El cine, una fábrica de historias: el origen del séptimo arte
Ir al cine es una experiencia increíble. Nada como ver en pantalla gigante a los personajes que nos encantan, o quedar hipnotizados por historias nuevas. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cuándo nació todo esto?
Pues todo pasó gracias al ingenio de dos hermanos franceses, Auguste y Louis Lumiére, quienes en 1895 presentaron su invento: el cinematógrafo. Era una tecnología que permitía tomar y proyectar una secuencia de imágenes que, vistas de corrido, daban la sensación de tener movimiento.
Si bien había tecnología similar, como el kinetoscopio, el invento de los hermanos permitía que fuera visto por muchas personas al mismo tiempo.
Las primeras proyecciones que hicieron los Luimiére fueron tomas de la vida cotidiana de la gente, sin que hubiera alguna trama detrás.
No pasó mucho tiempo para que se dieran cuenta que esa máquina era capaz no solo de capturar imágenes, sino una manera de contar historias. Así nace el cine como lo conocemos.
En esa primera etapa ya hay películas que son recordadas, como Viaje a la Luna, que ya usaban efectos curiosos que permitían ver el mundo de otra manera. Se practicaron ya muchos géneros, como la ciencia ficción, el romance o el terror. En ese entonces, las películas duraban apenas unos minutos, pero ya contaban con muchos de los elementos que conocemos hoy en día.
El paso de los años permitió que el cine pudiera se expandiera, al adquirir también valor documental y hacerle un espacio a la animación, de donde salen algunas de nuestras aventuras favoritas.
Donde nacen los sueños
Hace más de 100 años, una ciudad de California fue transformada en el centro del cine del mundo. Se trata de Hollywood, el lugar en el que se encuentran los grandes estudios que han hecho muchos de los clásicos del cine.

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