La CNTE empezó a levantar el plantón que mantiene en el Zócalo capitalino y sus calles desde hace trece días. El contingente de Guerrero recogió sus carpas en Avenida 20 de Noviembre y se retiró en camiones entre la medianoche del viernes y la madrugada del sábado. Otros grupos aún empacaban anoche mientras el llamado magisterio disidente deliberaba en asamblea si mantiene parte del plantón, continúa su paro, endurece protestas, opta por otra estrategia o, de plano, da paso a un receso. La sección Oaxaca insiste en seguir.
Aunque algunos contingentes ya se fueron, no ha habido un anuncio oficial de que el plantón y el paro hayan concluido. Lo que está claro es que la protesta se debilitó y la dirigencia sindical se dividió, luego de que no hubiera acuerdo en las negociaciones entre los líderes y las autoridades, y que el gobierno de Sheinbaum pusiera fin a ese diálogo para llevarlo directamente a las escuelas.
Ha quedado atrás el falso debate que llama represión al uso legítimo de la fuerza pública para garantizar orden y propiedad, sin vulnerar el derecho a manifestarse. Esta es, para gobierno y sociedad, una victoria que debe celebrarse igual que la obtenida por la selección nacional en su debut mundialista. El balón rodó pese al amago violento de evitarlo y se respetó que la CNTE y otros grupos sociales se expresaran sin permitir daños mayores contra bienes y ciudadanos.
Debe reconocerse el trabajo de las fuerzas del orden y su bien coordinado trabajo.
En términos operativos el desempeño del secretario de Seguridad Pública de la CDMX, a Pablo Vázquez Camacho. Bajo su mando directo, su equipo llevó a cabo los planes para garantizar, sin incidentes ni catastróficas consecuencias que muchos pronosticaban y, sobre todo, deseaban, la inauguración de Mundial, igual en el perímetro del Estadio Azteca, que en los diques implementados en la calzada de Tlalpan y los Fan Fest del Zócalo, Reforma y otras localidades.
Y en términos estratégicos y de coordinación, al secretario federal de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, quien con el gabinete de seguridad (Defensa, Marina y Guardia Nacional) mostraron por primera vez cómo opera el cuerpo élite de la recién creada Unidad Nacional de Operaciones Estratégicas (UNOE).
La presidenta Sheinbaum, por su parte, no se equivocó al no asistir a la ceremonia inaugural y presenciarla en el Fan Fest gratuito de la alcaldía Gustavo A. Madera. Muchos lo consideraron temor al repudio de un público conformado por quienes pueden pagar boletos de más de treinta mil pesos o falta de sensibilidad diplomática. Esos no hicieron tanta alharaca con la ausencia de Trump en el partido inaugural de Estados Unidos y de Mark Cartney en el de Canadá. Que Sheinbaum viera el partido con la gente le redituó al final en empatía.
Lo cierto es que se le tapó la boca a los violentos de uno y otro extremo. Igual a la CNTE o a los "normalistas" de Ayotzinapa o a los mercenarios del bloque negro", que a conspicuos personajes como el concesionario de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, quien había llamado a "sacar del gobierno a los zurdos de mierda" y que quiso medir popularidad en un estadio al que dijo que fue especialmente invitado (cosa que desmintió Mikel Arreola, presidente de la Federación Mexicana de Futbol) y se llevó tremendo descolón.
Primero cuando lo abuchearon diciéndole "la perrita de Trump" y después cuando fracasó su propuesta al público aficionado de que llevara un pañuelo blanco y lo agitara en señal de repudio a Morena. No faltaron algunos gritos de rechazo, pero nada que como testimonio videográfico ya hubiera estallado en redes sociales.
La selección de futbol tiene por delante otros partidos por venir. Al gobierno de Sheinbaum otros amagos violentos que enfrentar.
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@RaulRodriguezC