Para la hermosa Karen Denise Cerpa de Barrera, por su cumpleaños de ayer, 11 de febrero.
Se terminó la temporada 2025-26 de la NFL y los Halcones Marinos, han colocado, en sus vitrinas, nuevamente, el codiciado Trofeo Vince Lombardi, dándole un repaso a los Patriotas el domingo pasado en Santa Clara, California.
Un partido en el cual, otra vez se cumple esa famosa frase que dice: “LAS OFENSIVAS GANAN LOS PARTIDOS; LAS DEFENSIVAS OBTIENEN LOS CAMPEONATOS”, porque es evidente que, tanto las unidades de quitamiedos, de los Texanos y la de los Broncos, mantuvieron latente la posibilidad de seguir avanzando, pero lamentablemente, fueron los destacamentos de los coordinadores Nick Caley (Houston) y Davis Webb (Denver), los que fallaron a la hora buena, y allí está el resultado.
La defensa número uno de la NFL jugó con creces en el partido más importante del año, donde desconcertaron a Drake Maye desde que comenzó el partido ya que, al principio, Seattle presionó, lo que llevó a la confusión por completo el bloqueo de Nueva Inglaterra, lo que provocó un aplastamiento y una captura del esquinero Devon Witherspoon.
A partir de ahí, la unidad del coordinador defensivo Aden Durde, comenzó a asfixiar, por lo que el muchacho pasador del equipo de Mike Vrabel, fue pan comido, capturándolo seis veces y generando dos intercepciones, y se notaba que cada vez que los Patriotas fingían un poco de pulso, los Halcones Marinos les quitaban la vida, por lo que se demostró la profundidad de la defensa de Seattle con Derick Hall (2), Byron Murphy II (2), Witherspoon y el novato Rylie Mills, consiguiendo derribos para el mariscal de campo.
Durante más de tres cuartos, la secundaria aplastó a los receptores, obligando a Maye a moverse en sus primeras lecturas y permitiendo que la presión llegara a casa, donde, a menudo, el mariscal de campo de los campeones de la AFC no tenía objetivos abiertos, lo que fue apropiado para que Uchenna Nwosu cerrara el partido tomando el balón y regresarlo a las diagonales tras otra presión de Witherspoon, con lo que empezó la fiesta en Seattle.
Con la presión del quarterback viniendo desde prácticamente todos los ángulos, Maye entró en pánico por momentos, lo que provocó pases desviados que no daban en el blanco, finalizando con 27 de 43 envíos para 295 yardas, dos touchdowns y dos intercepciones, sin embargo, la gran mayoría de esa producción llegó mucho después de que los Patriotas perdieran por doble dígito (48 yardas de pase en la primera mitad).
El joven egresado de la Universidad de Carolina del Norte, tuvo poco apoyo (42 yardas terrestres en 13 acarreos de corredores), mientras que la ofensiva de Nueva Inglaterra decayó cuando las cosas importaban, a tal grado que tuvieron que despejar en sus cinco posesiones de la primera mitad, sin arrodillarse, generando sólo cuatro primeros y diez en total. Y aún con el partido al alcance, la ofensiva se desmoronó, terminando tres y fuera en sus primeras tres posesiones del tercer cuarto, donde sólo consiguieron mover las cadenas después de cuatro series ofensivas en el último cuarto y que llegó por penalización.
Y desde la edición XXXII, cuando Denver venció a Green Bay, donde Terrell Davis logró ser el “jugador más valioso”, no había existido un corredor que obtuviera el premio MVP, donde ahora, Kenneth Walker III se llevó el galardón, ya que, desde que inició el partido marcó el ritmo de la ofensiva de los Halcones Marinos, ya que, viendo a Sam Darnold jugando inestablemente, el jugador producto de la Universidad Estatal de Michigan asumió la carga y llevó a Seattle a lo más codiciado en la NFL.
Y mención especial para el pateador Jason Myers, quién puso una marca al lograr cinco goles de campo, (cosechó 15 puntos más los dos extras de los touchdowns de 29 logrados por los actuales campeones) y la pregunta también aquí: ¿Se merecía ser el MVP?