2025 a partir de la ENDUTIH, el estado alcanzó un 91.3% de población conectada. Esta es la cifra más alta de México. Como extra, el 84.4% de los hogares sonorenses contaba con acceso y el 90.8% de los usuarios utilizaba teléfonos inteligentes como vía de conexión principal.
Estas cifras afirman que la transformación digital en el norte no es un fenómeno aislado o limitado a las grandes áreas metropolitanas. Por el contrario, existe una infraestructura tecnológica consolidada y una adopción masiva de herramientas digitales. Estas son las que favorecen el crecimiento de plataformas de entretenimiento.
Cabe destacar que no se trata solo de acceso a Internet. También influye el perfil económico y educativo de estas regiones, caracterizadas por una presencia fuerte de profesionistas, estudiantes universitarios y trabajadores familiarizados con el uso cotidiano de tecnologías digitales. La conclusión es clara; la combinación de poder adquisitivo y hábitos tecnológicos convirtió al norte de México en uno de los lugares más propicios para la expansión del entretenimiento digital.
El atractivo de los espacios digitales basados en estrategia
La transformación más interesante dentro del entretenimiento digital mexicano no tiene que ver con el consumo de contenido, sino con la participación activa. Mientras las plataformas de video bajo demanda permiten ver una película o una serie de forma pasiva, existe otro grupo de espacios digitales donde el usuario debe involucrarse y desarrollar habilidades específicas.
En esta categoría se encuentran plataformas de ajedrez en línea como Chess.com, los eSports competitivos, los deportes de fantasía y comunidades estratégicas como Ignition Poker. Todas ellas comparten una característica fundamental; y es que el entretenimiento surge de la interacción y la mejora progresiva de capacidades personales.
Lo interesante es que estas plataformas han crecido al mismo tiempo que ha aumentado la conectividad en México. Para muchos adultos de ciudades como Torreón, Saltillo o Monterrey, Internet amplió el acceso a contenidos audiovisuales y a comunidades especializadas que antes estaban limitadas por la ubicación geográfica. Gracias a ello, personas con intereses similares pueden reunirse para intercambiar conocimientos, estudiar estrategias, analizar decisiones y participar en entornos donde la habilidad y el aprendizaje ocupan un papel central.
En el caso de Ignition Poker, su relevancia dentro de esta conversación va más allá del juego de cartas en sí. Se trata de representar una categoría de ocio digital basada en el pensamiento estratégico. Como ocurre con el ajedrez competitivo o con determinados eSports, la mayoría de los usuarios encuentran atractivo el desafío intelectual que supone enfrentarse a escenarios variables e interpretar información incompleta.
Desde una perspectiva sociológica, el crecimiento de estas plataformas es síntoma de un cambio importante en la forma en que los adultos emplean su tiempo libre. Cada vez resulta más común la búsqueda de experiencias que combinen entretenimiento, interacción social y sensación de progreso personal. La fidelidad que generan estas comunidades, se relaciona precisamente con estos elementos.
Por ello, más que una moda tecnológica pasajera, el auge de este tipo de plataformas parece formar parte de una evolución más amplia. Sería la consolidación del entretenimiento digital activo una de las expresiones culturales más representativas de la vida conectada contemporánea.
Conclusión
La historia reciente del entretenimiento en México es, en gran medida, la historia de la expansión de Internet. En pocos años, los hábitos de ocio han migrado desde formatos pasivos y centralizados hacia experiencias digitales mucho más flexibles en 2026.
Los datos muestran que los adultos mexicanos pasan cada vez más tiempo conectados; sobre todo aquellos que forman parte de los grupos económicamente más activos. También revelan que regiones del norte del país mantienen niveles de conectividad superiores al promedio nacional, favoreciendo una adopción acelerada de nuevas formas de entretenimiento.
Más allá de las plataformas concretas, la tendencia parece explícita. Los mexicanos valoran la conveniencia, la interacción social y la posibilidad de personalizar su experiencia. Además, el entretenimiento digital ya no se ve como una alternativa al ocio tradicional. Para millones de personas, se ha convertido en el centro de su vida recreativa.